A apenas una hora del inicio del partido entre la Selección argentina e Inglaterra, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una nueva colocación de deuda que sumó otros US$ 470 millones a las obligaciones del Estado. La operación se concretó a través del debut del Bonar AO29, un título en dólares que recibió ofertas por más de US$ 1.000 millones, aunque el Gobierno decidió adjudicar menos de la mitad.
La licitación también incluyó instrumentos en pesos por $ 5,44 billones, con un rollover del 183%, un dato que el Palacio de Hacienda celebró como una muestra de confianza del mercado. Sin embargo, detrás del resultado aparece una política que continúa apoyándose en la emisión de nueva deuda para afrontar vencimientos y sostener el programa financiero.
El nuevo Bonar AO29 fue colocado con un rendimiento cercano al 8,3% anual en dólares, una tasa elevada que refleja el riesgo que todavía perciben los inversores sobre la economía argentina. Aunque el Gobierno destacó la fuerte demanda, esa demanda también estuvo asociada a un costo financiero significativo para el Estado en los próximos años.
La estrategia oficial busca captar divisas y extender los plazos de financiamiento, pero consolida un esquema que incrementa el endeudamiento público en moneda dura. Además, este jueves Economía realizará una segunda vuelta de la licitación para colocar hasta otros US$ 150 millones bajo las mismas condiciones, profundizando esa misma lógica.
Mientras el Gobierno insiste en presentar estas operaciones como señales de éxito financiero, la contracara es un nuevo aumento de la deuda pública que deberán afrontar las próximas administraciones. En un contexto de fuerte ajuste sobre jubilaciones, salarios y gasto social, la decisión de seguir financiándose a través de bonos en dólares vuelve a poner en discusión las prioridades de la política económica de la gestión de Javier Milei.
Desesperado por los de dólares, Economía emite más deuda «sin monto máximo»
El Gobierno volvió a recurrir a los mercados locales para obtener financiamiento para asegurarse los recursos necesarios con los que enfrentar los próximos vencimientos de la deuda pública. De esta forma, la Secretaría de Finanzas lanzó esta licitación de instrumentos en pesos y en dólares que combina Letras Capitalizables (LECAP), bonos ajustados por CER, títulos dólar linked y Bonar en moneda estadounidense, en una nueva apuesta por sostener el financiamiento del Tesoro sin asistencia del Banco Central.
Ante la necesidad del Gobierno de seguir acumulando dólares y reforzar las reservas, y por un error en la comunicación, la Secretaría de Finanzas modificó uno de los aspectos centrales de la convocatoria: el Bonar 2029 (AO29), que se suscribe y paga en dólares estadounidenses, no tuvo un monto máximo de emisión.
La corrección llegó a través de un mensaje publicado en X por el secretario de Finanzas, Federico Furiase, quien emitió una fe de erratas para modificar la comunicación oficial difundida horas antes. Allí aclaró que no habrá un monto máximo para la emisión del AO29.
«Fe de erratas. Como habíamos anticipado en la conferencia del programa financiero, en esta licitación, no habrá un monto máximo para la emisión del AO29 (sí se mantiene la emisión total por un monto de USD2.000 Millones)», dijo Federico Furiase en Twitter.
El cambio adquiere especial relevancia en un contexto en el que el Gobierno necesita fortalecer el frente externo. Pese a que el Banco Central dejó de intervenir sistemáticamente en el mercado cambiario tras la implementación del nuevo esquema de bandas, la acumulación de reservas continúa siendo uno de los principales desafíos del programa económico y uno de los puntos más observados por el Fondo Monetario Internacional.
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