“A mí no me importa quién es Presidente. Yo igual tengo que levantarme todos los días a trabajar ocho horas”. Esa famosa expresión repetida en la última elección hasta el hartazgo perdió el sentido que tenía. Tener un solo cargo y de 9 a 18 pasó a considerarse un lujo en la Argentina de Javier Milei, donde el salario no alcanza para llegar a fin de mes.
El 12,2% de los ocupados cuentan con más de un empleo: 1,6 millones de personas. Se trata de uno de los valores más altos de la serie estadística, reveló la Fundación Encuentro. Las mujeres representan el 57% del total de pluriempleados. Los más perjudicados nacieron entre las décadas del 60 y 90: nueve de cada diez tienen entre 30 y 65 años.
De este subgrupo de estudio, el 83% tiene dos empleos y el 10,5%, tres. Esto se suma a un relevamiento de la consultora Delfos, que alertó que cuatro de cada diez argentinos buscan otro trabajo porque sus ingresos no les alcanzan para sostener el nivel de vida.
La Fundación Encuentro también mostró que el 23% de los pluriempleados se ubica en el segundo decil de menores ingresos. Es decir, los más vulnerables. La concentración de la marginalidad por la desigualdad territorial explica que uno de cada dos casos se ubican en el Gran Buenos Aires. Las ocupaciones más frecuentes son servicio doméstico (13%), tareas administrativas (18,6%) y profesionales (10,2%).
La economía de las apps
Desde que hicieron su introducción en el país hace más de una década, las empresas de plataforma sirvieron como un ingreso adicional para los más jóvenes. La destrucción del poder adquisitivo potenciada con el gobierno libertario amplió la frontera de quienes se suben a una bicicleta o ponen su auto en el mercado de las apps.
En Argentina existen alrededor de un millón de trabajadores de aplicación: 300 mil que se desempeñan en traslado de alimentos y 700 mil en traslado de personas. Así estimó ante la consulta de La Pluma Diario la secretaria General del Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación (SiTraRepA), Belén D’Ambrosio.
La particularidad de este sector se concentra en la absoluta precarización. La Corte Suprema de Justicia de la provincia de Buenos Aires ratificó recientemente que los repartidores deben ser considerados empleados en relación de dependencia, con lo que convalidó multas de $ 17 millones contra empresas como Rappi y PedidosYa por no registrarlos. Una situación que aún no fue reparada por las compañías.
La impactante expansión de este tipo de salidas laborales rápidas y sin ningún tipo de cobertura marca la era libertaria. Uno de cada tres trabajadores con más de un empleo no cuenta con aportes jubilatorios. Pero ante la creciente desocupación y falta de oportunidades, la necesidad manda.
A la dificultad para conseguir empleo se le suman los 80 mil despidos en la industria y casi 3.000 empresas que cerraron desde diciembre de 2023, de acuerdo con datos del último informe del Industriales Pymes Argentinos.
Se añade al combo la inflación, que hace diez meses que no cede. Esto erosiona la capacidad de compra de las familias, más teniendo en cuenta las paritarias y jubilaciones pisadas por el Gobierno.
El plan del saqueo
El Mirador de Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE) realizó un estudio sobre la evolución de los sueldos y la canasta básica. Llegó a la conclusión de que cada asalariado perdió en promedio $ 2.256.616 en el sector privado y $ 12.433.212 en el público en los últimos dos años. Es decir, que para que los sueldos no hayan perdido desde noviembre de 2023, hoy a cada argentino deberían devolverles esos montos.
Esto da como resultado que los trabajadores en total perdieron $ 58 billones durante el gobierno de Milei. Conceptualmente, el monto no se esfumó de las cuentas bancarias, sino que se trató de una transferencia de ingresos hacia las patronales.
Precarización, despidos, cierres de empresas y pérdida de poder adquisitivo. No se trata de un error, sino del plan. Que se busca institucionalizar con la reforma laboral.
La informalidad elimina derechos e inclina la cancha a la hora de la negociación colectiva. Los despidos y la baja de persianas de las compañiás generan un ejército de reserva, una masa de desocupados que presiona para empeorar las condiciones de los que sí tienen empleo: si uno no acepta las magras condiciones laborales que un empresario plantea, siempre habrá otro detrás que lo haga, lo que genera un trabajador más dócil. Y, por último, la caída de la capacidad de compra permite a las empresas asegurarse mayores márgenes de ganancias, a costa de cada vez peores sueldos.
Se trata de lo que el marxismo, o el propio peronismo, podría titular en su ensayo como el triunfo del capital sobre el trabajo. El modelo de Milei. Un país para el 5% de los argentinos.
Aunque no el plan del ministro de Desregulación. Federico Sturzenegger adelantó que impulsará una ley que permitirá que existan empresas gestionadas en su totalidad por inteligencia artificial, sin la intervención de humanos. El modelo del economista de la crisis de 2001 tiene, como el del ex asesor presidencial Demián Reidel, una Argentina sin argentinos.





