El juicio político a Santiago Peña para eyectarlo de la presidencia de Paraguay encuentra sus raíces en una trama que se construyó durante años: un banco que creció al calor de la inyección de fondos públicos, un mandatario que había sido socio de sus dueños y un padrino político, Horacio Cartes, que aprovechó la crisis para soltarle la mano.
El detonante fue la caída de Ueno Bank, el banco con más clientes del país: 2.941.996, según sus propios datos, sobre una población de 6,1 millones. El Banco Central del Paraguay (BCP) lo intervino en la madrugada del martes por insolvencia y dejó congelados los ahorros de casi tres millones de personas, entre ellas miles de jubilados.
En menos de 72 horas, el problema traspasó las fronteras del mercado financiero y llegó a la cúspide del poder político. El jueves, Cartes anunció que el Partido Colorado acompañaría el pedido de remoción, Peña difundió su renuncia en un video y Diputados aprobó la acusación por unanimidad. La dimisión quedó sin tratar: los colorados que buscaban aceptarla se retiraron y dejaron al Congreso sin quórum.

Por eso Peña sigue formalmente en el cargo y el Senado lo citó hoy para que se defienda. El mandatario pidió una prórroga de 72 horas y el titular de la Cámara, Basilio Núñez, anunció que convocaría de urgencia a los jefes de bancada para definirla. El senador Líder Amarilla la calificó de “una chicana para enfriar las cosas”. Para destituirlo hacen falta 30 votos de 45.
Un banco que creció con plata del Estado
La historia de Ueno empieza en Credicentro, una casa de microcréditos que el empresario Víctor Hugo Vázquez fundó en 1984. Su hijo, Federico Miguel Vázquez Villasanti, de 36 años, tomó el control del negocio familiar en 2014 y lo convirtió en Ueno, un banco digital que dio el gran salto en 2024 al absorber a Visión Banco, apenas meses después de la llegada al poder de Peña.
Habiendo comenzado con unos 100 millones de dólares de depósitos estatales en enero de 2024, Ueno llegó a fines de septiembre a captar cerca de un quinto de todos los fondos del Estado colocada en bancos, hoy administran unos 850 millones de dólares en fondos públicos.

El agujero estaba en los préstamos. El BCP ya investigaba créditos excesivos de Ueno a empresas del propio Grupo Vázquez, y el lunes resolvió intervenirlo cuando su ratio de solvencia quedó en menos de la mitad de lo que exige la ley.
La Fiscalía imputó a 27 personas por esos préstamos y pidió prisión preventiva para Miguel Vázquez. Los ahorristas empezaron a cobrar el jueves a la noche un primer pago de hasta unos 1.675 dólares, y una ley exprés del Congreso habilita un adelanto de hasta unos 19.787 dólares por persona del Fondo de Garantía de Depósitos.

Los hilos que llevan a Peña
El primer hilo es patrimonial. Según Bloomberg, Peña invirtió desde 2019 en una empresa de los Vázquez, y el 31 de agosto de 2023, quince días después de asumir, declaró acciones en Ueno Holding por 6.144 millones de guaraníes, más de 840.000 dólares. Las vendió en marzo de 2025. Ueno sostiene que nunca fue accionista ni inversor del banco.
El segundo es el regulador. Apenas asumió, Peña puso al frente del BCP a Carlos Carvallo, que hasta agosto de 2023 había dirigido la financiera Ueno. El organismo aseguró que Carvallo se apartó de las decisiones sobre la entidad, pero la sospecha de conflicto de intereses lo acompañó toda la gestión. El martes renunció a pedido de Peña.

El tercero, el más sensible, son los jubilados. El Instituto de Previsión Social (IPS), la caja que paga las jubilaciones de los trabajadores formales, había depositado en Ueno 2,15 billones de guaraníes, unos 350 millones de dólares al cambio actual. Según reveló ABC Color en julio, eso superaba el tope legal del 10% de su cartera en un solo banco.
Las alertas no eran nuevas. En octubre de 2025, legisladores opositores denunciaron penalmente a Peña por enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias, entre otros delitos. Y el 27 de octubre pasado, cinco gremios y agrupaciones de jubilados exigieron sacar los fondos del IPS de Ueno. Peña pidió calma.
Cartes, del padrinazgo a la ruptura
Peña fue una creación de Cartes. El empresario lo hizo su ministro de Hacienda entre 2015 y 2017, lo sumó en 2018 al directorio del Banco Amambay, de su grupo, y lo convirtió en el candidato colorado en 2023. Ya en el poder, Peña dependió de los legisladores cartistas, el núcleo de la mayoría propia colorada en las dos cámaras.
La relación se fue deteriorando a la vista de todos. En septiembre, legisladores cartistas empezaron a pedir informes al BCP sobre el sistema financiero. En octubre, Cartes impulsó una purga en Honor Colorado, su línea interna, que dejaría afuera a Peña y al vicepresidente Pedro Alliana, que ya armaban una estructura propia.

El senador peñista Derlis Maidana fechó el quiebre en la foto de Cartes con el expresidente Mario Abdo Benítez, su histórico rival interno: “Ya sabíamos que era un paso sin retorno”, contó. Maidana reveló además que Cartes le había quitado el apoyo a Alliana: “A todos nos sorprendió esa decisión”.
Cartes eligió el momento del golpe. El jueves a la mañana se reunió con Alliana en la sede de la ANR para planificar la sucesión, su primer encuentro en más de un mes. Ese mismo día difundió su comunicado: “Acompañamos el juicio político al presidente de la República, Santiago Peña”. Y prometió no estar “del lado del latrocinio” de los fondos públicos.

La reconciliación con el vice fue inmediata. Tras esa reunión el Partido Colorado eligió a Alliana para completar el mandato, que vence en agosto de 2028. El diputado colorado disidente Mauricio Espínola ya había advertido que, si Peña no se iba, el partido tendría muy pocas chances en esa elección.
Milei pierde otro socio en el continente
La Casa Rosada eligió el silencio. El vínculo había sido más que estrecho: Peña inauguró en 2023 la serie de visitas de mandatarios de la región a la Rosada de Milei, lo recibió en la CPAC de Asunción y en septiembre, en Nueva York, abrió la ronda de oradores después de Donald Trump en la cumbre del Escudo de las Américas.

La caída se suma a otros dos reveses: el de Flávio Bolsonaro ante Lula Da Silva el pasado 25 de octubre y el de los republicanos de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos el pasado martes.
Después de los comicios en el gigante norteamericano, la única reacción de Milei fue difundir en sus redes un posteo que ponía en duda el sistema electoral de Estados Unidos. En Asunción, mientras tanto, el Senado debe resolver si le concede a Peña las 72 horas o si avanza hoy mismo hacia la sentencia.
JL/CM










