«Todavía doy teta». Con total naturalidad Nicole Neumann contó esto durante una entrevista con Mario Pergolini. La increíble revelación activó el botón rojo y se abrió la cajita de todo lo que está mal.
El diálogo fue el siguiente:
N: Todavía doy teta.
M.P: ¡¡¿Todavía?!! ¿Qué edad tiene?
N:Dos años.
(Silencio)
M.P: No va a conseguir novia en su vida ese muchacho.
(Risas)
N: Y… me llegó el varón. Después de tres mujeres estamos ahí, como en un idilio, dice Nicole con evidente enamoramiento. Le brillan con los ojos.
M.P: Bueno, no se va a enfermar de nada. No va a tener una enfermedad en su vida. Pero qué… ¿toma teta de parado?
N: No, no. Se acomoda… Pero me dice ‘tetita’, ‘ahora quiero la del otro lado’ (sonríe). Es muy genial! Me dice: ‘un poquitito nada más’.
–Ah ¿tienen conversaciones?, interviene asombrada la panelista Evelyn Botto.
M.P: Y atrás Manuel (la pareja de Nicole y padre del niño) diciendo: ‘Yo! Si no les jode… me toca a mí. Le dice al hijo ‘dejame un poco a mi, hermano’.
(Risas)
Entonces Pergolini cambia el tono y con mirada inquisidora le dice a la modelo:
M.P: Está muy grande.
N: Está muy grande, mi psicólogo me dice lo mismo.
M.P: ¿Y por qué no le hacemos caso?.
N: No puedo. Estamos en días ‘de’… ya le estoy charlando. Le estoy diciendo, ‘escucháme gordo, vamos a empezar a solo tomar de noche y en unos días ya no tomás tetita’.
M.P: No digas más en diminutivo eso. Ya me está haciendo muy mal, admite Pergolini y repregunta: –¿Y tus amigas qué te dicen?
N: Ya sacale la teta.
M.P: ¿Y hay alguien que apoya esto? Sacando a él, claro.
N: Nadie.
M.P: Bueno. Hoy es el último día Nicole.
A Nicole se le transforma la cara.
N: No, mirá cómo te ponés! Sos vos la del problema.
«Vos podés. Es hoy», acota Agustín “Soy Rada” Aristarán.
M.P: Claro, sos vos la que no puede dejar la teta. No él. A él le pegás dos gritos y se acabó.
N: No, claro. Es un tema mío también. Claramente.
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El cuadro completo es un signo de época. Un sello que define la cultura machista que ahora ya no sólo no necesita disimularse al menos por corrección, sino que se muestra desembozada y sin filtro en el prime time de la televisión abierta.
Machismo e ignorancia juntos. El combo emanado desde lo más alto del poder político y, por lo tanto, habilitado de arriba hacia abajo como una cascada imparable. Sí. Porque esta discusión es política. La teta es política, señoras y señores.
La lactancia es un mundo en sí mismo que viene reclamando hace muchos años pasar a formar parte del mundo en general. Las mujeres y las y los profesionales que estudian la temática batallan para conseguir más apoyo, comprensión social y políticas públicas que fomenten y protejan la lactancia materna. Y como, oh casualidad, la teta es parte del cuerpo de las mujeres, suele considerarse un territorio de disputa, porque el cuerpo de las mujeres lo es en general.
La pregunta de si «todavía» está dando la teta, exhibe la primera falta de conocimiento sobre el tema. La lactancia no tiene fecha de vencimiento. Es la díada mamá/hijx la que decide cómo y cuándo terminarla. Y la evidencia científica muestra la gran cantidad de beneficios para las y los niños y para las mujeres. La Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef y todas las sociedades de pediatría del planeta recomiendan la mal llamada «lactancia extendida». La sugerencia es lactancia exclusiva hasta los seis meses y más allá de eso, mientras se incorpora la alimentación complementaria, al menos hasta los dos años de vida. Contraindicaciones de la lactancia más allá de los dos años: CERO. NINGUNA. Profundizaremos más adelante en los datos que aporta la ciencia. Pero antes avancemos con el diálogo en cuestión.
La novia
El conductor le dice que porque toma la teta no va a conseguir novia. (Podría ser novio también, pero no es una posibilidad que entre en su campo de análisis). He aquí otro capítulo de «las madres siempre son juzgadas». No importa lo que hagan. Alguien siempre se va a arrogar el derecho de levantar el dedo y decir que lo que está haciendo esa mamá está mal y va a perjudicar la vida de ese niño/a. Del «chiste» sobre la novia subyace la idea de una madre que no deja que su hijo tenga en un futuro una vida amorosa y que se pone en un lugar que no le corresponde.
