La Iglesia salió a marcarle la cancha al Gobierno ante la morosidad de las familias. El titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Marcelo Colombo, cuestionó de manera directa el discurso oficial y pidió una intervención concreta frente a un fenómeno que Milei intentó minimizar como «un problema entre privados». El pronunciamiento del representante político del clero argentino sucede luego de ser recibido por el papa Leon XIV en el Vaticano para formalizar los preparativos de su visita a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre.
«No se puede tener una mirada superficial y decir que no interesa», disparó Colombo, en un mensaje que interpela tácitamente al propio presidente quien había sostenido que a los deudores «nadie les puso una pistola en la cabeza». El arzobispo de Mendoza reclamó que se trabaje en «alguna solución» concreta.

El planteo apunta a poner límites. «Alguna solución tiene que haber en cuanto al menos poner criterios en la contracción de las deudas o buscar la forma de discutir cuánto del monto del sueldo de alguien se puede gastar», afirmó. También diferenció entre deudas «claramente leoninas al momento de contraerlas» y otras «a gotas», que dejan al deudor en una situación desventajosa.
Colombo trazó además un paralelismo con otro frente que la Iglesia ya había marcado: la ludopatía online. Según el religioso, el mecanismo es similar al de las familias que se endeudan por el uso de billeteras electrónicas para cubrir necesidades básicas, algo que «no deja de preocupar» por sus consecuencias.

El reclamo eclesiástico se apoya en números que exhiben un deterioro acelerado. Según el informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), con datos del BCRA y la Central de Deudores, la mora bancaria familiar trepó al 12,8% en junio, mientras que en billeteras virtuales alcanzó el 30,1%, por encima del pico de 27,1% de la pandemia, en mayo de 2020.
El mismo informe ubica en 5,91 millones a las personas en situación irregular sobre un universo de 20,96 millones de deudores. La carga mensual de los servicios de deuda representó en abril el 24,1% de la masa salarial, y los préstamos personales junto con las tarjetas de crédito concentraron el 73% del saldo irregular de los hogares hacia mayo.

Un tercer relevamiento, de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, agrega otra alarma: los deudores en la categoría «irrecuperable» -más de un año sin pagar- pasaron de 2,1 a 3,5 millones en un año, un salto de 63,5%, mientras el universo total de deudores creció apenas 5%.
La discusión tendrá su capítulo parlamentario en la sesión especial convocada para el 9 de septiembre de Diputados. La Libertad Avanza respondió citando a la Comisión de Finanzas para el 2 de septiembre.

El posicionamiento de Colombo no es un hecho aislado. En el Tedeum del 25 de mayo, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, ya había advertido frente al propio Milei y buena parte de su Gabinete que «la sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte», en una homilía leída como un cuestionamiento al clima de polarización.
En aquella ocasión, la Casa Rosada evitó la confrontación abierta y calificó el discurso como «crítica, pero componedora». Puertas adentro del oficialismo hubo reacciones bastante más ásperas: el diputado libertario Alberto Benegas Lynch calificó de «lamentable e injusto» el mensaje del arzobispo porteño hacia la gestión de Milei.
El mensaje de Colombo llega además con un peso institucional adicional: el arzobispo de Mendoza viene de reunirse esta semana con el papa León XIV en el Vaticano, en la previa de la visita apostólica que el Pontífice realizará a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, la primera de un Papa al país desde 1987.
JL/CM










