La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) decidió subir las tasas de interés en 25 puntos básicos, hasta un rango de 3,75% a 4%, y volvió a meterle presión a la Argentina y los mercados emergentes. La medida se da en un contexto de inflación elevada en el país norteamericano y con un mercado que comenzó a incorporar la posibilidad de nuevas subas.
Para el país el efecto no pasa solo por el movimiento de Wall Street. Una tasa más alta modifica el rendimiento de los activos considerados de menor riesgo y puede provocar un reacomodamiento de los capitales internacionales hacia Estados Unidos, reduciendo el atractivo relativo de los mercados emergentes.
Dólar más fuerte y presión sobre el peso
Cuando los bonos del Tesoro estadounidense ofrecen mayores rendimientos, los activos denominados en dólares pueden volverse más atractivos para los inversores internacionales. De hecho, tras el anuncio de la Fed, el índice DXY, mide al dólar frente a una canasta de monedas, registró una suba de 0,7%.
Para Argentina, un dólar global más fuerte puede traducirse en una mayor demanda de moneda estadounidense y presión sobre el peso. Cabe señalar que el impacto sobre el tipo de cambio argentino no es automático. Intervienen otros factores como las condiciones locales, el régimen cambiario, las reservas, las expectativas de inflación y las decisiones del Banco Central.
En ese sentido, analistas remarcaron que los dólares financieros podrían atravesar un escenario de mayor volatilidad, aunque los factores domésticos seguirán teniendo un peso relevante en su evolución.

Bonos argentinos, entre los más expuestos
En esa línea, un alza en la tasa libre de riesgo estadounidense, suele provocar que los inversores exijan un mayor rendimiento a los activos de países emergentes. Si un bono del Tesoro de Estados Unidos paga más, los títulos argentinos necesitan ofrecer un retorno adicional para compensar el mayor riesgo.
Ayer tras el anuncio, los bonos argentinos en dólares bajo legislación de Nueva York registraron bajas de hasta 1,5%, mientras que el Merval cerró con una caída de 1,7%.
Además, una tasa estadounidense más alta encarece el costo de nuevas emisiones de deuda argentina. La razón es que el rendimiento de los bonos del Tesoro funciona como una referencia sobre la que luego se suma la prima de riesgo específica de cada país.
Qué pasa con el riesgo país
La decisión de la Fed también llega en un momento particularmente sensible para Argentina porque el país todavía enfrenta un costo de financiamiento elevado. El riesgo país sobre pasa los 500 pb y se ubica en 508 puntos básicos.
La lógica es sencilla: si Estados Unidos paga más por su deuda, los inversores cuentan con una alternativa considerada de menor riesgo y, para comprar deuda argentina, pueden exigir una prima todavía mayor. Por este motivo, mientras el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años superaba el 5%, los bonos argentinos a diez años rendían más del 10%.
Las acciones argentinas tampoco quedan al margen. Tras el anuncio de la Fed, el Merval cayó 1,7%, mientras que en Wall Street los principales índices también registraron bajas: el S&P 500 perdió 0,4% y el Dow Jones retrocedió 1,2%.

Un problema adicional para el financiamiento argentino
El efecto de la Fed no se limita al mercado financiero. Una permanencia prolongada de tasas internacionales elevadas puede afectar las condiciones generales bajo las cuales se financian los países emergentes y las empresas.
Para Argentina, esto tiene una relevancia particular porque el acceso al financiamiento externo sigue siendo limitado y el costo de endeudamiento depende tanto de la tasa internacional como de la prima de riesgo local.
La suba de la Fed, por lo tanto, agrega presión en varios frentes al mismo tiempo: dólar, bonos, acciones, riesgo país y costo de financiamiento. El impacto final dependerá de cuánto tiempo permanezcan elevadas las tasas estadounidenses y de cómo evolucionen las variables argentinas.
Por ahora, el mensaje de la Fed es que el escenario de dinero barato quedó más lejos: Estados Unidos volvió a subir las tasas y dejó abierta la puerta a nuevos movimientos. Para una economía emergente como la argentina, eso implica enfrentar un mercado internacional con dólares más firmes, mayores rendimientos en Estados Unidos y un costo financiero potencialmente más elevado.
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