“En esta economía le va bien al 20% del PBI; que 30% es neutro y que 50% está hundido”, advirtió el ex presidente del Banco Nación, Carlos Melconian. El economista sostuvo que los avances en materia fiscal y cambiaria todavía no se tradujeron en una mejora generalizada del poder adquisitivo, el crédito y la actividad, y aseguró que la falta de confianza explica por qué «no gasta el que está mal y tampoco gasta el que está bien».
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista en el programa «Dicen que dicen», donde Melconian planteó que la administración de Javier Milei logró construir mecanismos para evitar una crisis financiera, pero que todavía no consiguió extender los beneficios al conjunto de la economía. En ese sentido, consideró que los próximos meses serán decisivos para determinar si la recuperación logra expandirse más allá de los sectores que hoy muestran un mejor desempeño.
A su entender, detrás de esos porcentajes existen realidades muy diferentes para empresas, trabajadores y familias. Mientras algunos sectores lograron adaptarse al nuevo esquema económico y muestran señales de recuperación, otros permanecen estancados y una porción importante continúa atravesando dificultades para sostener el nivel de actividad y consumo.
Melconian sostuvo además que el Gobierno tiene margen hasta el verano para demostrar que la mejora económica puede difundirse de manera más amplia. Según explicó, ese proceso dependerá principalmente de una recuperación sostenida de los salarios y de una mayor expansión del crédito.
La discusión sobre la macroeconomía
Durante la entrevista, el ex presidente del Banco Nación cuestionó la idea de que la macroeconomía se encuentre ordenada mientras persisten problemas en la vida cotidiana de gran parte de la población. Para el economista, la existencia de ciertos indicadores favorables no alcanza para considerar que la economía haya resuelto sus desequilibrios.
«Si la macro estuviera bien, ineludiblemente le llega la micro», afirmó. Para respaldar su planteo, recordó experiencias de otros procesos de estabilización económica. «Esto pasó en los primeros años de Menem y en los primeros años de Kirchner», sostuvo, al señalar que cuando las variables macroeconómicas se consolidan efectivamente, los beneficios terminan impactando sobre la actividad, el empleo y el consumo.

En esa línea, remarcó que la baja de la inflación, la caída del riesgo país o la estabilidad cambiaria representan avances relevantes, pero no constituyen por sí mismos una solución integral de los problemas económicos. «Cuando dicen que la macro está bien y pasa lo que pasa con el 50%, es que la macro no está bien», afirmó.
Melconian explicó que los avances observados hasta ahora se apoyan principalmente en dos factores que definió como «seguros anticrisis»: el ingreso de divisas provenientes de Vaca Muerta y el superávit fiscal. Sin embargo, aclaró que esas herramientas permiten reducir el riesgo de una crisis financiera, pero no garantizan automáticamente una recuperación del poder adquisitivo, del crédito o del nivel de actividad.
Para Melconian, una economía sana debería reflejarse en crecimiento económico, mejora de ingresos, expansión del crédito y una recuperación visible de la demanda. Mientras eso no ocurra, consideró prematuro sostener que la macroeconomía ya se encuentra plenamente normalizada.
El consumo, la confianza y los desafíos del Gobierno
Al analizar el comportamiento de los consumidores, el economista remarcó que la falta de confianza continúa siendo uno de los principales obstáculos para la recuperación. «Acá no está gastando el que le va mal por razones obvias, pero tampoco gasta mucho el que le va bien porque no sabe si es permanente o transitorio», sostuvo.
Según explicó, la cautela se mantiene incluso entre quienes mejoraron su situación económica porque persisten dudas respecto de la sostenibilidad del actual escenario. Esa incertidumbre, afirmó, limita la recuperación del consumo y retrasa una mejora más amplia de la actividad.

Melconian consideró además que el Gobierno atraviesa una etapa compleja porque logró evitar una crisis financiera, pero todavía no encuentra mecanismos para ampliar los beneficios de la estabilización hacia una mayor cantidad de sectores. Por ese motivo, afirmó que la gestión deberá actuar con «mucha cintura» y pragmatismo durante los próximos meses para sostener el proceso de ordenamiento económico sin profundizar las dificultades de los sectores rezagados.
Aunque reconoció que Javier Milei produjo una ruptura con el esquema económico previo, consideró que todavía no logró resolver los problemas estructurales que afectan a una parte importante de la sociedad. «Este Presidente pateó el hormiguero, pero no lo solucionó», resumió. En ese contexto, reclamó políticas capaces de generar «efectos distributivos» que permitan trasladar los beneficios de la estabilización hacia una mayor cantidad de sectores sin recurrir a medidas de corto plazo.
Sobre el final de la entrevista dejó una definición acerca del escenario político y económico que atraviesa el país. «El Gobierno está sin respuesta y enfrente no hay nada», afirmó, al describir un contexto de incertidumbre en el que, según su visión, todavía no aparecen definiciones claras sobre el rumbo futuro de la economía argentina.
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