En los próximos días, la atención de todo el país estará puesta en la visita del Papa León XIV. A partir de este domingo y hasta el miércoles recorrerá el país en el primer viaje oficial del vaticano desde que Juan Pablo II pisó el país en 1987. En un acto de unidad nacional inédito en los tiempos que corren, gobernadores, legisladores y dirigentes de todo el arco político estarán presentes en el evento histórico que atraviesa de lleno a la gestión de Javier Milei. Pero en el gobierno saben que la felicidad no es eterna.
Cuando pase la algarabía episcopal, en el oficialismo deben volver a centrar su atención en tres ejes claves. Por un lado, lo más urgente, la economía. Desde la primera vuelta en Brasil, el índice de Riesgo País se disparó a niveles del 2025, cuando el oficialismo atravesaba una corrida electoral durante uno de los siete “intentos de golpe de estado” que el presidente jura que sufrió.
Por entonces, en las terminales libertarias advertían que el contexto internacional, sumado a los conflictos sociales que se extendían en Europa por aquellos días, habían sido condicionantes para el aumento, aunque prometían que el mismo podría controlarse pasada aquella circunstancia extraordinaria. Este jueves, tres semanas después, el nomenclador cerró en 925 puntos básicos.
La economía después de la derrota de Trump
Ya sin excusas internacionales -luego de la elección en Estados Unidos los mercados de Wall Street se mantuvieron estables-, Luis Caputo fue el encargado de dar la cara y justificar el número. “El problema no es Milei, lo que algunos tienen miedo es que no esté Milei”, sostuvo ante empresarios en la Sociedad Rural para intentar llevar un mensaje de calma a la City, donde empiezan a advertir un nuevo posible escenario de corridas para las próximas semanas.

Los contratiempos en la marcha de la economía y las finanzas nacionales, sin embargo, no hacen reflexionar al oficialismo. “No vamos a cambiar el plan económico. Javier está convencido de que éste es el camino y acá nos vamos a mantener. Cuando la macro termine de estar acomodada, las cosas van a empezar a mejorar. Tenemos que volver al sendero de la baja de la inflación y una vez que ocurra los resultados van a empezar a sentirse en el bolsillo”, dijo un integrante de la mesa chica presidencial para justificar la postura.
Entre la intransigencia y las consecuencias de la motosierra
Pese a la irracionalidad del jefe de estado de dar el brazo a torcer en su gestión económica, lo cierto es que en los últimos días hubo un cambio llamativo en materia de políticas de consumo. Luego de anunciar la suspensión hasta mayo de los embargos de ARCA para PYMES y empresas, el Ministerio de Economía hizo circular la novedad de que se pondrán en marcha una nueva serie de créditos prendarios para la compra de autos fabricados en el país. La medida busca incentivar la reactivación del sector automotriz, uno de los más golpeados por la apertura de la importación y el plan recesivo que impulsan Milei y Caputo.

Más allá de los movimientos mínimos que el gobierno busca fomentar en la economía, el ministro hizo saber en más de una reunión de mesa política que la única manera de lograr resultados favorables a futuro es consolidando el modelo libertario a través de acuerdos con gobernadores aliados. La postura del ex macrista es compartida por el grupo “dialoguista” que integran Diego Santilli, Patricia Bullrich y Santiago Caputo.
La ofensiva contra las PASO no funciona y Karina no afloja
Todos entienden que la mejor estrategia de campaña para la reelección del presidente es consolidar un gran espacio que incluya a quienes hasta aquí colaboraron con la gestión, garantizándoles el control de sus territorios a cambio de un apoyo macro a nivel nacional. Sin embargo, en contraposición de los deseos de los ex Juntos por el Cambio, Karina Milei insiste en mantenerse firme en su postura de no negociar ningún acuerdo hasta el próximo año.

Con la reticencia de la hermana presidencial de no imponer su propio armado en las provincias que apoyaron ciegamente al gobierno, las conversaciones con los gobernadores están completamente congeladas. Desde hace días que, más allá de contactos informales vía telefónica, Santilli no tiene encuentros con ningún mandatario. La razón es tan simple como dura: el jefe de gabinete no tiene nada para ofrecer. La secretaria general bajó la orden a todos sus laderos de no avanzar con ninguna charla electoral, por lo que ni el ministro coordinador ni los caciques encuentran necesario reunirse en Balcarce 50.
Los gobernadores ya no compran las promesas del Colo
La intransigencia de Karina, sin embargo, tiene otra arista aún más crítica. Sin el diálogo con las provincias, el deseo del oficialismo de suspender las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) el próximo año empieza a pincharse. En los últimos días, desde más de un despacho reconocieron que es más que factible que el proyecto ni siquiera llegue a ser tratado este año e, incluso, hay quienes advierten que podrían “dejarlo morir”. “Si no hay acuerdos no hay votos, es muy simple”, dijo con fastidio un interlocutor presidencial para graficar el presente que atraviesa la gestión libertaria.

Con noviembre ya por la mitad, en Casa Rosada creen que el Congreso se cerrará hasta nuevo aviso. “No veo factible que convoquemos a extraordinarias, ¿qué sentido tendría? No tenemos ningún proyecto con votos para meter. No tiene sentido abrir el Congreso si van a llenarnos de goles”, razonó una fuente de la mesa política.
De concretarse, la promesa de Milei de llegar a fin de año con más de 100 proyectos tratados en el parlamento quedará trunca. El presidente, que dedicará lo que le queda de año a inaugurar proyectos del RIGI en búsqueda de dólares frescos, se verá forzado a ponerse al frente de su propia campaña sin mucho que mostrar. ¿La sola imagen del presidente y el “riesgo kuka” serán suficientes para que todo marche acorde al plan? Ya no todos están tan seguros.
TS/CM










