Desde primera hora de este jueves, los equipos de rescate revisan los vagones destruidos que quedaron cerca de Urda, Toledo, en busca de sobrevivientes del choque de ayer entre dos trenes que dejó, hasta el momento, 69 fallecidos y decenas de heridos.
El presidente español, Pedro Sánchez, pidió «esclarecer» las causas que llevaron a la tragedia y decretó tres días de luto. En una aparición en el lugar del accidente, el mandatario señaló que el Estado está volcado en “el conocimiento de cuáles fueron las causas que originaron este terrible accidente ferroviario”.
A primera hora de hoy se confirmó que había un fallecido más. Además, se está llevando a cabo la identificación de cadáveres, mientras las grúas retiran los vagones volcados. Esther Padilla, portavoz del gobierno regional de Castilla-La Mancha, declaró a TVE: “UME y equipos de salvamento siguen trabajando con mucho cuidado porque todavía no podemos afirmar que no quede ningún fallecido”. Y agregó que: “Ayer entró una unidad canina y hoy volverá a entrar. No podemos dar por finalizado el trabajo». Asimismo, detalló que en el tren AVE de Renfe 2080 iban 397 pasajeros y en el Iryo 6076, 147 viajeros y un bebé.
Se confirmó el fallecimiento de una joven argentina, identificada como Ana Martina Conte Grand. La mujer, de 32 años y oriunda de San Juan, viajaba junto a su hermano, quien sobrevivió al impacto y fue trasladado al Hospital de Toledo. En paralelo, continúa la búsqueda de Agustín Randazzo, otro argentino de 51 años que viajaba en el coche 8 del tren que impactó en la formación detenida. El hombre, que reside en España desde 2002 y realizaba un trayecto habitual por motivos laborales entre Madrid y Sevilla, está desaparecido.
Cancillería Argentina comunicó que, «de acuerdo con la información disponible hasta el momento, se ha confirmado el fallecimiento de un ciudadano argentino en el accidente ferroviario ocurrido en España. Asimismo, otro ciudadano argentino continúa con paradero desconocido y otros connacionales resultaron heridos. La Embajada argentina en Madrid y los consulados argentinos en España mantienen contacto permanente con los familiares de los afectados y continúan brindando la asistencia consular necesaria, con la debida reserva y confidencialidad».
En este contexto, los maquinistas convocarán más paros en defensa de la seguridad. El secretario general del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), Diego Martín, sostuvo ayer en la estación madrileña de Atocha que todos los trabajadores del sector están “consternados” por este accidente -se suma al choque ocurrido en enero de este año en Adamuz, Córdoba, que dejó un saldo de 46 personas fallecidas– y declaró: “Continuaremos mostrando nuestro rechazo con más huelgas y vamos a seguir reivindicando las medidas necesarias para que este sector vuelva a ser seguro como hemos demostrado siempre y que tenga todos los sistemas de seguridad necesarios para que tengan los estándares de calidad que hemos tenido siempre y no queremos tolerar de ninguna manera que este tipo de sucesos vuelva a ocurrir”.

El ministro de Transporte, Óscar Puente, había informado que el sistema automatizado de gestión del tráfico ferroviario había fallado, lo que motivó en primera instancia a la detención inmediata de todos los trenes en el área.
Por su parte, uno de los principales sindicatos de España, Comisiones Obreras (CCOO), pidió la renuncia del funcionario: “Actuaciones como la del ministro de Transporte, Óscar Puente, culpabilizando a las personas trabajadoras y poniendo en la picota al eslabón más débil de la cadena, cuando aún no se ha terminado la investigación, son merecedoras de su inmediato cese”.
Asimismo, pidió prudencia y responsabilidad ante la información que circula sobre un posible error humano que haya causado el accidente: “Nos parece absolutamente irresponsable que, en medio de una tragedia de esta magnitud y con una investigación todavía abierta, se difundan conversaciones de los profesionales implicados, favoreciendo que se hagan juicios paralelos y se señale a personas trabajadoras sin conocer todas las circunstancias de lo sucedido, las situaciones de estrés a las que están sometidas o el aumento de cargas de trabajo soportadas. Exigimos que se haga una investigación sobre esas filtraciones y se depuren responsabilidades”.
Cómo ocurrió el choque de trenes en Toledo
Todo pasó en 18 minutos. A las 8:30 (hora local), por un fallo de comunicación en tres ordenadores de la red, cae el sistema de control LZB de la estación de Urda. Se trata de un sistema alemán, instalado en 1992 en la línea Madrid-Andalucía -la primera de alta velocidad que se inauguró en España-, que es bidireccional, comunica con el maquinista y advierte sobre obstáculos en las vías. Según explicó Puente, estaba en proceso de reemplazo porque ya no se fabrica, y se sustituirá por el ERTMS (Sistema Europeo de Gestión del Tráfico Ferroviario), un sistema más avanzado.
Por este motivo, 63 kilómetros quedan sin seguridad. El Ministro de Transporte reconoció sobre la falla en el sistema LZB: «No es que suceda todos los días, pero sucede, y de hecho para eso están previstas pues las reacciones en la normativa».
En ese tramo circulaban seis formaciones, entre ellas las dos implicadas en el choque: un AVE de Renfe y uno de Iryo. La maquinista de este último avisa al Centro de Control del operador ferroviario Adif en Atocha que el tren no le está permitiendo revisar el sistema LZB y que está detenida. Por su parte, el maquinista del tren de Renfe notifica al Centro de Control de Atocha de un fallo de transmisión por bloqueo parcial: «¿Desconecto? y BSL (Bloqueo con Señalización Lateral) del tirón».
Pero en esa conversación, desde la central en Madrid le ordenan desconectar y volver a conectar, para reanudar el recorrido con «marcha normal». En vez de retomar el trayecto a «marcha vista», que le obligaría a ir a 40 km/h y hubiese permitido el freno antes de cruzarse al tren Iryo detenido, la formación de Renfe podía viajar hasta 200 km/h.
En el sistema BSL, el semáforo cambia automáticamente a verde solo cuando los sensores de la vía detectan y confirman que el tren anterior desalojó por completo el tramo. Se desconoce que señales recibió el maquinista del Renfe. Desde el momento que el Centro de Control de Atocha da la orden, pasan 17 minutos en los que el tren recorre unos 25 kilómetros. A las 8:48, impacta contra el Iryo.
-Noticia en desarrollo-
MM









