La aprobación de la Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la segunda versión del régimen de Inocencia Fiscal provocó en el gobierno una nueva ola de euforia y confianza que pretenden aprovechar hasta el próximo traspié. Durante la sesión de este jueves en el Senado, donde el cuerpo logró la aprobación de otros 67 pliegos de jueces y fiscales y la puesta en marcha de cinco tratados internacionales, Patricia Bullrich utilizó parte de su cierre de discurso para dar a conocer que la próxima iniciativa que el gobierno buscará impulsar será la aprobación de la Reforma Electoral, el ambicioso texto que tiene como eje principal la eliminación de las PASO.
Según dijo la propia dirigente, la hoja de ruta que maneja el oficialismo incluye una discusión informal con los bloques aliados -en la que se espera que el gobierno abandone su deseo de eliminar y acepte la suspensión de las Primarias-, un posterior debate en la comisión de Asuntos Constitucionales, dirigida por el libertario Agustín Coto, que incluya formalmente al resto de los espacios para luego, una vez obtenido el dictamen, disponerse a sesionar a mediados de septiembre. Pese a los deseos, hasta el momento del gobierno no cuenta con los votos asegurados para avanzar con esta iniciativa.
A diferencia de la estrategia que pone en marcha Martín Menem en Diputados con sesiones maratónicas que apuntan a meter varios puntos dentro del temario y lograr así la aprobación de diversos proyectos en una misma convocatoria, en la cámara alta la debilidad numérica de La Libertad Avanza es mucho más palpable, por lo que la estrategia de Bullrich de orquestar milimétricamente cada sesión apunta a reducir al mínimo los errores. Luego del fracaso que significó la desmenuzada aprobación de la ley de Propiedad Privada, la posible candidata a vicepresidenta de Javier Milei no está dispuesta a dejar nada librado al azar por eso ya avisó que no abrirá el Senado hasta que no cuente con los votos necesarios para el éxito.

Sobre esto se habló este martes en la reunión de mesa política que encabezó Karina Milei. En las más de dos horas y media que estuvieron reunidos, la cúpula del oficialismo coincidió en que las discusiones con la oposición deben darse de manera compartimentada. Si bien dentro del gobierno reconocen que la prioridad es la eliminación o suspensión de las Primarias, entienden que, para garantizar el avance de esta discusión, los otros puntos de la ley que responden a exigencias que aliados como el radicalismo y el PRO tienen en sus agendas hace tiempo deberán tener el mismo protagonismo y celeridad. En este grupo de prioridades, el financiamiento de los partidos políticos y la ley de Ficha Limpia son claves.
Este jueves, durante la reunión que Diego Santilli, Martín y Eduardo “Lule” Menem mantuvieron con Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, los embajadores amarillos volvieron a remarcar que el espacio conducido por Mauricio Macri aún no tomó una postura respecto a la posibilidad de quitar las PASO del cronograma electoral, aunque sí hicieron particular hincapié en la necesidad de avanzar con el tratamiento de Ficha Limpia. En 2025, con la particular insistencia de la macrista y entonces diputada Silvia Lospennato, el oficialismo había aceptado introducir la discusión en el Congreso, logrando la aprobación en Diputados, suerte que no se corrió en el Senado.
Más de un año después, desde el PRO volvieron a insistir esta semana para avanzar con su proyecto estrella. Fue la senadora Edith Terenzi, ladera de Ignacio Torres, quien exigió el tratamiento en comisión del texto que apunta a impedir las candidaturas por cargos nacionales a condenados en segunda instancia. Bullrich prometió dentro y fuera del recinto que le daría tratamiento al tema con la intención de enviarle un guiño a sus ex compañeros de espacio. Sin embargo, en el gobierno saben que estos movimientos no alcanzarán para conseguir la aprobación de todo el proyecto.

Además de las bancadas partidarias, en el senado el oficialismo debe sentarse a negociar con los gobernadores, custodios de una importante porción de voluntades. A diferencia del último año impar, en el que la imagen y autoridad de Milei era incuestionable y todos los mandatarios estaban dispuestos a beneficiarse de sus coletazos, el tercer año de la gestión libertaria empieza a mostrar sus fisuras y los caciques nacionales ya no se muestran tan dispuestos a conceder espacio en sus territorios, esos mismos que Karina Milei quiere pintar de violeta.
Para gran parte de los gobernadores la discusión sobre la eliminación de las Primarias no puede darse hasta tanto el gobierno nacional no acomode su estrategia y defina las bases y condiciones de cómo será la competencia nacional en sus terruños. El Jefe, por su parte, entiende que primero los legisladores deben garantizar las exigencias parlamentarias del Ejecutivo y, una vez concretados los cambios, recién ahí sentarse a negociar. Con una puja lógica entre los interlocutores, la discusión está trabada desde hace semanas puesto que ninguna de las partes está dispuesta a ceder.

Es en este punto donde Santilli toma un rol preponderante y, a costa de su aceitada cintura política, apuntará a convencer entre diez y doce gobernadores para que apoyen al gobierno a cambio de la promesa de negociar luego. Por ahora, son pocos los mandatarios que aceptaron firmar sin leer la letra chica. Rogelio Frigerio (Entre Ríos); Leandro Zdero (Chaco) y Claudio Poggi (San Luis) encabezan ese grupo. La idea del jefe de gabinete es intensificar los encuentros bilaterales con los mandatarios para lograr llegar a un punto en común que les permita quedarse con, al menos, la suspensión de las PASO que les permitirá, además de ahorra unos pares de miles de dólares, evitar la organización de la oposición de cara a una elección que en todo el arco político auguran ajustada.
TS/CM









