Tallado a hierro y sangre sobre la piedra fundacional de La Libertad Avanza se lee el mantra inquebrantable, que ninguno de los integrantes y recién llegados al espacio puede eludir si quiere mantener una mínima sobrevida dentro el partido: lealtad a Javier Milei y obediencia debida a Karina. Los hermanos mesiánicos, que se valoran a sí mismos como Moisés y Orón, mantienen ordenada a su tropa con la premisa de compartir y controlar la toma absoluta de las decisiones, instancia que es aceptada sin chistar en casi todos los escalafones del gobierno nacional. Menos en el pedestal que ocupa Patricia Bullrich.
Para descomprimir la hermana del presidente recibió a Bullrich en Casa Rosada. Después del encuentro la senadora publicó este miércoles por la tarde y aportó una imagen que faltaba en el álbum del oficialismo. Hay muy pocas fotos entre ambas. «Reunión con Karina, trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera Javier Milei», escribió Patricia en X.

La presidenta del bloque violeta en el Senado tiene a su favor una característica que ninguno de sus compañeros de espacio logra pulir, la capacidad de siempre caer de pie. El lunes por la tarde, la ex ministra de Seguridad envió un mensaje al presidente en el que rechazó la idea de vetar el pliego de María Verónica Michelli y hasta le presentó su renuncia. “Es de persona de bien ponerla a disposición”, dijo la legisladora desde Mendoza, en donde participó del International White Hat Conference – Cybersecurity & Digital Crime Prevention, uno de los encuentros internacionales más relevantes sobre ciberseguridad y prevención del delito digital. El líder libertario declinó la oferta, al punto de ignorarla en la charla que tuvo con la senadora.
Quienes conocen de cerca a la ex funcionaria delarruista advierten que está cada vez más fastidiosa por la falta de tacto y cintura de sus compañeros de espacio. El retiro del pliego de la magistrada y pariente del periodista Hugo Alconada Mon fue para la ex Montonera un punto de quiebre. En concreto, Bullrich ya no esconde la furia que le provoca la insistencia del nuevo club Amague & Recule libertario de boicotear las negociaciones con gobernadores, opositores y aliados dentro del Senado. “Ella arregla algo y a los dos días le cambian completamente el libreto y muchas veces sin avisar, es imposible así”, reconoció un ladero de la senadora.

Aunque evitan dar nombres propios, puesto que aseguran que no hay una intención de la ex ministra de quebrar la unidad, desde su círculo advierten que tanto el manejo de la economía y los acuerdos financieros con las provincias, así como las negociaciones por las vacantes de la justicia están siendo mal llevadas. La paciencia se agota pero, por ahora, ella misma dijo esta mañana en una improvisada conferencia de prensa “¿Si hay riesgo de ruptura? No, de ninguna manera, de ninguna manera”-,
Para todos los sectores del oficialismo, en tanto, la jugada de Bullrich, quien conoce como pocos el noble arte de la rosca y el timing político, fue una muestra de fuerza para el binomio presidencial. Algo así como un recordatorio de quién tiene los votos, los contactos y el poder. “Marcó la cancha y le dejó en claro a Karina que ella tiene línea directa con Javier y que lo va a hacer valer hasta último momento”, analizó un integrante de la mesa chica del oficialismo.
La insistencia de la senadora de enviar muestras de independencia, creen puertas adentro de la gestión libertaria, son mensajes teledirigidos directamente contra la hermana del presidente, con quien dice tener buena relación pero de quien no está dispuesta a recibir órdenes. “La que tiene los votos hace lo que quiere”, decían semanas atrás desde el bullrichismo cuando la ex ministra salió a desmarcarse en televisión abierta de la línea tiempista que había adoptado el gobierno frente a la todavía no presentada declaración jurada de Manuel Adorni.

Un mes atrás, Bullrich le exigió al jefe de gabinete que presente su documentación, en un pedido desesperado que le puso voz a lo que desde hace semanas exigen en privado funcionarios de primera línea de la gestión. “Patricia dijo lo que todos queremos decir y no nos animamos”, reconocían por entonces. En aquel momento, la jugada de la ex ministra cayó como una bomba en la mesa chica de los Milei. Tanto así, que el presidente debió suspender su embarco en Estados Unidos para prometer en una entrevista que su ministro coordinador entregaría en tiempo y forma las justificaciones de su patrimonio. La Oficina Anticorrupción todavía está esperando.

Desde ese momento, en el karinismo entendieron el juego de la senadora, a quien le critican los modos pero se saben atados. Desde la caída en desgracia del favorito de El Jefe, que pese a forzar a sus compañeros de trabajo a montar un operativo contención nunca antes visto en la historia nacional sigue sin poder recuperar su imagen pública y es dueño de un 70% de negatividad hasta en las encuestas de consultoras afines al oficialismo, la hermana del presidente sabe que si quiere competir en la Ciudad de Buenos Aires sin caer en una alianza con el PRO deberá, ineludiblemente, utilizar el capital político de Bullrich. Hace apenas ocho meses, en la elección de medio término, la ahora senadora arrasó con más del 50% de los votos en el territorio amarillo por excelencia.
Pese a todos los desplantes, en todas las tribus del gobierno coinciden en que la porteña es, a toda vista, un mal necesario. Desde las arcas libertarias, juran, se armarán de paciencia y soportarán todos y cada uno de los embates de Bullrich en pos de un bien mayor que les permita seguir custodiando el control del Ejecutivo. Restará esperar para saber cuál será el nivel de tolerancia que tenga La Piba.
TS/CM






