La última actualización del Índice Big Mac de The Economist volvió a aportar un dato que alimenta uno de los principales cuestionamientos a la política económica de Javier Milei: el nivel del tipo de cambio. Según la medición ajustada por ingresos, el peso argentino permanece un 19% sobrevaluado frente al dólar, una señal que suele asociarse a un atraso cambiario y a una pérdida de competitividad para la economía.
Aunque el país ya no ocupa los primeros lugares del ranking mundial -descendió al puesto 14 entre las monedas más sobrevaluadas-, el informe mantiene a la Argentina entre los casos donde la apreciación de la moneda sigue siendo significativa.
El resultado aparece en un contexto en el que distintos economistas y sectores exportadores vienen advirtiendo sobre el encarecimiento en dólares de la economía argentina como consecuencia de la combinación entre inflación elevada y un tipo de cambio que avanza a un ritmo menor.

La otra cara del índice
El informe, sin embargo, incorpora un matiz importante. Si se utiliza la versión tradicional del Índice Big Mac, que únicamente compara el precio de la hamburguesa convertido al dólar oficial, el resultado cambia: el peso aparece 5% subvaluado, ya que un Big Mac cuesta en la Argentina el equivalente a US$ 5,91, frente a US$ 6,22 en Estados Unidos.
La diferencia responde a la metodología. La medición ajustada por PBI per cápita incorpora las diferencias de ingresos entre los países y busca reflejar que las economías con salarios más bajos deberían tener también precios relativamente menores. Por eso, The Economist considera que esta versión ofrece una mejor aproximación para comparar monedas de países desarrollados y emergentes.
Qué es el Índice Big Mac
El Índice Big Mac fue creado por The Economist en 1986 como una forma sencilla de ilustrar la teoría de la paridad del poder adquisitivo (PPA). Parte de la premisa de que un mismo producto debería tener un precio similar en distintos países una vez convertido a una moneda común.
Como McDonald’s vende una hamburguesa prácticamente idéntica en decenas de mercados, la publicación utiliza el Big Mac para estimar si una moneda está cara o barata frente al dólar. Aunque no pretende ser un indicador preciso del tipo de cambio de equilibrio, se convirtió en una referencia habitual para analizar la competitividad cambiaria y las diferencias de precios entre economías.
Un cambio respecto de 2025
El nuevo informe refleja una mejora relativa para la Argentina. A comienzos de 2025 el país encabezaba el ranking de monedas más sobrevaluadas según la versión ajustada del índice. Un año y medio después, aunque el peso sigue apareciendo caro en términos de poder adquisitivo, perdió varias posiciones y salió de los primeros lugares del listado global.
Pese a ese cambio, el Índice Big Mac vuelve a mostrar que la discusión sobre el tipo de cambio argentino depende del enfoque utilizado: mientras la comparación directa de precios sugiere que el dólar no está atrasado, la medición que incorpora el nivel de ingresos indica que el poder de compra de los argentinos sigue siendo insuficiente para justificar el precio local de la hamburguesa.
RM/EO










