Vaca Muerta tiene un potencial petrolero mayor al que se estimaba hace poco más de una década. Un nuevo estudio elaborado por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), a pedido de la Secretaría de Energía, calculó en 30.170 millones de barriles los recursos remanentes técnicamente recuperables de petróleo de la formación, casi el doble de la estimación realizada por la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA) en 2013, cuando había proyectado unos 16.220 millones de barriles.
El trabajo estuvo a cargo de un equipo integrado por técnicos de YPF, Pluspetrol, Pan American Energy, Pampa Energía, Vista, Chevron y Tecpetrol, además de especialistas del IAPG, la Secretaría de Energía y docentes e investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
Por qué aumentó la estimación de petróleo
El salto en los recursos calculados no responde a que haya aparecido de repente más petróleo en el subsuelo. La diferencia con la estimación de 2013 se explica por una combinación de mayor conocimiento geológico, ampliación del área productiva y avances tecnológicos que permitieron mejorar la capacidad para extraer los hidrocarburos alojados en la formación.
Uno de los principales cambios fue la expansión del área prospectiva útil, es decir, la superficie en la que actualmente resulta viable perforar una vez descontadas las zonas con restricciones geológicas o ambientales. Según el estudio, esa superficie aumentó 22%, con una extensión de la actividad hacia nuevas áreas, entre ellas sectores de Mendoza y Río Negro.

También creció el espesor útil de Vaca Muerta, que aumentó un 39%. La formación no constituye una única capa homogénea de roca, sino que está integrada por distintos niveles superpuestos. La experiencia acumulada durante los últimos años permitió identificar una mayor cantidad de esos niveles como aptos para la explotación y reducir el riesgo asociado a las perforaciones.
El tercer factor es el factor de recuperación, que mide qué proporción del petróleo contenido en la roca puede efectivamente extraerse con la tecnología disponible. En este caso, el incremento alcanzó el 54%, impulsado por una mejor definición de la distancia entre los pozos y por avances en las técnicas de perforación y estimulación hidráulica.
La combinación de estos tres elementos explica el fuerte aumento de los recursos técnicamente recuperables. No se trata solamente de una revisión estadística: el desarrollo de la formación permitió obtener más información sobre dónde perforar, a qué profundidad y con qué configuración para mejorar la extracción.
El desafío ahora es sacar el petróleo de Vaca Muerta
El crecimiento de los recursos disponibles también pone el foco sobre una cuestión central para el desarrollo del sector: la capacidad de infraestructura para transportar y exportar el petróleo y el gas producido.
En este punto aparece el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aunque su impacto no está relacionado con la cantidad de hidrocarburos existentes en Vaca Muerta. El régimen apunta a generar condiciones que faciliten inversiones de gran escala y, particularmente, proyectos destinados a ampliar la capacidad de evacuación y exportación.
Entre las obras vinculadas con esta estrategia se encuentra el Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), destinado a ampliar la capacidad de transporte de crudo desde Neuquén hacia la costa atlántica. A esto se suman los proyectos de producción y exportación de gas natural licuado impulsados por compañías como Southern Energy y el proyecto asociado a YPF y ENI.
La lógica detrás de estas inversiones es que el aumento de la producción deje de estar limitado por la infraestructura disponible y pueda traducirse en mayores exportaciones y generación de divisas.

El potencial energético de Argentina
El nuevo informe sobre petróleo completa el trabajo realizado por el IAPG sobre los recursos gasíferos de Vaca Muerta, presentado en 2025 y oficializado mediante la Resolución 157/2025.
Con ambos estudios, el país cuenta con una actualización institucional del potencial de petróleo y gas de la principal formación no convencional argentina. Para las empresas del sector, el dato aporta una referencia sobre el volumen de recursos disponibles para sostener inversiones durante las próximas décadas.
El desafío será transformar ese potencial geológico en producción efectiva y, posteriormente, en exportaciones. Para eso serán determinantes la inversión en perforación, la reducción de costos, la ampliación de la infraestructura de transporte y la capacidad de la Argentina para sostener las condiciones necesarias para desarrollar proyectos de largo plazo.
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