El Gobierno nacional volvió a aumentar los impuestos a los combustibles, lo que se reflejará en los precios de la nafta y el gasoil de julio. El Ejecutivo adelantó que habrá un nuevo incremento en agosto, por lo que los consumidores volverán a enfrentar un nuevo incremento el mes siguiente.
La decisión, oficializada mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial, determinó una actualización parcial los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La nafta súper pasará de unos $ 2.030 a $ 2.051 por litro, mientras que el gasoil subirá de $ 2.115 a $ 2.133, según datos del portal Surtidores.
El esquema se aplicará en todo el país, con un tratamiento diferencial para el gasoil en algunas provincias patagónicas y zonas específicas de Buenos Aires y Mendoza. El resto de los aumentos pendientes fue postergado para agosto, por lo que se esperan nuevas actualizaciones en las próximas semanas.
Aunque la suba por litro parezca limitada, el efecto suele extenderse a toda la economía. El aumento del costo del transporte impacta en la logística y termina presionando sobre los precios de alimentos, bienes y servicios.

El Gobierno aseguró que el desdoblamiento del ajuste busca sostener el equilibrio fiscal y evitar un salto mayor de la inflación. Sin embargo, la decisión solo difiere parte del problema, ya que los incrementos pendientes deberán aplicarse más adelante.
El decreto también establece que los incrementos pendientes de las actualizaciones correspondientes a 2024, 2025 y el primer trimestre de 2026 no se aplicarán en su totalidad durante julio. Según argumentó el Ejecutivo, la decisión responde a la necesidad de «continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible, resulta necesario, para los productos en cuestión, diferir parcialmente los incrementos remanentes originados en las referidas actualizaciones”.
El frío puso en jaque a las estaciones de servicio y reaparecieron los cortes de GNC
La escasez de gas natural comprimido (GNC) se profundiza en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires como consecuencia del aumento de la demanda residencial provocado por las bajas temperaturas. La situación obligó a restringir el suministro en estaciones de servicio y a interrumpir el abastecimiento a grandes industrias, lo que deja en evidencia las limitaciones estructurales del sistema energético.
La ciudad de La Plata es una de las más afectadas por el faltante. De las 46 estaciones de servicio que comercializan GNC en la capital bonaerense, alrededor del 90% opera con contratos interrumpibles, por lo que debieron suspender el expendio tras la orden de la distribuidora Camuzzi. Como resultado, apenas seis puntos de carga continuaron funcionando.
La crisis se agravó en las últimas horas cuando la empresa distribuidora solicitó también a las estaciones con contratos firmes que reduzcan entre un 30% y un 50% sus despachos. De esta manera, incluso los establecimientos que contaban con suministro garantizado comenzaron a vender combustible de manera limitada hasta agotar el stock disponible.
MM/






