A un año de las elecciones presidenciales, el 42% de los argentinos no se identifica con ningún partido o espacio, mientras que el 63% declara estar poco o nada interesado con la política. Estos datos, revelados por un informe de Pulsar UBA, responden al «ningunismo», un fenómeno político que responde a la falta de representación.
El documento intentó encontrar respuestas a la siguiente pregunta: ¿cómo se vinculan hoy las y los argentinos con la política y con las reglas de la vida en común? La política fue el primer capítulo de análisis, dentro del cual el observatorio se encontró con una caída abrupta del interés por la política -seis de 10 personas-, luego de dos años de estabilidad. Por otra parte, cuatro de diez argentinos no se identifican con ningún partido político, una tendencia que viene creciendo desde el 2024.

Al analizarse los polos de la escala ideológica, el 36% de los encuestados se ubicaron en el centro. Sin embargo, según las respuestas, esta posición no responde a una ideología moderada, sino más bien a un refugio dentro de la oferta electoral. Estos son los «ningunistas», que a la vez están menos polarizados políticamente que el resto.
«Los datos de 2026 muestran una sociedad argentina que se aleja de la política. La franja que declara poco o ningún interés en la política dió un salto de 18 puntos respecto de 2025. En paralelo, crece con fuerza el grupo que no se siente representado por ningún partido o espacio: los ningunistas alcanzan casi la mitad de los encuestados», reza el estudio.
Asimismo, sugiere que «no estamos frente a una sociedad sin posiciones sustantivas sino una sociedad que no se encuentra en las categorías y palabras que utiliza la política».
El plano social: convivencia y lazos
La convivencia social fue el segundo capítulo dentro del informe. Aquí, Pulsar UBA resalta que la sociedad
refuerza la convivencia en la diversidad política. Al mismo tiempo, no parece ser una identidad suficientemente fuerte como para ordenar amistades, parejas ni vecindades. Sin embargo, el 71% de los argentinos encuestados afirmaron que, en general, no se puede confiar en la mayoría de las personas.
Como conclusión, el observatorio remarcó que, «en abstracto, los argentinos se perciben desconfiados y fragmentados: baja confianza interpersonal, alta percepción de conflicto, poca participación comunitaria». Sin embargo, «en la práctica, toleran vecinos distintos, sostienen parejas con ideas opuestas, y juzgan cada vez menos por el voto. La desconfianza no vive en los vínculos reales sino en la idea que tenemos de “los demás”.

Un dato que preocupa es la caída del compromiso en grupos u organizaciones sociales. Dentro de los espacios relevados -religiosos, deportivos, de ayuda social, ambientalistas, políticas y gremiales- al menos ocho de cada 10 encuestados no participó en ninguno. «Ninguna organización supera el 16% de participación, mientras que la militancia política y sindical se ubica apenas en 5% y 4%. Hay posiciones, valores y fronteras morales, pero pocos espacios de pertenencia capaces de convertirlos en experiencia colectiva», explica el informe.
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