La oposición perdió en la guerra de sesiones de este miércoles 20 de mayo, y no por poco: 131 contra 111. A las 11:45, después de casi dos horas de un debate reglamentario que consumió todo el tiempo disponible para abrir la segunda sesión, la moción impulsada por Germán Martínez para pasar a cuarto intermedio y habilitar la convocatoria opositora fue votada y rechazada. La sesión que durante semanas la oposición intentó constituir para interpelar a Manuel Adorni, pedir explicaciones a Sandra Pettovello sobre el financiamiento universitario y tratar el PAMI y el Remediar, terminó neutralizada por La Libertad Avanza.
Primero, no pudieron abrir la sesión de las 11. Segundo, el debate se extendió tanto que cuando finalmente se votó la moción ya habían pasado más de cuarenta minutos de la hora convocada para la sesión opositora. La ironía la señaló Silvana Giudici a las 11:40, en pleno debate: «El horario para tener quórum ya pasó». Para cuando Menem finalmente aceptó poner la moción a votación —tras horas de chicanas, pedidos de reformulación y cruces— la sesión especial de las 11 era ya no tenía fuerza.
Leiva y una careta de Adorni en el recinto
En medio del tenso debate reglamentario, el diputado Aldo Leiva llevó una careta con la cara de Manuel Adorni al recinto y la levantó ante las cámaras. Menem le reclamó que esa actitud era «payasesca«. Leiva le respondió sin bajar el tono: «Si a usted le molesta que yo traiga este cartel de uno de los máximos delincuentes de este Gobierno, es problema de usted y del bloque». Y siguió: «Payasesco es haber convocado esta sesión para bloquear la interpelación a Adorni, que el Presidente pase cinco horas en redes sociales agrediendo a periodistas, no cumplir con la ley de financiamiento universitario, maltratar a los discapacitados». El libertario Santiago Santurio respondió hablando de «las caretas del kirchnerismo» y recordó la gestión del Frente de Todos. El cruce quedó grabado como la imagen más vívida de una jornada que comenzó con mucho calor.

El debate que la oposición no pudo ganar
Martínez abrió el juego argumentando que la sesión oficialista había sido convocada deliberadamente una hora antes para bloquear la opositora —»un acto de mala fe parlamentaria«— y que en el futuro la misma maniobra podría replicarse contra ellos. Cecilia Moreau, por su parte, fue más tajante: «Podíamos haber pedido sesionar a las 9. Pero no queremos trampas ni hacemos pendejadas». El diputado que encabezó el pedido de la sesión, Esteban Paulón, apuntó que van «13 días y contando para los papeles en regla de Adorni. No van a aparecer. Y salieron a regalar zonas cálidas que ni existen porque no tenían quórum«. Ferraro reclamó que Menem pusiera la moción a votación sin interpretarla: «Usted no es juez ni emperador». Penacca fue más lejos: «Quieren condonarle las deudas a Edesur y Edenor mientras nosotros defendemos a los 3,2 millones de personas que van a perder el subsidio«.

El oficialismo respondió con argumentos técnicos. Mayoraz sostuvo que era imposible suspender una sesión constituida para abrir otra y que el cuarto intermedio es un intervalo dentro de la misma sesión, no un mecanismo para habilitar una distinta. El presidente de la cámara, Martín Menem fue terminante: «No hay un solo antecedente de que una sesión especial interrumpa otra en toda la historia de la Cámara. No voy a ser el primer presidente en hacerlo». Cuando finalmente aceptó poner la moción a votación, el resultado fue 131 contra 111. Veinte votos de diferencia.
Hojarasca y Zonas Frías, los debates que se vienen
Con la moción rechazada y la sesión opositora definitivamente cerrada, el oficialismo puede ahora avanzar con su temario. Primero la Ley Hojarasca —que pasó de 63 a 59 las leyes a derogar tras las negociaciones de último momento—, luego los tratados internacionales y el reconocimiento al brigadier Jorge Francisco Martínez por Malvinas, y finalmente el proyecto de Zonas Frías, el más largo y el más caliente. UxP pidió tiempos reglamentarios y 20 oradores individuales para ese último punto. Se estima una sesión de diez horas en total.
Si el oficialismo aprueba todo, el miércoles puede ser un punto de inflexión. Desde las sesiones extraordinarias de principio de año —cuando LLA estrenó la nueva composición de las cámaras tras los resultados de los comicios legislativos de 2025 y mostró robustez parlamentaria— el Gobierno no había podido exhibir esa fuerza legislativa, a pesar de aprobar la reforma a la ley de Glaciares. Tres meses de mandato, una promesa de Javier Milei de enviar unos 90 proyectos este año, y apenas van tres sesiones, donde una fue el informe de gestión del jefe de Gabinete cuestionado. Hoy, ese saldo podría cambiar. Con el escándalo de Adorni sin resolver, la interna entre Menem y Caputo apenas cicatrizada y los gobernadores negociando compensaciones hasta último momento, el oficialismo llegó golpeado al miércoles. Si sale con las leyes aprobadas, saldrá renovado para continuar con el resto de las reformas que pretende aprobar.
JD/CM






