La desigualdad aumentó en el primer trimestre, con los ingresos de los ricos que crecieron más que el de los pobres. La diferencia de ingresos es 15 veces mayor para el primer grupo.
Mientras los más pobres ganaban hasta marzo $ 143.300 como mediana per cápita familiar, los más opulentos cobran $ 2.081.317. La bracha se incrementó, puesto que todo el año pasado la distancia era de 13 veces más.
Un argentino necesita superar los $ 1.500.000 mensuales para meterse dentro del 10% de los hogares con mayores ingresos del país. Dentro de ese segmento, los ingresos muestran una dispersión significativa. Arrancan en ese umbral y pueden trepar hasta los $ 23.160.000 por mes. En promedio, en este grupo perciben $ 2.435.937.
El segundo segmento que más ingresos tiene agrupa a individuos que ganen entre $ 1.000.000 y $ 1.500.000, con un promedio de $ 1.200.000. Un escalón más abajo, el octavo decil oscila entre $ 766.667 a $ 1.000.000, con un ingreso medio de $ 882.000.
En el otro extremo, las cifras del primer decil —el 10% de menores ingresos— agrupan a quienes en el primer trimestre ingresaban hasta $ 200.000, que implicaban, como el resto, 3 millones de personas.

En términos generales, el 61,9% de la población —unos 18,6 millones de personas y 0,7 puntos porcentuales menos que el cuarto trimestre de 2025, según el Indec— percibió algún tipo de ingreso, con un promedio de $ 1.153.457. Al desagregar por niveles, el grupo de menores salarios recibió $ 264.131 mensual en promedio, el intermedio $ 644.818 y el estrato más alto llegó a $ 1.823.599.
También persiste una brecha de género. Los varones que cobran lo hicieron por una media de $ 1.352.247, mientras que para las mujeres fue de $ 959.030.
Mientras tanto, el Coeficiente de Gini trepó a 0,442, por encima del 0,435 que había registrado el primer trimestre de 2025, y por arriba del 0,427 del cuarto trimestre del mismo año. Este indicador va de 0 a 1, y cuanto más cerca este de 1, mayor es la desigualdad.
MM/EO






