La sesión especial para interpelar a Manuel Adorni que estaba fijada para este jueves 14 de mayo a las 11 horas fue cancelada. La Secretaría Parlamentaria notificó este martes a todos los diputados que, a solicitud del propio Esteban Paulón y los demás firmantes, la citación quedaba sin efecto. La razón, aunque no figure en el documento oficial, era clara para todos en el Congreso: el quórum no estaba garantizado y avanzar de todas formas hubiera sido una derrota política para la oposición. El oficialismo se lleva un respiro pero sólo por una semana más, pero con un problema nuevo, porque la ofensiva opositora incluye un proyecto para interpelar a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello y al jefe del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
En el mismo día, los diputados que habían pedido cancelar la sesión presentaron un nuevo pedido ante Martín Menem para convocar a una sesión especial el miércoles 20 de mayo a las 11 horas. Y esta vez el documento tiene una diferencia sustancial: lo firma Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria, junto a Cecilia Moreau, Vanesa Siley, Blanca Osuna, Paula Penacca y otros diputados peronistas. UxP, que había sido excluida del pedido original y había reaccionado con malestar —según informó La Pluma días atrás—, ahora está adentro. Y no sólo eso, sino que infló el temario con temas sensibles que podrían cambiar la ecuación del quórum.
Por qué se cayó la sesión de mañana
El primer pedido de sesión, presentado la semana pasada, tenía un problema de origen: fue armado sin consultar al principal bloque opositor. UxP protestó, presionó para ampliar el temario con sus propios proyectos, y se encontró con la negativa del resto de la oposición. Mientras tanto, el quórum dependía de que bajaran bloques provinciales cuyos gobernadores —Llaryora en Córdoba, Pullaro en Santa Fe, los de Tucumán, Catamarca y Salta— venían siendo trabajados por Casa Rosada para que no participaran. Ninguno garantizó su presencia. El PRO, por su parte, ya había confirmado a La Pluma que no daría quórum: «No nos vamos a prestar al juego del kirchnerismo que busca desestabilizar al gobierno», dijeron desde el entorno de Cristian Ritondo. El número no cerraba.
Un dato que también pesó: Fernando Andreis, diputado considerado el hombre de máxima confianza de Mauricio Macri en el Congreso, había anticipado que no asistiría a la sesión. El gesto, en el contexto del duro comunicado del PRO del domingo —que cuestionó al gobierno por pedir «sacrificios que no están dispuestos a cumplir»—, fue leído como una señal de que el partido de Macri no estaba dispuesto a acompañar la movida opositora contra Adorni, al menos en esta instancia.
El nuevo pedido: más firmas, más temario, más presión
El pedido del 20 de mayo mantiene los cuatro expedientes originales sobre Adorni —incluida la solicitud de moción de censura— pero suma varios más que UxP venía reclamando incorporar. Entre los nuevos temas están: un pedido de informes a Sandra Pettovello y Luis Caputo por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario —en sintonía directa con la marcha del martes—, y una batería de proyectos sobre licencias maternales, parentales e igualitarias. También se incluye la creación del Programa Nacional Remediar y mejoras en las prestaciones del PAMI.
El temario ampliado tiene una lógica política clara: le da a UxP sus propios proyectos para defender ante sus votantes y convierte la sesión en algo más que una movida anti-Adorni. Eso facilita la unidad opositora y, en teoría, complica más al oficialismo a la hora de justificar la ausencia de sus aliados. Con Martínez firmando, el número empieza a acercarse al quórum de 129. Pero no está garantizado: los bloques provinciales siguen siendo la variable clave y el Gobierno tiene una semana para trabajarlos.
La postergación al 20 de mayo no es solo un trámite. Le da a la oposición tiempo para consolidar las firmas, ordenar la estrategia y sumar a los indecisos. Pero también le da al oficialismo una semana más para ejercer presión sobre los bloques provinciales y sobre cualquier aliado que esté tentado de sumarse. El juego entre esos dos polos es el que definirá si la sesión se constituye o si vuelve a caerse.
Lo que cambió desde el primer pedido es la dimensión política del contexto. La marcha universitaria del martes llenó plazas en todo el país. El comunicado del PRO tensó aún más la relación con el oficialismo. Y los escándalos sobre el patrimonio de Adorni siguen sumando capítulos. Cada uno de esos elementos presiona a los legisladores que buscan evitar quedar pegados al blindaje oficial. El miércoles 20 será el momento en que cada diputado deberá decidir, en público y con nombre y apellido, de qué lado está. Esa fotografía es exactamente lo que la oposición quiere y lo que el Gobierno necesita evitar.
JD/CM






