La presentación del Presupuesto 2027 no para de generar controversias, esta vez teniendo al propio oficialismo como protagonista. El proyecto de ley de más de 3500 páginas que Luis Caputo confeccionó celosamente junto a su segundo, Carlos Guberman, y bajo estricta supervisión de Javier Milei, tomó por sorpresa a los propios miembros del oficialismo que desde hace semanas negocian a contrarreloj con los aliados para destrabar las otras iniciativas que el oficialismo tiene en agenda antes de terminar el año parlamentario.
Esta mañana la primera en dar la nota fue ni más ni menos que Patricia Bullrich, que descolocó a la mesa chica al blanquear lo que varios legisladores repetían en off the record desde que se comenzaron a conocer los detalles de la hoja de ruta económica del próximo año. En particular, el escándalo comenzó a crecer cuando los opositores dialoguistas se dieron cuenta que en el apartado donde se discrimina el monto que el estado nacional le dedicará a la atención en discapacidad -cuya prórroga de la emergencia está siendo debatida en el Congreso- era diametralmente opuesto al que se estuvo discutiendo hasta esta misma semana en reuniones privadas.
Desde la cúpula del oficialismo, en tanto, le bajan el precio tanto a los dichos de la senadora como al revuelo que generaron los mismos. “Su trabajo es buscar los votos para aprobar el Presupuesto”, dijeron sin mayores rodeos en el entorno presidencial. En este marco, descartaron por completo que Luis Caputo tenga planeado responder sobre estas acusaciones y afirmaron que el ministro de Economía tiene como único objetivo mantener el control de las cuentas públicas y cuidar los intereses del plan económico del líder libertario que apuntará a extender por otros cuatro años su gestión.
El articulado que más controversia generó entre los aliados fue la eliminación automática y mensual de los aumentos que perciben los prestadores de servicios, a quienes los bloques del PRO, la Unión Cívica Radical y los espacios federales apuntaban a equilibrar la pérdida con subas ancladas al índice de inflación que publica a mediados de mes el INDEC. También, se elimina la compatibilidad de los “beneficios” de la pensión con los de un empleo formal y el monotributo, y se establece que el Certificado Único de Discapacidad no garantice por sí mismo el acceso a las pensiones.

Al leer las malas nuevas, los opositores dialoguistas se prendieron al teléfono de las espadas legislativas del gobierno para pedir explicaciones. Las primeras reacciones que se dejaban trascender en estricta reserva era de total desconcierto que, con el paso de las horas, se transformó en ira. “Nos toman de boludos”, se escuchó decir a un legislador con vínculo fluido con la Casa Rosada sobre el tema.
Por primera vez, ni Patricia Bullrich ni Martín Menem sabían qué responder. El martes, la mesa política del gobierno se reunió por casi tres horas en las que Toto se tomó el tiempo de dar un panorama de los pormenores más destacables del Presupuesto, pero al parecer se olvidó de sumar a su lista de repasos los cambios en esta materia. Algunas voces, incluso, aseguran que ni la propia Karina Milei sabía sobre estos cambios. El documento económico fue diagramado bajo estricta confidencialidad por los equipos técnicos del Ministerio de Economía y la tutela contínua de Javier Milei, quien la única órden que imprimió fue mantener a como dé lugar el equilibrio fiscal.
Después de varias horas de especulaciones, el proyecto ingresó a la Cámara de Diputados pasadas las 23 horas de ese mismo martes y no fue hasta el momento que Diego Santilli imprimió su firma en el mismo que comenzó a circular entre los propios miembros del oficialismo. Tanto para el presidente como para su ministro estrella, la confidencialidad del mismo era clave para evitar que cualquier filtración entorpeciera la confección y posterior discusión dentro del recinto. El hermetismo fue tal que muchos se desayunaron las novedades por la televisión.
Bullrich, quien desde su desembarco en La Libertad Avanza insiste en mantener sus gestos separatistas a como dé lugar, rompió el silencio esta mañana para referirse sobre los rumores que desde ayer circulaban sobre el enojo de los aliados. “Me sorprendió porque, estando en la mesa política, el tema no salió a la luz. El Presupuesto llegó con cambios en la Ley de Discapacidad que no eran conocidos”, disparó en Radio Rivadavia la ex ministra de Seguridad.

En esta línea la senadora confirmó que desde el oficialismo estaban manteniendo conversaciones subterráneas con bloques aliados para encontrarle una solución a la presión del peronismo por extender la declaración de la Emergencia en Discapacidad y aseguró que la “discusión está bastante peleada”. Sobre esto, la referente libertaria afirmó incluso que desde la bancada violeta se llegó a proponer una metodología de tratamiento del proyecto en las próximas semanas, aunque reconoció que con las modificaciones impuestas en el Presupuesto toda negociación empezará a tambalear.
“Cuando uno está en una bancada y no se entera de cómo vienen exactamente las cosas, después llegás al Congreso y te dicen: ‘Nos estás engañando’. Y vos tenés que explicar que no sabías. Quedás como un tonto o como alguien que los engañó. Entonces, eso resiente un poco las relaciones”, dijo ocultando con inteligencia el enojo que desde su entorno aseguran que tiene por sentirse desplazada de la mesa de discusión política de la gestión.
TS/CM










