Luiz Inácio Lula da Silva respondió este jueves al saludo de Mauricio Macri por su triunfo en el balotaje, y aprovechó para dejarle una indirecta a Javier Milei. «Agradezco al expresidente por los saludos y por los buenos deseos. Comparto plenamente el deseo de una región que trabaje unida por el desarrollo y la prosperidad de nuestros pueblos», escribió en X. Y agregó: «Recuerdo con nostalgia los tiempos en que diferencias circunstanciales entre nuestros países se discutían y se solucionaban de manera civilizada y republicana«.
No nombró al Presidente, pero el contraste fue evidente. Macri había felicitado a Lula un día después de la elección, y el PRO también lo hizo desde su cuenta oficial, con un mensaje en el que expresó su «vocación de trabajar para que el diálogo y la cooperación sean lo que caracterice al vínculo bilateral«. Milei, en cambio, todavía no reconoció el resultado. Es, hasta ahora, el único mandatario de la región que no lo hizo públicamente.
La respuesta a Macri llegó después de otros agradecimientos. Lula ya había contestado a Cristina Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof. Con Macri, el brasileño usó la cortesía para señalar el evidente deterioro del diálogo con la Casa Rosada.
Agradeço ao ex-presidente @mauriciomacri pelos cumprimentos e pelos bons votos. Compartilho plenamente o desejo de uma região que trabalhe unida pelo desenvolvimento e pela prosperidade de nossos povos. E lembro com saudades dos tempos em que diferenças circunstanciais entre nossos países se discutiam e se solucionavam de maneira civilizada e republicana.
— Lula (@LulaOficial) October 29, 2026
El mensaje a Cristina había sido distinto. La expresidenta lo felicitó por «un auténtico 17 de Octubre electoral» y por su «séptima elección presidencial». Lula le respondió: «Muchas gracias, mi querida amiga Cristina Kirchner, por tu mensaje. Celebramos una gran victoria de la democracia, de la justicia social y de la paz». Y la definió como alguien que «siempre ha estado a nuestro lado en la defensa de una América Latina soberana y próspera«.
Lula no describió una negociación concreta ni un conflicto del pasado: eligió contrastar un modo de tramitar las diferencias con el clima que atraviesa hoy la relación bilateral. Es, en definitiva, un recordatorio de que con Macri se podía conversar, aun desde posiciones ideológicas distintas.

El silencio oficial y el caso Bolsonaro
Mientras tanto, la Casa Rosada sigue sin una posición formal. El martes, el vocero presidencial Adrián Ravier dijo que «el Gobierno tomó nota del resultado electoral en Brasil» y dejó claro que no habría comunicado oficial de felicitación. «Argentina y Brasil son dos pueblos hermanos, para Javier Milei son más importantes los pueblos que las ideologías», agregó, y estimó que «seguiremos trabajando como siempre dentro del Mercosur», a pesar de «las diferencias ideológicas».
La postura de no reconocimiento, en línea con las dudas que mostró Donald Trump al hablar de una elección «amañada», fue enarbolada sobre todo por el sector que responde a Santiago Caputo, aunque no fue homogénea dentro del Gobierno.
A ese cuadro se sumó el episodio de Flávio Bolsonaro. El Gobierno argentino ayudó al senador a escapar hacia Estados Unidos por Misiones. El Gobierno lo había negado durante el martes, hasta que Migraciones confirmó de madrugada que Bolsonaro y su familia habían ingresado y salido en un vuelo privado.

Según Perfil, el avión costó unos US$140 mil, los pagó un broker estadounidense y lo contrató a Baires Fly el lunes, y fuentes consultadas por dicho medio aseguraron que nadie de la administración de Milei se contactó con la empresa. La Nación, por su parte, publicó que Caputo fue identificado en un control policial en Misiones tras la salida del avión. Caputo lo negó: «De ninguna manera».
Esa secuencia golpeó una relación ya deteriorada. Desde agosto, cuando Brasil expulsó al embajador Daniel Raimondi, las dos embajadas están a cargo de encargados de Negocios, y Milei y Lula se evitan en las cumbres regionales. En su carta desde Estados Unidos, Bolsonaro agradeció a Milei por su «valentía, su sentido de la justicia y el respeto a la legalidad».
Atlanta y Madrid: los primeros cruces posibles
Ese vínculo tendrá una primera prueba pronto: el canciller Pablo Quirno prevé viajar a Atlanta, Estados Unidos, para la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20 que encabeza el secretario de Estado, Marco Rubio, este viernes 30 y sábado 31. Allí coincidiría con su par brasileño, Mauro Vieira, cuya presencia ya confirmó Itamaraty. Será el primer escenario compartido por las dos cancillerías después del balotaje.
La segunda prueba será en Madrid. El Gobierno confirmó a Perfil que Milei viajará a la XXX Cumbre Iberoamericana, que se hará el 4 y 5 de noviembre y que preside el rey Felipe VI. Será su segunda visita a la capital española en apenas dos semanas. Si Lula también va, sería el primer cara a cara desde la derrota de Bolsonaro. Hasta ahora confirmaron su presencia, entre otros, el chileno José Antonio Kast, el paraguayo Santiago Peña, el ecuatoriano Daniel Noboa y el boliviano Rodrigo Paz.
El anfitrión político será Pedro Sánchez, a quien Milei llamó «ladrón corrupto» en el Foro Nueva Economía durante su último viaje, antes de insistir en la cena de la Fundación Faro con que «regularizó de un plumazo a cientos de miles de inmigrantes ilegales para sumarles votos al PSOE». El Ministerio de Asuntos Exteriores español calificó de «indigno» que viajara a atacar al jefe de Gobierno. Felipe VI, además, había rechazado concederle una audiencia oficial, un formato reservado para las visitas de Estado.
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