Javier Milei vuelve a Madrid apenas dos semanas después de haber tratado de “impresentable dictador” a Pedro Sánchez, esta vez como invitado de la Cumbre Iberoamericana que organiza el propio gobierno socialista. Detrás deja un frente interno cargado: el Presupuesto sin dictamen, la tensión con Patricia Bullrich y una disputa abierta por el control del Senado.
El avión presidencial parte mañana a las 23, con Karina Milei y Pablo Quirno a bordo, después de la mesa política y de la conferencia del vocero Adrián Ravier. Será la octava visita del mandatario a España y su salida número 48 del país desde que asumió. La Rosada aún no difundió la agenda madrileña.

El regreso llega con heridas frescas. En su paso anterior, Milei acusó a Sánchez de “ladrón” y “corrupto”, llamó a sacar a los socialistas “a patadas” y se abrazó con Isabel Díaz Ayuso, que le pidió volver para la cumbre. Exteriores consideró “indigno” que un jefe de Estado fuera a alentar la polarización y Sánchez retrucó con un “Soy zurdo y a mucha honra”.
Ahora el escenario es otro: Felipe VI oficia de anfitrión y ae esperan 16 de los 22 jefes de Estado, entre ellos Nayib Bukele, Claudia Sheinbaum y Delcy Rodríguez. Tampoco habrá bilateral con Sánchez, con quien no se reunió en siete viajes y que está en campaña hacia las generales del 29 de noviembre.
El que no estará es Luiz Inácio Lula da Silva, que mandará a su canciller, Mauro Vieira. El vínculo con Brasilia navega sus horas de mayor tensión, tras la gestión atribuida a la Rosada en el escape de Flávio Bolsonaro de Brasil rumbo a Estados Unidos y posterior la convocatoria por parte de Itamaraty a la encargada de negocios argentina, María Emilia Cortés.

Antes de subir al avión, Milei dedica la jornada a su alineamiento con Washington y Tel Aviv. A las 13 recibirá en Balcarce 50, junto a Quirno, al rabino Yehuda Kaploun, enviado de Donald Trump para temas de antisemitismo, y a la noche será distinguido con el premio “Gratitud” de la Coalición Latina por Israel en la Iglesia Visión de Futuro.
La previa de la inminente visita del Papa León XIV, de todos modos, ya dejó un ruido con la Cancillería. Después de que Infobae publicara que Milei pretendía saludar al Pontífice dentro del avión y bajar la escalerilla junto a él, Quirno salió a desmentirlo en X: negó que haya existido un “pedido formal para que el Presidente suba al avión al arribo del Santo Padre”.
No se trata del único episodio de tensión de la semana. Puertas adentro, la reunión de la mesa política de este martes será el primer cara a cara entre Bullrich y Karina Milei desde que la jefa del bloque libertario en el Senado pidió reconocer el triunfo de Lula y difundió un video que el oficialismo leyó como señal de campaña.

Allí deberán ordenar la estrategia para el Presupuesto 2027, la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y la adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes, tres iniciativas que Milei les pidió a sus funcionarios destrabar antes de diciembre.
La otra figura que tensa la interna es la senadora neuquina Nadia Márquez, cuyo nombre circuló para desplazar a Bullrich de la jefatura del bloque, aunque en la cúpula libertaria niegan un cambio. El fin de semana, Márquez se mostró con los Milei, Martín Menem y el gobernador Rolando Figueroa en el auditorio de Jesús es Rey, la iglesia de su padre. El karinismo también la quiere al frente de la Comisión de Acuerdos, acéfala desde la muerte de Juan Carlos Pagotto, pero el radical Maximiliano Abad, su vicepresidente, ya fijó audiencias para el 17 y 18 de noviembre.

El domingo dejó además un revés en Bariloche, donde tuvieron lugar las elecciones constituyentes que definieron representantes para redactar la nueva Carta Orgánica de la ciudad, a modo de laboratorio rionegrino de cara al 2027. LLA quedó tercera con 11,7%, contra 34,7% de la alianza de Alberto Weretilneck y Walter Cortés. “Lo local y lo provincial se imponen sobre lo nacional”, se jactó el gobernador.










