A pesar de la intención del oficialismo, la oposición consiguió los votos necesarios para abrir la sesión de este miércoles en la Cámara de Diputados y se debatirá uno de los temas centrales de la economía argentina: el endeudamiento de las familias. Cabe señalar que está problemática ya se instaló en millones de hogares que deben recurrir al crédito para pagar consumos cotidianos, afrontar servicios, cubrir gastos inesperados o simplemente llegar a fin de mes.
Los números muestran la dimensión del fenómeno. En junio de 2026 había 20,96 millones de personas con deudas registradas entre bancos y billeteras virtuales, mientras que 5,91 millones se encontraban en situación de morosidad, según datos de la Central de Deudores analizados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Eso significa que casi tres de cada diez personas que tienen algún tipo de deuda presentan atrasos. Y el problema no parece haberse frenado: estimaciones privadas basadas en información del Banco Central ubicaron en julio la morosidad de los hogares en 12,94%, frente al 12,77% registrado en junio.

La deuda dejó de ser una excepción
Durante años, el endeudamiento familiar estuvo asociado principalmente a la compra de bienes durables, la vivienda o determinados proyectos de consumo. Ahora, una parte creciente del crédito aparece como un mecanismo para sostener gastos corrientes.
El deterioro se concentra especialmente en los préstamos personales y las tarjetas de crédito. Según un informe de CEPA elaborado sobre la base de información del BCRA, a mayo de 2026 las familias acumulaban $ 68,36 billones de deuda bancaria y $ 43,98 billones correspondían a préstamos personales y tarjetas, el 64,3% del total.
Pero el dato más significativo aparece cuando se mira la mora. La cartera irregular de las familias alcanzaba $ 8,75 billones en mayo. De ese monto, $ 3,48 billones correspondían a préstamos personales y otros $ 2,90 billones a tarjetas de crédito. Entre ambos instrumentos explicaban el 73% de la deuda familiar en mora.
La evolución también muestra un fuerte deterioro desde el inicio de la gestión de Javier Milei. La irregularidad de los préstamos personales pasó del 3,3% en octubre de 2024 al 15,9% en mayo de 2026, mientras que la mora de las tarjetas saltó del 1,6% al 13,1% en el mismo período.
En junio, el propio BCRA informó que la morosidad del financiamiento a las familias se ubicó en 12,8%, mientras que la correspondiente a las empresas fue del 3,5%. El organismo señaló además que el crédito total al sector privado continuó creciendo en términos reales, aunque a un ritmo menor.
El crédito como forma de llegar a fin de mes
La transformación más importante se produce fuera de los bancos tradicionales. Las billeteras virtuales y las fintech ganaron terreno entre quienes tienen más dificultades para acceder al sistema financiero tradicional. De acuerdo con CEPA, entre febrero de 2024 y junio de 2026 el sistema incorporó 2,6 millones de nuevos deudores morosos. Las billeteras virtuales explicaron 1,4 millones de esos nuevos morosos exclusivos, mientras que los bancos sumaron poco más de un millón.
El fenómeno también fue registrado recientemente por Reuters, que describió un crecimiento acelerado del crédito digital en Argentina. Según la agencia, el número de préstamos individuales otorgados por fintech pasó de unas 500.000 operaciones a aproximadamente 10 millones en pocos años, mientras algunos créditos alcanzan tasas anuales superiores al 130%.
El resultado es una paradoja: mientras la inflación baja respecto de los niveles extremos de 2024, la necesidad de financiar el consumo no desaparece. Para una parte de los hogares, el problema no es solamente cuánto aumentan los precios, sino que los ingresos disponibles no alcanzan para cubrir todos los gastos que deben afrontar.
La deuda, entonces, funciona como un puente. El problema aparece cuando ese puente se transforma en una rueda que obliga a tomar un nuevo crédito para pagar el anterior.

Qué se discute hoy en Diputados
Con este escenario como telón de fondo, la Cámara baja debate hoy una extensa lista de iniciativas vinculadas con el sobreendeudamiento. Hay cerca de 50 proyectos relacionados con el tema.
Entre las propuestas aparecen mecanismos de desendeudamiento y reestructuración, iniciativas para declarar una emergencia crediticia, modificaciones a las reglas de las tarjetas de crédito, protección de consumidores sobreendeudados, regulación de préstamos otorgados por fintech y mecanismos de segunda oportunidad para personas humanas.
Uno de los proyectos propone crear el Régimen Esencial de Desendeudamiento de las Familias Argentinas (RED) y declarar durante dos años la emergencia crediticia de los hogares. La iniciativa contempla una auditoría de las deudas para determinar si existen intereses, punitorios o cargos abusivos y, eventualmente, aplicar quitas. También establece que la cuota de un plan de pago no debería superar el 30% de los ingresos del deudor.
Por lo tanto, el objetivo de varias de las iniciativas es establecer mecanismos para que quienes quedaron atrapados en una acumulación de créditos puedan reestructurar sus obligaciones y recuperar capacidad de pago.
Una discusión que el Gobierno ya no puede esquivar
La sesión también tiene una dimensión política. La oposición había impulsado el debate mientras La Libertad Avanza buscaba llevar la discusión a las comisiones y postergar el tratamiento de los proyectos. Finalmente, el oficialismo decidió dar quórum y anunció que buscará defender su propia propuesta sobre el endeudamiento familiar.
La contradicción es difícil de ocultar: el Gobierno que durante meses sostuvo que el problema debía resolverse fundamentalmente entre privados ahora participa de una discusión legislativa sobre cómo abordar el endeudamiento de los hogares.
Con esta decisión queda en evidencia que el problema es más profundo de lo que La Libertad Avanza asegura y que el Estado necesita brindar alguna clase de solución antes de que sea irreparable.
RM/EO










