El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes un acuerdo con el gobierno de Venezuela de Delcy Rodríguez que, según sus palabras, constituye “el mayor pacto petrolero de la historia mundial”. El mandatario aseguró que el convenio permitirá a Washington obtener control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de crudo venezolano, lo que equivale a más del 20 por ciento de las reservas de crudo de ese país
El anuncio fue realizado a través de Truth Social y marca un giro drástico en la relación bilateral, con impacto inmediato en el mercado energético global. Trump subrayó que la operación se concretó “sin costo para el contribuyente estadounidense”, y destacó el rol del secretario de Estado, Marco Rubio, y del secretario de Guerra, Pete Hegseth.
Ambos funcionarios encabezaron las negociaciones junto a la presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, y representantes del sector privado. Según el mandatario, el acuerdo “más que duplica las reservas petroleras de Estados Unidos” y permitirá reducir de manera sustancial los precios de la gasolina “a largo plazo”.
Impacto del acuerdo
La magnitud del anuncio generó repercusiones inmediatas en el plano internacional. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con más de 300.000 millones de barriles, según la OPEP. Gran parte de esas reservas permanecen subexplotadas por falta de inversión, sanciones internacionales y deterioro de infraestructura.
Medios estadounidenses señalaron que el acuerdo podría incluir participación en campos de la Faja Petrolífera del Orinoco y acceso preferencial a crudo pesado. También se mencionó un esquema de administración conjunta de activos estratégicos, algo inédito en la política energética hemisférica.
En Caracas, el anuncio sorprendió incluso a sectores del oficialismo. Fuentes cercanas al gobierno indicaron que el pacto podría formar parte de una estrategia para levantar sanciones y atraer inversiones. La administración de Delcy Rodríguez busca recomponer vínculos con Washington. Expertos advirtieron que el acuerdo podría enfrentar desafíos legales y políticos, tanto en Estados Unidos como en Venezuela.
En Washington, legisladores demócratas y republicanos pidieron detalles sobre el alcance real del pacto, especialmente en materia de propiedad y control operativo.

En Venezuela, sectores opositores cuestionaron la falta de transparencia y reclamaron que cualquier acuerdo sobre recursos estratégicos sea aprobado por la Asamblea Nacional.
China y Rusia, principales aliados energéticos de Caracas, podrían ver afectada su posición en el país. Empresas como CNPC y Rosneft mantienen participación en proyectos clave del Orinoco.
Trump, en tanto, presentó el acuerdo como un beneficio mutuo y afirmó que “ayudará a mantener a Venezuela en el camino hacia un enorme éxito y una gran prosperidad”. El mandatario aseguró que la operación “fortalecerá enormemente la relación, que ya está creciendo, entre Venezuela y Estados Unidos”. Finalmente, cerró su anuncio con su consigna política: “Make America Great Again”, y reforzó la idea de que el acuerdo petrolero será presentado como un logro central de su administración.
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