El Banco Central de la República Argentina (BCRA) describió como históricamente baja la tasa de desocupación del país, aunque el último dato disponible para el segundo trimestre de 2026 mostró un panorama menos favorable para el mercado laboral. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el desempleo trepó al 7,9%, el nivel más alto registrado durante la presidencia de Javier Milei y una cifra que alcanzó a aproximadamente 1,73 millones de personas.
En su Informe de Política Monetaria de septiembre, el organismo que conduce la política monetaria señaló que la tasa de desocupación abierta aumentó 0,3 puntos porcentuales respecto del mismo período de 2025, cuando había sido del 7,6%. La explicación que ofrece el documento es que el empleo creció a un ritmo inferior al de la población económicamente activa (PEA), es decir, el conjunto de personas que trabajan o buscan trabajo.
Mientras la cantidad de ocupados aumentó un 2% interanual, la PEA se expandió un 2,4%. Desde el Gobierno sostienen que esta diferencia refleja una dificultad para absorber a todas las personas que se incorporan al mercado laboral y ayuda a explicar por qué el desempleo aumentó, aun cuando se registró una expansión del empleo.

Más empleo privado, pero con mayor precarización
El informe también destacó que el empleo privado creció un 2,4% interanual, mientras que el empleo público permaneció prácticamente estable. De acuerdo con el BCRA, la cantidad de trabajadores del sector privado acumuló una suba desestacionalizada del 4,7% respecto del cuarto trimestre de 2023, el último completo previo a la llegada de Milei a la Casa Rosada.
Sin embargo, el crecimiento de la ocupación no estuvo acompañado por una expansión equivalente del empleo asalariado formal. En otro apartado del documento, el propio Banco Central reconoció que el aumento de los puestos privados estuvo liderado por el trabajo no asalariado y el empleo asalariado informal, mientras que el empleo formal continuó perdiendo participación.
El organismo indicó que durante los últimos dos años se expandió la cantidad de puestos de trabajo en 11 de los 15 sectores privados analizados. Las principales excepciones fueron la industria y la explotación de minas y canteras, aunque dentro de esta última actividad crecieron el empleo en la minería metalífera y la extracción no convencional de petróleo y gas.
El panorama coincide con los datos publicados por el INDEC para el segundo trimestre. La tasa de informalidad laboral llegó al 45%, frente al 43,2% de igual período de 2025. De esta manera, el mercado de trabajo combinó una mayor participación de modalidades informales con una tasa de desempleo que alcanzó el valor más alto de la gestión libertaria.

La reforma laboral, bajo la lupa
En el documento, el BCRA vinculó la pérdida de participación del empleo asalariado formal con una tendencia que se registra desde hace más de diez años. Además, mencionó la Ley de Modernización Laboral, promulgada en marzo de 2026, como una iniciativa orientada a reactivar el empleo registrado mediante una mayor flexibilidad y una reducción parcial de los costos de contratación y de las indemnizaciones por finalización de la relación laboral.
El informe, sin embargo, no presenta evidencia de que esa reforma haya revertido la tendencia. Por el contrario, el organismo reconoce que el empleo formal continúa perdiendo participación en el mercado laboral.
La discusión sobre los resultados de la política económica queda así atravesada por dos indicadores diferentes: la evolución de la cantidad de personas ocupadas y la calidad de los puestos de trabajo generados. Aunque el empleo privado aumentó respecto del cierre de 2023, el desempleo llegó al 7,9% y la informalidad alcanzó al 45% de los trabajadores en el segundo trimestre de 2026.
El dato muestra que la expansión de los puestos de trabajo no fue suficiente para evitar un nuevo aumento de la desocupación y que una parte importante de la creación de empleo se concentró fuera de las modalidades asalariadas formales. En definitiva, el diagnóstico del Banco Central sobre una desocupación históricamente se contradice con un indicador que alcanzó el máximo de la gestión de Milei y con dificultades persistentes para ampliar el empleo registrado.
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