La declaración jurada del ministro de Economía, Luis Caputo, expuso una de las principales contradicciones del discurso económico del Gobierno: mientras Javier Milei insiste en que la Argentina debe recuperar la confianza de los inversores y atraer capitales del exterior, su funcionario más importante prefiere dejar sus ahorros fuera del país.
El titular del Palacio de Hacienda informó bienes por $ 19.509 millones al cierre de 2025. De ese total, más de $ 13.300 millones corresponden a depósitos y otros activos en el exterior. La cifra equivale a alrededor del 68,2% de su patrimonio bruto declarado.
En otras palabras, casi siete de cada diez pesos del patrimonio declarado por el funcionario responsable de la política económica argentina se encuentran radicados fuera del país.

Entre los activos declarados aparecen siete depósitos en el exterior bajo la categoría “otras”, además de una cuenta corriente en dólares con un valor declarado de $ 11.738 millones. A esto se suma la participación en Ancora Investments L.P., declarada dentro del rubro “otros bienes en el exterior”, con un valor de $ 888,5 millones.
El patrimonio de Caputo tuvo, además, un fuerte incremento durante el período. Al inicio del año, el ministro había declarado bienes, depósitos y dinero por $ 11.851 millones. Al cierre, la cifra ascendió a $ 19.509 millones, según surge de la declaración presentada ante la Oficina Anticorrupción.
La diferencia representa un aumento patrimonial superior a los $ 7.658 millones, cerca del 70% de aumento, más del doble de la inflación anual. Una parte relevante de esa variación corresponde a la revaluación de bienes ya existentes.
La propia declaración consigna una diferencia de valuación de los mismos bienes de $ 4.529 millones. También informa ingresos del trabajo, alquileres y otras rentas por $ 2.414 millones, además de ingresos no alcanzados por el Impuesto a las Ganancias por otros $ 1.061 millones.
La tenencia de activos en el exterior no implica, por sí misma, ninguna irregularidad. Los bienes fueron incluidos en una declaración jurada pública presentada ante el organismo correspondiente. Pero la información refleja la distancia entre el discurso oficial sobre la necesidad de que el capital privado invierta en la Argentina y las decisiones patrimoniales del funcionario que conduce la política económica.

Mientras el Gobierno reclama confianza para que empresas, fondos e inversores coloquen sus recursos en el país, la declaración de su ministro de Economía muestra que, al menos en términos patrimoniales, la mayor parte de la riqueza declarada por Caputo permanece fuera de las fronteras argentinas.
El contraste resulta todavía más significativo en un contexto en el que el Ejecutivo necesita dólares para sostener su programa económico y apuesta a la llegada de inversiones como uno de los pilares para aumentar la disponibilidad de divisas.
La declaración jurada deja planteada una pregunta política: si el Gobierno asegura que las condiciones económicas de la Argentina están dadas para atraer y retener capitales, ¿por qué el principal responsable de la política económica mantiene más de dos tercios de su patrimonio declarado en el exterior?
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