“Antes estábamos escepticos pero fue una buena reunión.” El inicio de la segunda mitad del año dio por inaugurado el inicio del período que más ocupa a todo el arco político, la carrera electoral. El miércoles por la tarde se dio a conocer que después de meses de contacto cero, Mauricio Macri y Karina Milei volvieron a dialogar por Whatsapp y, según trascendió, ambos líderes acordaron retomar los encuentros para intentar llegar a un acuerdo macro que les permita convivir en un eventual gobierno de coalición donde el PRO tenga un rol aún más protagónico que hasta ahora, un pedido que la jefa de La Libertad Avanza estaría dispuesta a escuchar, a medias.
En su intercambio virtual, que se extendió por media hora, los líderes de la derecha nacional acordaron poner en marcha una mesa de diálogo para tantear la relación y la voluntad de todas las partes. Ese primer encuentro tuvo lugar este jueves en la Casa Rosada, el escenario elegido para concretar el reencuentro del que ninguno de los dos presidentes de los partidos participó y que en su lugar tuvo como protagonistas a al armador nacional, Martín y Eduardo “Lule” Menem; al jefe de gabinete y macrista empedernido, Diego Santilli, en representación de El Jefe; y a los diputados Cristian Ritondo y Fernando De Andreis por el calabrés.

El encuentro del cuarteto comenzó puntual a las 11 de la mañana en las oficinas del Ministerio del Interior en la planta baja de Balcarce 50 y se extendió por poco más de una hora. En diálogo con la prensa acreditada en Casa Rosada, tanto Menem como Ritondo calificaron a la cumbre como “muy buena” y dieron a conocer que este es el primer paso para “subir un nivel en cuanto a la consolidación de la transformación que necesita la Argentina”, aunque desde el oficialismo negaron que esto implique transformarse en un «cogobierno», al tiempo que ninguno pudo dar precisiones sobre cómo se materializará en el ámbito electoral.
Según dejaron trascender fuentes al tanto de la conversación, el cuarteto se limitó a limar asperezas y sentar posicionamiento sobre lo que esperan de la concreción de esta posible alianza. Para el oficialismo, la principal demanda que tiene para el PRO es un alineamiento total y una obediencia debida que les permita seguir haciendo crecer la agenda del gobierno a costa de la identidad del partido. El espacio amarillo, por su parte, insistirá en concretar una dinámica de trabajo conjunta que le garantice tener un protagonismo mayor dentro de las decisiones. Desde el karinismo ya dejan trascender que esa instancia no ocurrirá.
Respecto a los acuerdos electorales, sin embargo, ambos espacios tendrían, a priori, la intención de unificar fuerzas tanto en Ciudad como en la Provincia de Buenos Aires, aunque no está en claro cómo se llevará adelante aquella fusión dado que el PRO insiste en tener protagonismo en la boleta que la secretaria general está negada a imprimir de otro color que no sea violeta. Esta semana, Ritondo se reunió con Sebastián Pareja para comenzar a bocetar los términos y condiciones de la posible coexistencia, instancia que desde el gobierno no descartan que la misma dinámica se replique del otro lado de la General Paz con Pilar Ramírez y algún representante del oficialismo porteño.

“Hay un proceso nuevo en la Argentina, pero que tiene al PRO como origen. Nosotros queremos que en la historia se vea que el pro estuvo siempre de acuerdo en empujar el cambio y no volvamos a cometer el error del 2019”, cerró De Andreis en diálogo con los periodistas en Balcarce 50. Lo que el diputado no pudo explicar, sin embargo, es qué hará su partido cuando LLA insista en que la boleta será color violeta
Estas cumbres, en tanto, se llevarán adelante cada quince días y tendrán como objetivo encontrar un rumbo unificado en las agendas parlamentarias y políticas que promueven ambos espacios, aunque descartaron por completo que pueda existir un encuentro reciente entre Javier Milei y Mauricio Macri. “Milanesas por ahora no”, dijo Ritondo a las carcajadas. Una curiosidad. La Libertad Avanza no llevó ningún representante formal del partido: tres de los cuatro presentes están afiliados al PRO y Lule nunca firmó su ficha de adhesión.
Pese a aceptar el encuentro, en el entorno del líder amarillo hacen saber que ésta vez Macri se encuentra en una postura más escéptica respecto a la posibilidad de acuerdo entre los espacios. “Mauricio no está muy convencido, cree que lo van a volver a cagar y tiene sentido. Él se fue a juntar con Milei después de haber perdido la elección en Provincia de Buenos Aires y se enteró en plena cena que lo volaban a (Guillermo) Francos y ponían a un tipo como (Manuel) Adorni y ya sabemos cómo terminó. Ni hablar de lo que pasó en el cierre de listas y el manoseo en el Congreso. Son muy desagradecidos”, dijeron con marcada cautela desde el círculo del ex presidente ojos de cielo.
En este marco, en tanto, la misma fuente afirmó que “ésta es la última vez” que el PRO accede a doblegarse ante las exigencias de La Libertad Avanza, al tiempo que afirmó que, en caso de no llegar a buen puerto, el espacio fundado por Macri en 2005 insistirá en tener su propia opción electoral en 2027. Por eso, no se descarta que Hernán Lacunza continúe con su operativo clamor para convertirse en el posible presidenciable del espacio, aunque dentro del mismo partido hacen saber que no cuenta con el apoyo político y social para encararlo.
TS/CM










