Mientras las respuestas del plan económico siguen sin llegar, en el gobierno pusieron en marcha un operativo de doble comando. Mientras Javier Milei se expone como la figura central de la defensa de su gestión, sus ministros, funcionarios y asesores se mueven en las sombras para contener el cada vez más creciente malhumor social y las demandas que el círculo rojo empieza a poner sobre la mesa.
Este martes el presidente encabezó un acto en el Congreso Americano de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), donde además de reconocer el rol del Automóvil Club Argentino, utilizó el atril para pedir por la vuelta de la Fórmula 1. No fue sólo un deseo, porque transcurren negociaciones subterráneas que se están llevando adelante entre importantes miembros del oficialismo con vínculos directos con el automovilismo y los máximos referentes empresariales del sector.
Ésta fue la primera actividad de una semana que se anticipa llamativamente activa. Este martes el líder libertario encabezará una nueva reunión de gabinete a las 10 de la mañana en Casa Rosada para reordenar un gobierno que desde hace meses no logra ponerse de pie pese a los intentos desesperados por recuperar la agenda. En el último encuentro del jefe de estado con las cabezas ministeriales, varios funcionarios le hicieron saber al economista la necesidad de retomar el contacto directo entre los ministerios y el Ejecutivo.

Según lo que reconocen varios funcionarios en estricto off the record, la falta de diálogo empuja a que importantes medidas se paralicen por el temor de cometer imprudencias que puedan llegar a terminar, incluso, con su eyección del gobierno. Con este pedido, que parecería haber sido bien recibido por el primer mandatario, todos los lunes el gabinete se reunirá para hacer un repaso de la gestión y poner en común las políticas más importantes que cada una de las carteras tiene por tratar.
Luego del cónclave ministerial, será el turno de la reunión de mesa política de la que el presidente nunca participa pero delega en su hermana el manejo de la misma. Tal como todas las semanas, los nueve integrantes del órgano que el oficialismo montó para intentar montar un escenario de orden y unidad se volverán a ver las caras para intentar avanzar en una estrategia conjunta que les permita concretar algo que, a esta altura de las negociaciones en el Congreso, es el sueño húmedo de los armadores libertarios: la eliminación -o suspensión, en el peor de los casos- de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias del próximo año.
Siempre escasos de votos propios, el oficialismo sabe de memoria que deberá apelar al diálogo con gobernadores y aliados dentro del Congreso para destrabar el tratamiento de la Reforma Política. Sin embargo, por fuera de las dificultades con el oficialismo, puertas adentro del poder libertario hay otro obstáculo: la negativa del karinismo a negociar las bases y condiciones de las elecciones provinciales, las eventuales alianzas e incluso los métodos de competición con los gobernadores. La hermana del Presidente no afloja y pone a los mandatarios a la defensiva, quizás más que antes. Esta tensión golpea los planes oficiales de marcar agenda y esquivar los dardos de la oposición, cada vez más organizada.
Para afrontar ese escenario, desde la gestión se abrazaron a la narrativa más cómoda para la Casa Rosada. Si bien desde el oficialismo evitan reconocerlo públicamente, en las últimas semanas se puso en marcha una nueva estrategia que tiene al líder libertario como carnada mientras solapadamente sus espadas políticas empiezan a tomar las riendas de una gestión por demás desordenada. La semana pasada, por caso, mientras Milei despotricaba sus frases escatológicas contra opositores y periodistas, Luis Caputo presentaba una nueva tanda de créditos hipotecarios a los que calificó como un acto de justicia social.

Los cabildeos detrás de la dureza presidencial
Aunque Toto está convencido de su plan económico, entiende que los resultados no están llegando tan rápido como esperaban. Cree que la solución debe darla la política. No es el único. Patricia Bullrich, Santiago Caputo y hasta el propio Diego Santilli reconocen en reuniones privadas que el oficialismo tiene que dar una respuesta concreta a la demanda de mayor empatía que están devolviendo las encuestas que llegan a diario a importantes despachos de la gestión libertaria. El mensaje parece haber llegado. Fuentes oficiales afirman que en los próximos días el oficialismo avanzará con nuevas políticas que estén estrictamente enfocadas en la mejora concreta de la vida cotidiana. Las versiones sobre la posible aplicación de un salario mínimo con piso de un millón de pesos, por caso, no dejan de estar sobre la mesa.
Si bien el ala política del gobierno mantendrá una agenda “paralela”, Milei no cesará con sus apariciones descalibradas y su siempre vigente hiperactividad digital. Este jueves, por caso, el jefe de estado participará del encuentro “Vientos de Cambio: Avanza la Libertad en Argentina y las Américas”, que tendrá lugar en la Fundación Libertad y Progreso. Se espera que allí el economista profundice la defensa de su gestión y vuelva a avanzar contra los opositores de quienes, está convencido, son los autores de un supuesto intento de golpe de estado. Los periodistas (95%) tampoco se quedarán afuera. “Así es Javier”, dicen casi con pesar desde su entorno para intentar justificar el accionar presidencial que cada vez genera más discordia dentro y fuera de las paredes de la Casa Rosada.

Una Sala de prensa intervenida
Este lunes el edificio de gobierno fue el escenario de una nueva avanzada contra los periodistas acreditados. Por la mañana, la sala de periodistas Decano Roberto Di Sandro amaneció violentada, con papeles y objetos de menor valor de los trabajadores de prensa revueltos y desacomodados. También, se registraron faltantes de cartones de leche, yerba y tazas cuyo destino final es todo un misterio.
Durante la mañana, agentes de la Policía Federal y Casa Militar que operan dentro de la sede de gobierno se hicieron presentes para dar constancia del hecho. También para poner en marcha el operativo para realizar la denuncia penal pertinente. En este marco, durante más de cuarenta minutos, la sala de periodistas fue requisada por agentes de la División Rastros de la PFA, quienes tomaron huellas y elementos probatorios para sumar a la causa que se iniciará y estará bajo la investigación de la justicia federal.
Desde el gobierno no brindaron ninguna respuesta sobre cuál podría haber sido el motivo de estos hurtos. Sólo se limitaron a proponer como solución la colocación de una cámara en la puerta de la sala de prensa para vigilar los ingresos y egresos de la misma. Los periodistas acreditados se negaron rotundamente.
TS/CM










