La lactancia no es solo un espacio personal e íntimo entre una mamá y el bebé sino también un situación que va más allá de la familia y requiere del involucramiento de la sociedad y de políticas públicas que la incentiven y que comprometan al sector privado. De eso trata “Dar la teta, un acto político”, el segundo episodio de Armacabezas, el programa de streaming de La Pluma, conducido por Sofía Caram, directora periodística del diario. Al contrario de las creencias que sobrevuelan sobre la productividad, una persona que amamanta también está produciendo y genera un impacto en la salud pública a largo plazo. Para profundizar sobre este tema, participaron Sandra Rodríguez, licenciada en Obstetricia y directora de la Tecnicatura Universitaria en Puericultura y Crianza de la Universidad Nacional de José C. Paz; Lucrecia Carpinetti, voluntaria de Liga de La Leche e integrante de la Red por la Ley del Código Argentina; y Victoria Polleri, licenciada en Psicología y Puericultura.
“La lactancia no es solo hablar de dar la teta, es un hecho político”, afirmó Sofía Caram para abrir el debate. Para Sandra Rodríguez, “protegerla es una política pública” y para que ese acto sea posible es necesario que toda la comunidad se involucre. “No solo el círculo más cercano, sino también el sistema de salud y la sociedad en su conjunto”, agregó la especialista que es docente universitaria.
Para Victoria Polleri se trata de un hecho íntimo y un deseo muy personal, pero que necesita de la red de acompañamiento más amplia. “Cada mujer decide, pero para que ese deseo se pueda sostener es necesaria esa red que viene desde el día del nacimiento en la institución, seguido de la familia o quien acompaña a esa díada mamá-bebé y después lo laboral, lo cultural, Nos abarca a todos”, dijo la psicóloga especializada en el área perinatal.
Lucrecia Carpinetti incluyó también la dimensión económica de la lactancia y la intersección con el mercado laboral. “Hay una tensión entre los discursos de que la leche materna es la mejor y lo que vemos con las licencias de las empresas y las políticas públicas. Decimos que se necesitan 6 meses de lactancia exclusiva y si estás con trabajo registrado, con suerte, podés llegar a tener 60 días. Y, ahora, con la reforma laboral el retroceso es total. La persona que desea amamantar está en esa tensión entre el discurso y lo que es mejor para mi hijo y lo que puedo hacer y sostener”, agregó.
Además, Carpinetti indicó que dar la teta es un acto político y de soberanía, pero hay otro frente más que es el mercado. “Las farmacéuticas intentan privatizar la alimentación infantil porque la publicidad de la leche de fórmula de los laboratorios es súper agresiva en un momento de gran vulnerabilidad de las personas que acaban de parir. La industria invierte millones y millones de dólares para introducir esas estrategias en las redes digitales para evadir la poca legislación que hay en Argentina”, detalló.
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Para Caram, la intromisión de la industria farmacéutica no es solo en las redes sociales sino que permanecen aún los consultorios médicos. “A veces, sucede que hay pediatras que te dan la leche de fórmula aunque el bebé no necesite”, expresó. “Si dejamos al lobo cuidando a las ovejas nos van llevando a un lugar de generar un problema donde no lo había, generando sobre el cuerpo de las mujeres una deficiencia de no poder. Mucha de la información que encontramos hoy por hoy en las redes y en internet están provistas por la industria farmacéutica”, agregó Carpinetti.
“Cuando el Estado se retira de algunos lugares, ahí entran los privados que tienen otro objetivo”, agregó Rodríguez. “A la industria lo que le conviene es vender más leche de fórmula infantil y para eso la gente tiene que amamantar menos”, detalló.
Incluso, agregó Rodríguez, hay países que incluyen a la lactancia dentro de su Producto Bruto Interno. “La lactancia y la tareas de cuidado son tareas productivas que hacen un aporte importante que puede medirse en dinero. Una persona que amamanta durante un año está produciendo más de lo que produciría en su trabajo. Eso puede medirse en términos económicos y en dinero. En otros países del mundo, la leche humana se vende y se compra. Amamantar es una tarea altisimamente productiva ”, agregó la especialista.
“A muchas mujeres les pasa que se sienten improductivas cuando amamantan. En el contexto actual del capitalismo donde todo se mide en resultados, es confrontar con ese discurso interno del tiempo que te lleva”, agregó Polleri, que es creadora de Prana Crianza, un proyecto que une productos y encuentros para la lactancia y crianza.
Incluso, comentaron que hay estudios en Estados Unidos que indican que sobre cada dólar invertido por las empresas para apoyar la lactancia de sus empleadas, tienen un retorno de hasta tres dólares porque bajan las licencias por enfermedad.
Otro de los puntos claves para analizar la lactancia tiene que ver con los beneficios a largo plazo para la salud pública porque previene el desarrollo en la adultez de enfermedades como obesidad y diabetes de tipo 2, entre otras. “Está probado con estudios científicos que si te amamantaron 6 meses bajan las posibilidades de tener enfermedades como celiaquía. Es un beneficio tremendo a largo plazo, impacta para siempre porque bajan los costos. Apoyar la lactancia materna es la inversión costo-beneficio más redituable, agregó Carpinetti.
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