Después de una agitada reunión de gabinete el pasado viernes, que incluyó un espectáculo de gritos y refunfuños presidenciales, este martes la mesa política del gobierno volverá a reunirse en Casa Rosada. El encuentro tendrá como objetivo destrabar la agenda legislativa que el oficialismo se vio obligado a frenar tras el estallido de la investigación judicial que tiene a Manuel Adorni como principal apuntado por supuesto enriquecimiento ilícito.
El reencuentro de las cabecillas políticas del gobierno de Javier Milei se dará apenas días después del áspero encuentro que el gabinete tuvo en el Salón Eva Perón. Allí, el jefe de estado despotricó contra sus subordinados por cuestionar su decisión de mantener a su jefe de gabinete pese a los desesperados pedidos por desprenderse de quien hoy ya se convirtió en el ancla más pesada que arrastra la gestión. El presidente sólo participó media hora de la reunión de gabinete que luego encabezó el ex vocero presidencial por otras dos horas, pero fueron suficientes para exponer su irascibilidad enfocada contra Patricia Bullrich.
La ex ministra de Seguridad fue la primera figura de relevancia en salir a exigir lo que muchos ruegan en privado: explicaciones. El líder libertario, quien se enteró mientras estaba por embarcar en su vuelo de vuelta al país tras su mini gira por Estados Unidos, se enfureció cuando en vivo y en directo la senadora cuestionó la inocencia del favorito de los hermanos Milei y expuso su enojo en la reunión del pasado viernes. Por media hora, y a los gritos, el presidente reforzó su apoyo al ministro coordinador y expuso su malestar frente a los cuestionamientos. Testigos de la avanzada cuentan que los gritos no faltaron. Al ser consultada sobre el caso, Bullrich intentó bajar la tensión del caso y se limitó a advertir que “El Presidente tiene una emocionalidad importante.”

Desde el entorno de la senadora, en tanto, advierten que los dichos del jueves pasado será la única intervención que la dirigente tendrá sobre el Adorni gate. “Lo dicho dicho está”, afirman para cerrar el tema. Éste, sin embargo, no es el único frente interno abierto dentro del oficialismo. La siempre latente interna entre Santiago Caputo y Karina Milei sumó un nuevo capítulo este lunes, luego de que desde la justicia se filtrara que la auditoría interna que se realizó en la ANDIS se detectaran sobreprecios de hasta 4239%.
La decisión de auditar el organismo que hasta hace un año atrás estuvo a cargo del karinista Diego Spagnuolo se tomó luego de que por una investigación periodística se diera a conocer todo un esquema de cobro de diezmos cuyo alcance aún está siendo investigado por Comodoro Py. En este marco, y siempre abrazado al discurso de la transparencia, el ministro de Salud, Mario Lugones, ligado al asesor presidencial, ordenó el relevamiento interno de facturas y pagos que culminaron en un nuevo descubrimiento sobre la aparente corrupción montada en el gobierno libertario que tendría a la hermana presidencial como una de las beneficiarias.
Con más conflictos que nunca, el cónclave se agendó para las 16 en el despacho que el jefe de gabinete ocupa en la planta baja del edificio de gobierno. Allí, la secretaria general de la presidencia, Karina Milei; el ministro del Interior, Diego Santilli; el ministro de Economía, Luis Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la titular de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; el secretario de asuntos estratégicos, Ignacio Devitt; el armador nacional, Eduardo “Lule” Menem y el asesor presidencial, Santiago Caputo, se reencontrarán luego de una semana para acomodar las prioridades para atender dentro del Congreso.
Tal como vienen intentando desde el inicio del escándalo que tiene al oficialismo todo paralizado, los cerebros de la gestión apuestan por utilizar al parlamento como escudo para desarticular la atención puesta en el ministro coordinador desde hace más de ocho semanas. Por eso, en el gobierno buscarán aprobar una serie de proyectos anunciados desde hace tiempo y retomar así la iniciativa perdida. En el Senado, por caso, la Reforma Electoral se convertirá en prioridad. Para ello, Santilli volverá a retomar sus encuentros con gobernadores para cerrar las negociaciones que le permitan avanzar con la eliminación definitiva de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).

En este marco, Marcelo Orrego (San Juan); Rogelio Frigerio (Entre Ríos); Hugo Passalacqua (Misiones); Leandro Zdero (Chaco) y Gustavo Sáenz (Salta) ya dieron el visto bueno. Ahora, el ex macrista se enfocará en quienes aún no tomaron una postura fija sobre el tema. En este grupo se encuentran el cordobés Martín Llaryora; el sanjuanino Claudio Poggi y el fueguino Gustavo Melella. Es aquí donde las proporciones por nuevos aportes del Tesoro Nacional y la firma de convenios claves para las provincias tendrán un lugar protagónico en las negociaciones.
Además de la reforma política, el oficialismo buscará tratar en la Cámara Alta la nueva ley de Propiedad Privada, el Fraude de Pensiones por Invalidez, el proyecto presentado por la senadora Carolina Losada para regular las falsas denuncias por violencia de género, los acuerdos de pagos con bonistas por el default del 2001, y los pliegos para seleccionar jueces, fiscales y cubrir las vacantes diplomáticas. Por su parte, en Diputados las prioridades serán la Ley Hojarasca y el nuevo Financiamiento Universitario. En tanto, y tal como lo exigió el propio jefe de gabinete en la última reunión, se espera que mes a mes los ministerios retomen la iniciativa de enviar, al menos, un proyecto de ley para avanzar con las llamadas reformas de segunda generación que Javier Milei quiere tener promulgadas para dar por iniciada oficialmente su carrera por la reelección en 2027.
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