El 3 de junio de 2025 Cristina Kirchner anunciaba por televisión que sería candidata en las elecciones de medio término. Siete días después, la Corte Suprema de Justicia dejaba firme su condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
Hace un año que la expresidenta cumple prisión domiciliaria en su departamento de San José 1111 y nunca quedó claro si fue primero el huevo o la gallina. Si Cristina tenía la información de su inminente detención y dijo que quería postularse para alegar luego la proscripción política -aquello de «dije que quería ser candidata y se desataron los demonios»– o la Corte ya tenía decidido el fallo, al margen de una eventual postulación o no de CFK.
Lo cierto es que aquel 280 explicado, en tiempo récord y sin precedentes, se ejecutó ante la incredulidad de casi todos. Propios y extraños. «Da toda la sensación que fue una orden desde afuera», le reconoció a La Pluma por estos días un importante juez de Comodoro Py, en estricto off the record. Y advirtió sobre la inusuales condiciones de detención que le impuso el Tribunal de ejecución, a cargo del juez Jorge Gorini. «Hay un encarnizamiento que yo nunca vi», dijo el magistrado con amplia experiencia en litigios penales, a un lado y al otro del mostrador de la Justicia.

En la actualidad, la expresidenta condenada en la causa Vialidad solo puede recibir un máximo de tres personas a la vez, hasta 2 veces por semana y por un tiempo no mayor a dos horas. Por fuera de su familia, su abogado y su médico personal, quien ingrese al departamento de Constitución debe antes pedir autorización al Tribunal.
Además, continúa con tobillera electrónica, a pesar de tener custodia oficial las 24 horas por ser una exjefa de Estado.
Solo el 1,76% del total de detenidos bajo el régimen de prisión domiciliaria tiene restricciones en sus visitas, mientras que el 76% aproximadamente no usa tobillera. La estadística incluye presos por causas de narcotráfico y delitos de lesa humanidad, quienes gozan de condiciones de detención más laxas que las de Cristina.

Cristina vuelve a hablar en vivo
El próximo 20 de junio, feriado por el día de la bandera, el kirchnerismo vuelve a convocar a una movilización en Parque Lezama, al igual que el año pasado. También como aquella vez, La Pluma pudo saber que Cristina Kirchner le hablará a la militancia y no será un mensaje grabado. En su entorno adelantan que -salvo un cambio de planes- CFK hablará en vivo a través de una llamada por teléfono celular. Será en el marco de las múltiples acciones promovidas por el Partido Justicialista para pedir por la libertad de su líder y reclamar una flexibilización en las condiciones de detención.

Este miércoles por la tarde, la militancia kirchnerista se congregó en las afueras del edificio de Constitución y Cristina salió al balcón a saludarla. Fue la imagen del día: la dirigente que el peronismo no puede postular asomándose al balcón, frente a la movilización que el kirchnerismo duro organizó en varios puntos del país.

La jornada había empezado a la mañana en el Salón de las Provincias del Senado, donde unos 75 legisladores de todas las corrientes del peronismo anunciaron el envío de un documento a la Corte Suprema y al Consejo de la Magistratura, encabezados por Germán Martínez y José Mayans. Y terminó en la calle, frente al departamento donde Cristina lleva un año detenida. Para el 20 de junio, Día de la Bandera, el PJ convocó a un banderazo en Parque Lezama bajo la consigna «Cristina Libre«. También se realizará un festival en la ex ESMA este fin de semana.
SC






