Este martes habrá mesa política de La Libertad Avanza. Se sentarán frente a Javier y Karina Milei: Martín Menem, Santiago Caputo, Manuel Adorni, Patricia Bullrich, Diego Santilli y Eduardo «Lule» Menem. Todos los que protagonizaron o fueron salpicados por la interna más ruidosa que tuvo el Ejecutivo hasta ahora, con la agenda legislativa encima de la mesa y sin la liturgia del Tedeum para imponer el silencio y fingir demencia. Esa reunión es el verdadero test de liderazgo que tendrá Milei un día después de un 25 de Mayo que funcionó como ensayo general de la convivencia forzada que viene.
El primer ensayo fue este lunes en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires, con un acto en el Cabildo y una posterior reunión de gabinete en Casa Rosada. Varias horas seguidas en las que el oficialismo tuvo que verse las caras y mostrar algo parecido a la unidad en el peor momento político de la gestión: Adorni con causas judiciales abiertas y sin presentar su declaración jurada, Bullrich dando señales de un distanciamiento y agenda propia, y una guerra digital desatada entre Martín Menem y Santiago Caputo, todavía sin resolver —todo indica que recién empieza—.

El Tedeum y un intento fallido de «unidad»
La disposición de los funcionarios en la Catedral fue elocuente. Encabezó la caminata Lilia Lemoine. Detrás vino Milei con los principales bien pegados: Karina en primer plano, como siempre. Adorni, Menem y el senador Abdala en ese primer anillo. Más atrás los ministros: Mahiques, Quirno, Santilli, Sturzenegger, Lugones, Presti, Monteoliva. Caputo apareció por primera vez en un Tedeum —con boina y un atuendo tipo «Peaky Blinders», pero alejado, sin darle pantalla al conflicto—. A pocos metros, el mismo Menem con quien protagonizó la guerra de @PeriodistaRufus. Los dos compartieron la homilía y la salida no tuvo registro de cruces ni miradas. Bullrich, por su parte, llegó tarde, caminó sola, terminó ubicada al fondo junto a la diputada Sabrina Ajmechet y otros legisladores de LLA. La explicación oficial fue protocolar —es senadora, no funcionaria—. Nadie en la Catedral la leyó como un detalle administrativo.
Villarruel no estuvo. Es la primera vez que una vicepresidenta queda fuera del Tedeum. Eligió hacer silencio del tema, pero sí publicó un mensaje en conmemoración a la fecha patria: mientras el arzobispo García Cuerva pedía diálogo y fin de la polarización, ella publicó en X sobre la Revolución de Mayo, la tradición católica y la primera encíclica del papa León XIV. Citó al pontífice, habló de soberanía y dignidad humana, cerró con «¡Viva la Patria!». No mencionó el Tedeum. No mencionó al Gobierno.

García Cuerva entregó el diagnóstico más incómodo del año. «Nadie es desechable», dijo. «El sálvese quien pueda corrompe la nación». «Es cruel y escandalosa la ostentación». «Nos falta una clase dirigente que se anime al diálogo». Milei escuchó en primera fila con Karina y Adorni al lado.
El gabinete y lo que se analiza en Casa Rosada
Después del Cabildo, el gabinete caminó los 200 metros a Casa Rosada. Nadie dio declaraciones. Milei salió al balcón a saludar. Karina en primera fila. Adorni, muy al fondo, casi fuera de cámara. Bullrich también apareció en segundo plano. Luego reposteó una foto junto a su hermana y Caputo con el texto: «Argentina en buenas manos«. Había llegado sola a la Catedral, apareció en el balcón y mañana se sienta a la mesa política. Por ahora, sigue buscando marcar diferencias con la administración libertaria.
La reunión de gabinete fue el primer cara a cara formal entre Menem y Caputo desde que estalló el escándalo de @PeriodistaRufus. Adorni la condujo como en los encuentros anteriores. Bullrich participó —aunque es uno de los nombres que podría quedar afuera de reuniones de gabinete más chicas que el Gobierno estudia implementar, junto a Menem—. Sandra Pettovello no estuvo: está en Roma. Luis Caputo tampoco, por gripe. La reunión apuntó a reordenar la agenda legislativa, que tiene por delante una lista larga y urgente.
La cargada agenda parlamentaria de Milei
La mesa política del martes tiene un objetivo concreto: definir la secuencia del envío de reformas al Congreso. El Gobierno acaba de mandar un primer paquete de cuatro proyectos —Super-RIGI, regulación del lobby, ludopatía y alimentación saludable— que deberán avanzar en paralelo a otros que ya tienen trámite. Hojarasca y Zonas Frías acaban de recibir media sanción en Diputados. Propiedad Privada tiene dictamen y está lista para ir al Senado este jueves 28 junto al acuerdo con los holdouts. La adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes también espera. La designación de jueces federales sigue en proceso. La reforma electoral, con la eliminación de las PASO como punto más resistido incluso por los aliados, todavía no cierra.

Para una segunda tanda, el Gobierno reservó reformas más estructurales: defensa de la competencia, cambios en sociedades, juicio por jurados y un nuevo paquete desregulador de Sturzenegger que incluye libre navegación, mercado inmobiliario y reforma financiera. La Ley de Salud Mental y el nuevo Código Penal —todavía bajo revisión— también están en carpeta pero sin fecha. La mesa del martes repasará todos los proyectos enviados al Congreso y hará las correcciones según las negociaciones en ambas cámaras.
Bullrich es la pieza clave de esa estrategia. La jefa del bloque libertario en el Senado es la misma que en las sesiones extraordinarias de inicio de año aprobó el Presupuesto 2026, la Reforma Laboral y la reforma a la Ley de Glaciares. También aprobó semanas atrás la regularización de armas de fuego y la extensión por 5 años más como juez a Carlos Mahiques, padre del ministro de Justicia. El Gobierno la necesita para lo que viene. Y ella lo sabe. La interna tiene un límite: la agenda legislativa que no puede frenarse. El martes, cuando todos estén frente a Javier y Karina Milei, esa tensión entre el fuego amigo y la necesidad de gobernar va a estar en el centro de la mesa.
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