«Se compraron televisores para ver el Mundial y después veían si pagaban o no. No seamos pelotudos con esto de la morosidad», fueron las palabras del presidente Javier Milei hace unos días durante su discurso en la Bolsa de Comercio de Rosario, respecto al fuerte aumento de familias endeudadas en Argentina, que se mantiene en niveles récord por encima del 12,8% en el sistema tradicional y casi el 30% en billeteras virtuales.
Tras esa declaración agregó que ese segmento pagó la mitad y que la mora «es un problema ubicado en el sector no bancario, asociado a dos tipos de operaciones», por la compra de televisores y las apuestas deportivas. Sin embargo, los datos matan rápidamente el relato oficial.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) rechazó la versión del Gobierno y aseguró que los hogares se endeudan para cubrir necesidades básicas. Su vocero, Salvador Femenía, aseguró que el endeudamiento no responde a consumos suntuarios, sino a la “caída del poder adquisitivo que obliga a financiar productos básicos como alimentos y remedios”. Asimismo, detalló que el proceso de endeudamiento se arrastra desde 2024: “Hubo un rebote de la economía y mucha gente utilizó la tarjeta. Pero después se vino un proceso de suba de tasas y límites a las paritarias”. Según él, el problema se concentra en la pérdida de ingresos: “Cuesta mucho llegar a fin de mes, el sueldo evidentemente no alcanza. Hay una restricción de ingresos en la clase media trabajadora y esto se nota porque no hay consumo”.

En esa línea, el vocero cuestionó el discurso oficial de recuperación: “Cierran empresas, las que se abren no suplantan ni en calidad ni en cantidad. En centros comerciales ves locales vacíos”. También relativizó el peso de las plataformas digitales: “El comercio electrónico representa apenas el 18% del total, no puede compensar la caída de las ventas físicas”.
Sobre las economías regionales, Femenía afirmó que “la situación abarca todo el territorio de Argentina” y que ninguna provincia puede revertir la crisis por sí sola. Así lo muestra el Mapa de la Deuda, elaborado por el Centro de Estudios para la Ciudad y el instituto Friedrich Ebert Stiftung. El endeudamiento azota a todas las provincias a partir de un 13%, y resaltan los impagos en La Rioja (23%), San Luis y Santa Cruz (22%), Catamarca (21%) y Tucumán, San Juan y Buenos Aires (20%). La única excepción es La Pampa, que aún así cuenta con un 9,01%.
En paralelo, el informe del Instituto Argentina Grande (IAG) reveló que el 47,7% de los hogares argentinos no llega a fin de mes y debe recurrir a ahorros o deudas. El estudio precisó que el 36,1% de las familias quemó ahorros, el nivel más alto en una década, mientras 2,5 millones de hogares se endeudan solo para subsistir.
La deuda se divide en tres modalidades: informal (16,2% de los hogares), bancaria (14,8%) y doble endeudamiento (603.943 hogares), este último con un crecimiento del 117,9% en tres años. El informe también destacó que el 9,8% de las familias vendió pertenencias para cubrir gastos, un fenómeno que creció 35,4% desde 2023. Además, IAG reveló que el fenómeno de la morosidad comenzó en el segundo semestre de 2024, lo cual desmiente la influencia de los televisores del Mundial en este dato. En esa línea, un informe del CEPA sostuvo las billeteras virtuales pasaron de tener una morosidad de 7,3 % en noviembre de 2024 a 29,6 % en mayo de 2026.

En Argentina hay casi seis millones de personas que están endeudadas. Eso solo en el sistema formal –bancos y billeteras virtuales–, pero también hay un número impreciso de quienes piden préstamos en sus barrios, incluso a narcos. Sin ir más lejos, es por eso que el jueves pasado marcharon la CGT, las dos CTA, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y otras organizaciones hacia el Ministerio de Economía.
En este contexto, el Presidente descartó cualquier intervención del Estado para aliviar las deudas de las familias y hasta defendió las tasas que cobra Marcos Galperín a través de Mercado Libre y Mercado Pago. Y el mensaje baja hacia sus funcionaros, como el vocero Adrián Ravier quien sugirió: “A veces, la gente se pone en riesgo de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones”. O incluso el ministro de Economía, Luis Caputo, quien declaró: “Lo de las moras era un tema que podía pasar”.
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