El gobierno de Javier Milei avanza con una nueva privatización de infraestructura energética estratégica. En las últimas horas se oficializó la convocatoria a una licitación pública nacional e internacional para otorgar por 30 años la concesión del Sistema Hidroeléctrico Los Nihuiles. La medida establece la venta del 100% del paquete accionario de Hidroelectricidad Mendocina S.A. (HEMSA).
La operación fue formalizada mediante el decreto 667/2026 y representa la segunda etapa del programa oficial para relicitar centrales hidroeléctricas cuyas concesiones vencieron. El proceso comenzó con los complejos del Comahue-Alicurá, Piedra del Águila, El Chocón-Arroyito y Cerros Colorados-y ahora se extiende a Mendoza.
El Gobierno presenta la nueva concesión como una vía para atraer inversiones privadas, recuperar infraestructura deteriorada y mejorar la confiabilidad del Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Pero la operación también forma parte de la estrategia del Ministerio de Economía para desprenderse de activos energéticos y obtener ingresos extraordinarios.
El Gobierno proyecta recaudar unos US$ 800 millones durante 2026 y otros US$ 1.500 millones en 2027, hasta alcanzar US$ 2.300 millones en dos años a través de privatizaciones.

Qué se privatiza con Los Nihuiles
El proceso tiene dos componentes vinculados. Por un lado, la Nación otorgará una concesión de generación eléctrica por 30 años. Por el otro, Mendoza venderá el 100% de las acciones de HEMSA, la empresa provincial creada para hacerse cargo del complejo tras el vencimiento de las concesiones anteriores. Ambas operaciones deberán quedar en manos del mismo oferente. Quien resulte adjudicatario de la concesión nacional deberá también adquirir las acciones de HEMSA. Si las adjudicaciones no coinciden, la operación no tendrá efecto.
La licitación se realizará mediante Contrat.Ar y las ofertas serán evaluadas por una comisión integrada en partes iguales por representantes de la Nación y Mendoza.La participación de ambas jurisdicciones responde a la estructura del complejo: los activos y el derecho de uso del agua corresponden a Mendoza, mientras que la concesión para generar electricidad es de jurisdicción nacional.
Los ingresos también tendrán destinos diferentes: los derivados de la concesión nacional corresponderán al Estado nacional, mientras que los recursos obtenidos por la venta de HEMSA quedarán en Mendoza.

Un activo estratégico con dos centrales fuera de servicio
Los Nihuiles se encuentra sobre el río Atuel y comprende los diques El Nihuil y Valle Grande, las presas Aisol y Tierras Blancas, las centrales Nihuil I, II, III y IV, estaciones transformadoras y líneas de alta tensión vinculadas al SADI. Con una capacidad instalada de alrededor de 265 MW, el complejo abastece principalmente al sur mendocino, en especial a General Alvear y Malargüe, aunque también aporta generación al sistema nacional.
La privatización llega, sin embargo, en un contexto de deterioro de parte de la infraestructura. Un aluvión registrado el 11 de enero de 2025 dejó fuera de servicio las centrales Nihuil II y III, que permanecen inoperativas. El impacto se reflejó en la generación. Según datos citados por EconoJournal, entre 1990 y 2025 Los Nihuiles registró una generación media anual de 767 GWh, pero en 2025 produjo apenas 283 GWh, el menor nivel de toda la serie.
El futuro concesionario deberá asumir las inversiones para recuperar la capacidad de generación, rehabilitar los equipos afectados y modernizar las instalaciones. Entre las obras previstas figura la regeneración de las turbinas dañadas.
El dato resulta central para el proceso: el Gobierno busca entregar por tres décadas un activo estratégico que necesita inversiones para recuperar parte de su capacidad operativa.

El antecedente de los 90 y el negocio de las concesiones
Las concesiones originales de Los Nihuiles fueron otorgadas en 1994, durante la privatización de Agua y Energía Eléctrica Sociedad del Estado, y tuvieron una duración de 30 años. Los contratos vencieron el 1° de junio de 2024, pero la operación continuó mediante sucesivas prórrogas para evitar interrupciones.
Hasta el inicio de esta nueva etapa, Nihuil I, II y III estaban operados por Hidroeléctrica Los Nihuiles S.A. (HINISA), donde Pampa Energía posee una participación directa del 52%, mientras que Nihuil IV estaba a cargo de Emesa. Desde el 27 de julio, HEMSA asumió transitoriamente la operación de todo el sistema. Esta administración se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2026 o hasta que el nuevo adjudicatario tome el control, lo que ocurra primero.
Los Nihuiles es el primer activo de la segunda etapa del programa de reconcesión hidroeléctrica. En diciembre de 2025, el Gobierno cerró la primera tanda con las represas del Comahue, que generaron US$ 706,8 millones para el Estado nacional, además de compromisos de inversión por US$400 millones.
Ahora, el Ejecutivo busca repetir el esquema: retirar al Estado de la operación directa, trasladar al sector privado las inversiones necesarias y obtener recursos extraordinarios.
La diferencia es que Los Nihuiles llega a la licitación con dos centrales fuera de servicio. El futuro concesionario deberá recuperar una infraestructura estratégica antes de explotar plenamente su potencial. Para el Gobierno, el proceso permitirá atraer capital privado y mejorar la eficiencia. Para el Estado, supone volver a entregar por 30 años la explotación de un activo energético estratégico y convertirlo en una fuente de ingresos extraordinarios.
El interrogante económico que deja abierto la operación es cuánto valor obtendrá el Estado por la concesión y la venta de la empresa, y qué proporción de las inversiones necesarias para recuperar el complejo deberá asumir el nuevo operador privado.
RM/EO










