Un proyecto hecho a medida de Mercado Libre y de las grandes cadenas de supermercados. Eso es lo que repiten todos los sectores de la industria del libro sobre la iniciativa que impulsa el Gobierno para derogar la Ley 25.542, que protege al sector en la Argentina. “Va a haber un cierre masivo de librerías”, indican desde los comercios independientes, mientras que desde las editoriales más pequeñas alertan: “Nos destruye”.
En la semana, se conoció el borrador de un paquete de medidas que desregula varias actividades, entre ellas, la industria editorial. El oficialismo quiere derogar la Ley del Libro, que establece un sistema de precio único para la venta al público, algo que preserva la competencia entre librerías de distinto tamaño, garantiza la diversidad editorial y evita la concentración del mercado.
Es el segundo intento de Javier Milei de terminar con esta norma de protección. Ya lo había impulsado a principios de su mandato a través de la Ley Bases. En ese momento, hubo mucha resistencia. Ahora también.
“No hay actores del sector que estén a favor de derogar esta ley”, explica la directora de la Editorial Marea y consejera de la Cámara Argentina del Libro, Constanza Brunet. Cuenta que ni siquiera la cadena de librerías Yenny acompaña la propuesta libertaria.
“Eso es muy curioso porque se supone que los beneficia, pero la realidad es que ellos por supuesto viven de los best seller, pero también viven de la venta de una diversidad enorme de títulos y si se ve afectada toda la cadena del libro, ellos también se van a ver afectados”, describe Brunet en diálogo con La Pluma.
Efectivamente, el CEO de Yenny y El Ateneo, Adolfo De Vincenzi, dijo meses atrás que «si se deja todo libre, el negocio agonizaría«. En una entrevista con la revista Forbes, el líder del Grupo ILHSA, que vende más de 4,8 millones de libros al año y abre locales mientras la industria está en crisis, sostuvo: “No estoy a favor de que se desregularice. Si se deja todo libre, sin duda yo voy a tener muchísimo menos problema que las librerías chicas. En un mundo en el que solo hablás de librerías, a mí me ayudaría un montón. Pero el negocio del libro es muy chiquito cuando lo sacás de sí mismo y lo llevás a otra actividad”.
Para Brunet, el proyecto libertario “solo beneficia a Mercado Libre, a las plataformas que viven del algoritmo y a los supermercados, que son los que pueden llegar a vender títulos best seller”.
En cuanto al impacto en su empresa, la dueña de Marea anticipa: “Nos destruye también a los editores, sobre todo, a los independientes”. Considera que generaría un perjuicio muy grande para la bibliodiversidad. “Nosotros no tenemos un título de 100.000 ejemplares, no nos dedicamos a best seller sino a vender cosas más chiquitas”.
Para las librerías independientes el escenario futuro también es complejo. “Va a haber un cierre masivo de librerías”, subraya Cecilia Fanti, dueña de Céspedes Libros. “La consecuencia directa es que las librerías van a comenzar a cerrar, algo que ya está pasando porque vienen golpeadas por la crisis”.
En diálogo con La Pluma, la librera también advierte sobre las editoriales medianas y pequeñas “que van a tener menos lugares donde mostrar sus libros y sus catálogos. El mercado va a quedar concentrado en dos o tres personas que, probablemente, de libros sepan y les importe poco y nada como supermercados, grandes plataformas o fintechs”.
De hecho, las plataformas online ya están violando la Ley del libro. En Mercado Libre, se encuentran productos más baratos que los establecidos para las librerías. Es el caso, por ejemplo, del libro “La separación”, de Martin Kohan, que tiene un precio establecido de 38.000 pesos y la plataforma de Marcos Galperín lo ofrece con un 10% de descuento a 34.110. Y así con varios.
La cuestión se complejiza aún más en las librerías de pequeñas ciudades del interior del país, que ya venían perdiendo plata incluso con la Ley del libro vigente porque tienen que costear los gastos de envío, una suma que sale de las ganancias por cada ejemplar vendido.
Marcos Anzalone es librero, tiene su local en Gualeguaychú, Entre Ríos, y sobre el proyecto de LLA dice: “A nosotros nos mata”. “Impacta sobre la bibliodiversidad de las ciudades grandes, pero en las ciudades chicas ni hablar. Nos lleva puestos de rebote. Al liberar el mercado, hasta Farmacity podría poner una sección de librería y te liquida”, agrega.
Anzalone explica que incluso hoy no se está cumpliendo la ley y son las grandes librerías las que lo están haciendo junto con Mercado Libre, que es el medio para que lleguen los productos de esas cadenas a las provincias. “En el caso de las librerías del interior, el envío corre por cuenta de la librería, que es la que absorbe el costo, Ni hablar de Jujuy o Ushuaia o algún lugar así extremadamente alejado, el envío es mucho más caro. Entonces, el margen que te queda es muchísimo menor”, agrega.
Por ahora, la derogación de la Ley del libro se trata de un borrador. Pero es un borrador que ya tiene un antecedente y es la ley Bases.
CDB/VDM










