La plata cada vez rinde menos y la mayoría de los trabajadores argentinos lo siente en el bolsillo. Según un informe de Bumeran, el 87% asegura que el sueldo no alcanza para cubrir los gastos básicos y 7 de cada 10 admiten que la plata se les va antes de los 15 días.
El relevamiento muestra que Argentina está entre los países más complicados de la región en materia salarial, solo por detrás de Panamá (92%) y Ecuador (90%).
Además, el 28% de los trabajadores cuenta que apenas cobra se lo gasta todo en deudas y cuentas atrasadas, mientras que un 21% logra estirarlo hasta la segunda semana. Solo un 9% llega a cubrir todo el mes con sus ingresos actuales.
El alquiler aparece como el gasto que más aprieta: representa la principal preocupación para el 44% de los encuestados. Después vienen la comida (27%) y las deudas (16%), en un contexto donde llegar a fin de mes ya es una pelea diaria.
Ahorrar, para la enorme mayoría, quedó fuera de radar. Nueve de cada diez trabajadores dicen que no pueden guardar dinero, principalmente porque el sueldo no alcanza o porque arrastran deudas. De hecho, el 77% reconoció tener algún tipo de deuda, cinco puntos más que el año pasado.

Desde Bumeran señalaron que, aunque la inflación haya desacelerado, eso no se traduce automáticamente en una mejora del poder de compra. Frente a un eventual aumento salarial, casi la mitad de los trabajadores priorizaría usar esa plata para saldar deudas antes que ahorrar o invertir.
La morosidad en familias llegó al nivel más alto desde 2010
La morosidad en familias argentinas registró 11,2% en febrero, lo que significa el peor dato desde el inicio de la serie en 2010, ya que incluso supera a los niveles de pandemia. El dato surge del tercer informe del Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC), el cual marcó un valor de 5,1 puntos, lo que se considera como Fragilidad Familiar. Asimismo, se trató del décimo mes consecutivo de incremento.
El diputado nacional de Unión por la Patria, Nicolás Trotta, impulsó este documento y advirtió que el incremento de este índice responde al deterioro del poder adquisitivo de los ingresos, el crecimiento de la morosidad, la caída del empleo formal y el cierre de pymes.
“La morosidad récord muestra que cada vez más familias tienen dificultades para sostener sus gastos y cumplir con sus compromisos. Detrás de este dato hay hogares que hacen cuentas todos los días, que recortan gastos y que viven con más incertidumbre sobre cómo llegar a fin de mes”, explicó Trotta.
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