Además de la obesidad, la hipertensión, el consumo de sustancias -antes cocaína: al momento de la muerte, en rehabilitación por adicción al alcohol-, un cuadro cardíaco -aunque con un corazón funcional-, Diego Maradona padecía una enfermedad renal crónica. Lo confirmó el nefrólogo Hernán Trimarchi, uno de los 22 peritos que conformaron la Junta Médica que concluyó que el exfutbolista murió porque lo desatendieron. Hay siete imputados por homidicio en este juicio, que avanza a pesar del último sobresalto.
«Si prescindimos de los datos (de laboratorio) de Diego Maradona, o sea el padre del paciente, y teniendo los demás elementos de análisis, como los antecedentes clínicos, tóxicos y la operación de autopsia, no cambian mis conclusiones«, respondió el nefrólogo Trimarchi al fiscal Cosme Iribarren. Agregó que «la enfermedad renal crónica no se define por la creatinina».
La creatinina es desechada por los riñones a través de la orina, así que medirla sirve para saber si esos órganos funcionan. Esa sustancia quedó en el centro de la escena la semana pasada, cuando advirtieron que el sanatorio Los Arcos, de la empresa Swiss Medical, había enviado a la Fiscalía de San Isidro estudios de laboratorio de Don Diego y de su hijo, Diego Armando, mezclados.
La Junta Médica, sin distinguir uno de otro, basó parte de sus conclusiones teniendo en cuenta ocho exámenes que no pertenecen al futbolista sino a su padre. Fue un sacudón: para la fiscalía y las querellas -los cinco hijos de Maradona y sus tres hermanas- el informe de la Junta resulta un eje vital en la acusación.
El tribunal ordenó a Los Arcos y a Swiss Medical que individualice y remita -otra vez- historias clínicas, laboratorios, partes médicos, epicrisis y laboratorios en papel y digital que correspondan -exclusivamente- a Diego Armando Maradona. Al inicio de la audiencia de hoy, la 37, el fiscal Patricio Ferrari, anunció a los jueces que los estudios comprendidos entre el 31 de agosto de 2011 y el 27 de junio de 2015 corresponden a Don Diego.
Antes de cerrar su exposición, el nefrólogo insistió en que la enfermedad renal crónica que padecía Maradona, a pesar de ser «prevalente» fue «pasada por alto» porque «no da síntomas». A su entender, Diego estaba «en un estadio dos, casi tres» de la enfermedad: fase en la que los riñones operan a, en promedio, el 50% de su capacidad.
En una jornada interrumpida por cuartos intermedio, los peritos Trimarchi, el cardiólogo Gustavo Di Niro y Fernando Cairo, hepatólogo, que ya declararon, deberán volver a hacerlo hoy, post «descubrimiento» de la «confusión» de los laboratorios.
VDM