La Tetita
Intuitivamente, sin rollo, Nicole muestra placer en dar la teta. Está viviendo una etapa de enamoramiento con su hijo y así lo cuenta. Es lo que muchas madres sienten con el acto de amamantar, que es hermoso, incluso con las dificultades que a veces implica. Tal vez este sea uno de los problemas: una mujer que encuentra goce por fuera del acto sexual con un hombre. Que siente placer en un acto autónomo, en donde los varones no entran. Pero cuando lo miran de afuera sienten morbo y se excitan. Porque no pueden entender o aceptar que la sexualidad de una mujer es mucho más que coger. Y que, aunque parezca algo obvio, esa teta no le pertenece al padre de ese hijo, ni siquiera a ese hijo/a. Le pertenece a la mujer. Por eso Pergolini confiesa que no puede tolerar que Nicole -con su belleza hegemónica a cuestas- le diga en la cara «tetita«. Esos ratones sí se pueden ver, Mario.
Mansplaining
Luego, los dos varones le dicen a Nicole lo que tiene que hacer. «Esta noche le cortás la teta». Cuándo no… varones diciéndole a una mujer lo que tiene que hacer, cuándo, dónde y cómo. Y porque siempre el problema sos vos, mujer. Así que le pegás tres gritos y se acabó la joda.
Lo que esos dos varones ignoran (y esa ignorancia duele) es que el proceso de destete es muy complejo. Lejos de pegar un grito y listo, terminar la lactancia implica muchos factores para esa mamá y para ese bebé que empezará a dejar de serlo en el momento en que el vínculo a través de la teta cambie. No es fácil. Es un duelo para ambos. Y esa mujer debe enfrentar su propio duelo y contener a ese hijo/a que también se está despidiendo de una etapa para siempre. El tránsito puede generar angustia, tristeza, emociones encontradas y noches enteras de llanto endemoniado.
Más allá del caso de Nicole en particular -quien aceptó hablar del tema cuando Pergolini le preguntó- la exhibición de ignorancia sobre la temática en uno de los programas de tele abierta más vistos del momento genera mucho daño. Mujeres en situación de lactancia del otro lado sintiendo culpa y una sociedad otra vez desinformada sobre cómo acompañar y sostener.
Lejos de ser un acto privado, dar la teta genera amplios beneficios para la sociedad toda. Menos niños y niñas enfermos y menos madres con cáncer de mama, más alivio en todo el sistema de salud, solo por dar un ejemplo. Pero la teta es una herejía para el capitalismo. No se compra, no se vende y no hay empresa que haya podido igualar los beneficios con ninguna leche de fórmula. Y encima, solo la podemos producir las mujeres. Un superpoder molesto para el sistema por donde se lo mire.
La leche no es agua
Hay una sola que cosa que dice Pergolini que se condice con la evidencia científica. Ese niño que toma teta hace dos años tiene menos chances de contraer enfermedades.
A propósito de la entrevista a Neumann, la médica pediatra y especialista en lactancia Sabrina Critzmann señaló que amamantar más allá de los seis meses «sin ser un mandato, es una posibilidad. Y una decisión exclusiva de la persona que amamanta y de ese bebé”. En sus redes sociales explicó los amplios beneficios para la nutrición y la salud infantil de una lactancia extendida en el tiempo. Y respondió a un dicho muy común cuando una mujer da la teta por varios años: «tu leche ya es agua».
La leche humana no se vuelve agua en ningún momento. Tiene un montón de componentes saludables. De hecho, hay razones científicas para recomendar la lactancia todo el tiempo posible. No genera traumas, ni trastornos en el lenguaje (más bien lo contrario), no genera niños que no sean independientes posteriormente. Hay mucha bibliografía para sugerir la lactancia todo el tiempo que esa díada lo desee. No es una obligación. Es una posibilidad. Y no hay ningún daño con la lactancia mal llamada prolongada. La asociación española de pediatría dice que el mayor problema de la lactancia más allá del año de vida del niño/a es el rechazo social y profesional por prejuicios y desconocimiento de la evidencia científica actual.
La leche humana, a cualquier edad tiene factores de crecimiento que ayudan al crecimiento de las células, de los tejidos, de los huesos, del cerebro, de los vasos sanguíneos. Tiene probióticos y prebióticos. Tiene componentes como la lactoferrina, que va a hacer que el hierro se aproveche mejor y también va a combatir contra microorganismos patógenos.
Escudo protector contra el cáncer de mama
La lactancia prolongada también tiene amplios beneficios para las mujeres. Reduce las probabilidades de desarrollar cáncer de mama en porcentajes muy importantes. «Diversos estudios indican que amamantar reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama, especialmente cuando la lactancia se prolonga durante varios meses. Esto se debe a que disminuye la exposición a ciertas hormonas vinculadas con el desarrollo de algunos tipos de cáncer y favorece la renovación celular del tejido mamario», señala, por ejemplo, el Colegio de Obstétricas de la Provincia de Buenos Aires.
Como se ve, la ignorancia puede costar caro.
Es posible que Nicole Neumann no se haya sentido incómoda con la entrevista. Incluso hasta ella misma puede no tener la información sobre los beneficios de la lactancia sostenida ni considerar que fue blanco de un acto de machismo. Pero su sentir más puro y su deseo y placer por amamantar quedó evidenciado y terminó expuesta a tener que dar explicaciones por eso. Ninguna mujer, aunque a la vista pareciera no sentirse molesta ante un planteo semejante, debería tener que dar ningún tipo de explicación sobre sus decisiones de crianza y lactancia.
SC/GLF










