A través de una cadena nacional, el presidente Javier Milei presentó su reforma de la carta orgánica del Banco Central (BCRA) en un discurso que apuntó contra la «alta política» y el kirchnerismo. En ese marco, expresó: «Estamos aquí para presentarles el conjunto de reformas estructurales más importantes de los últimos 91 años. En especial, la reforma a la carta orgánica del Banco Central viene a poner fin con la estafa de falsificar dinero para financiar a la alta política, cuya manifestación más evidente es la tasa de inflación. Dicha estafa es más conocida como impuesto inflacionario, que permite aumentar los ingresos tributarios sin autorización del Congreso”.
Para graficar su punto, aseguró que «basta señalar que la inflación acumulada desde la creación del Banco Central en 1935 asciende a 12.819.532.788.614.400.000% (más de 12 trillones)«. En su repaso, habló del ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, y su plan de convertibilidad en los 90: “En dicho momento, cada peso emitido por el BCRA estaba respaldado por un dólar. En este contexto, salir de dicha ley implicó que los US$ 15.000 millones de aquel entonces, que eran de los argentinos, pasaran a manos de los políticos. Dicha cifra expresada a valores de hoy asciende a US$ 30.000 millones, aun dejando de lado el interés real en dólares que se podría haber ganado por esas reservas”.
También se detuvo en Cristina Kirchner y Mercedes Marcó del Pont, ex titular del organismo: “En 2010, con motivo de la creación del Fondo del Bicentenario, la ex presidente y ahora condenada por delitos de corrupción, Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner, en complicidad con Mercedes Marcó del Pont, le robaron al Banco Central US$ 10.000 millones, que expresados a moneda de hoy equivalen a 15.000 millones de dólares”.
En esa línea, Milei remarcó que «a partir de esa estafa, y con el objetivo de eludir las consecuencias legales, en 2012 se modificó la carta orgánica del BCRA, lo que impidió responsabilizar penalmente a los funcionarios que falsificaban el dinero de los argentinos”.
Los principales puntos de la reforma
Luego de saldar esas cuentas, el Presidente delineó las «cinco premisas fundamentales» de la reforma. “En primer lugar, se termina con la bestialidad de cinco objetivos para un instrumento, y la misión fundamental del Banco Central vuelve a ser preservar el valor de la moneda. Esto es, la nueva carta orgánica reconoce la naturaleza monetaria de la inflación, ya que la misma es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario generado por un exceso de oferta (ya sea porque aumenta la oferta o baja la demanda) que conlleva una pérdida del poder adquisitivo del dinero; es decir, todos los precios expresados en unidades monetarias suben”.
En segundo lugar, destacó que «se prohíbe de modo taxativo la financiación al Estado. Esto vale tanto para el Tesoro Nacional como para los estados provinciales y los municipios, e incluye toda compra de títulos públicos del Estado Nacional en el mercado primario». En ese sentido, remarcó que el señoraje, que toma forma bajo la compra de títulos del Estado, significa una falsificación de dinero.
La tercera cuestión que aclaró Milei fue «blindar al presidente del Banco Central y al directorio de los atropellos de la política». De esa forma, dijo que se mantiene el mecanismo de nombramiento existente pero que «la remoción será mucho más exigente: requerirá de dos tercios no solo de la Cámara de Senadores, sino también de la Cámara de Diputados». Argumentó que estas instancias ocurren por conseguir una «mayor laxitud en la política monetaria», con el objetivo de «estafar al sector privado mediante el señoraje».
“En cuarto lugar, respecto al servicio de liquidez: determinados los activos iniciales al 31 de diciembre de 2026, estos serán asimilados en unidades físicas«, expresó el mandatario. Con este punto, el BCRA ya no podrá repartir al Tesoro las ganancias que surjan simplemente porque subió el precio de los activos que tiene en su balance (por ejemplo, por una devaluación o un cambio en el valor de los bonos). Esas ganancias serán solo contables y quedarán inmovilizadas en una «reserva técnica no distribuible», es decir, no podrán usarse para financiar gasto público.
Por último, comunicó que “se eliminan de cuajo otros cambios introducidos por la carta orgánica de 2012, al tiempo que se elimina la estafa de las letras intransferibles”.
Al margen de las cinco premisas, Milei adelantó que enviará al Congreso una iniciativa denominada “Grillete Fiscal”, que funcionará como una reforma en el mercado de capitales local y en el mercado de seguros: “Se trata de una regla fiscal permanente que asegurará que la Argentina no pueda votar ni sostener un presupuesto deficitario”.
Luego explicó que “si durante varios meses seguidos el resultado fiscal es deficitario, el Congreso dispondrá de algunas semanas para devolver las cuentas al equilibrio”. Si no logra corregir su desempeño, “empezará el shutdown”, es decir, una paralización de los servicios no esenciales del Estado. “El presidente, el vicepresidente, los senadores, los diputados, los ministros, secretarios y subsecretarios no cobrarán un solo peso de sueldo”, sentenció.
Milei estuvo acompañado de Luis Caputo (ministro de Economía); Santiago Bausili (titular del BCRA); Karina Milei (secretaria general de la Presidencia); Diego Santilli (jefe de Gabinete), Patricia Bullrich (jefa del bloque libertario en el Senado) y Martin Menem (titular de la Cámara Baja).








