El avance de un nuevo brote de ébola en África encendió las alarmas en la Argentina luego de que en un poco usual comunicado, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) informara el seguimiento de los contagios y anunciara la detección de embarcaciones provenientes de zonas consideradas de riesgo sanitario.
El caso tomó rápidamente dimensión política debido al rol que asumió la SIDE en la detección y seguimiento de las embarcaciones. El subsecretario de Inteligencia, José Lago Rodríguez, defendió la intervención del organismo y sostuvo que el episodio demuestra que el sistema de inteligencia “debe ocuparse de todos los riesgos y amenazas para el país”, incluyendo aquellos vinculados a la salud pública. Además, vinculó el operativo con las reformas impulsadas por el presidente Javier Milei para redefinir las funciones del área.
La situación también reavivó el debate por la decisión del Gobierno nacional de retirar a la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), medida anunciada meses atrás y que había generado fuertes cuestionamientos de especialistas y dirigentes opositores. Mientras desde el oficialismo sostienen que el país mantiene mecanismos propios de cooperación sanitaria y control epidemiológico, sectores críticos advierten que la salida de la OMS podría debilitar la capacidad de respuesta frente a emergencias internacionales.

Según informó oficialmente el organismo de inteligencia, los barcos tenían como destino puertos argentinos y, a partir de esa información, se activaron protocolos preventivos coordinados con el Ministerio de Salud y otros organismos de la Comunidad de Inteligencia Nacional. Desde el Gobierno aseguraron que no se registraron casos sospechosos ni tripulantes con síntomas compatibles con la enfermedad. Fuentes sanitarias explicaron que las embarcaciones fueron sometidas a controles y seguimiento epidemiológico durante el período de incubación correspondiente y que, una vez descartado cualquier riesgo, se autorizó su continuidad operativa. La Dirección de Sanidad de Fronteras quedó a cargo de aplicar los protocolos internacionales establecidos para este tipo de situaciones.
Entre las voces opositoras que reaccionaron estuvo el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, quien ironizó sobre la participación de la SIDE en la vigilancia epidemiológica. “La SIDE intentando descubrir la vigilancia epidemiológica porque primero rompieron la OMS”, escribió en redes sociales. En la misma línea, la senadora bonaerense Teresa García cuestionó el protagonismo del organismo de inteligencia y lanzó: “Quedamos así, ahora la salud te la cuidan los espías”.
Las críticas apuntaron principalmente a lo que consideran una “militarización” o “securitización” de temas sanitarios, en un contexto de fuerte tensión política entre el Gobierno nacional y sectores opositores. Desde el kirchnerismo y parte del peronismo señalaron que la prevención epidemiológica debe estar encabezada por organismos sanitarios especializados y no por estructuras de inteligencia estatal. Sin embargo, desde la Casa Rosada defendieron la articulación entre áreas y remarcaron que la detección temprana permitió actuar preventivamente.
La Organización Mundial de la Salud advirtió esta semana que la República Democrática del Congo enfrenta una epidemia de ébola “extremadamente grave y difícil”, con decenas de fallecidos confirmados y cientos de casos sospechosos en distintos países africanos. El virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales y presenta una elevada tasa de mortalidad, aunque posee menor capacidad de contagio que enfermedades respiratorias como el covid-19. En ese escenario, el episodio abrió en la Argentina una nueva discusión sobre el rol del Estado, la inteligencia y la cooperación internacional frente a amenazas sanitarias globales.
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