Los datos oficiales muestran que se destruyeron 180.000 empleos privados en lo que va del Gobierno de Javier Milei. Los sectores más afectados son la construcción y la industria manufacturera, que pierden frente a la apertura indiscriminada de las importaciones. Esto se suma a los más de 61.000 despidos en el sector público. Frente a este escenario, solo un puñado de actores son los que ganan con el esquema libertario; las únicas actividades que evidenciaron subas en los puestos registrados son el comercio y los servicios informáticos. Otros grandes beneficiados son la minería y las finanzas, que crecieron en producción y ganancias, pero no contratan grandes cantidades de mano de obra.
Es oficial: el mercado laboral argentino sufrió un sismo que ya se cobró 180.000 puestos de trabajo privados registrados. Las cifras surgen del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), analizados por diversas consultoras, y demuestran las consecuencias del paradigma vigente, que prioriza la apertura comercial y el ajuste fiscal.
Según los informes de consultoras como Equilibra y Fundación Capital publicados por el diario La Nación, los sectores que dependen del mercado interno cargan en sus espaldas las consecuencias. Entre octubre y noviembre de 2023 y el mismo período de 2025, la caída del empleo privado asalariado formal se ubicó en un rango de 177.000 a 182.000 puestos.
La construcción es la principal víctima, con 73.000 bajas registradas por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) debido al freno de la obra pública. Le sigue de cerca la industria manufacturera, con 58.000 desvinculaciones. En el universo fabril, el sector textil y de calzado perdió 18.500 empleos; la metalmecánica, 16.400; mientras que rubros como muebles y plásticos sumaron otras 10.000 bajas.
De los 19 sectores de la economía, solo un tercio registró aumentos netos en ese período. Son apenas seis actividades, entre las que se destaca el comercio, que sumó cerca de 14.000 trabajadores registrados, y las tareas vinculadas a informática y servicios basados en el conocimiento, con unos 7.500 nuevos puestos.
Hay quienes ganan y no suman trabajo, como la minería y las finanzas. Crecieron en producción y utilidades pero, según los cruces de datos del SIPA, no generan empleo masivo. Son actividades intensivas en capital que no logran absorber la mano de obra que queda en la calle tras el cierre de una Pyme o una fábrica textil tradicional.
En cuanto al empleo público, según informó el ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, la administración actual despidió a 61.729 personas. Este número comprende al personal de administración centralizada y descentralizada, a los trabajadores de empresas estatales y al personal militar y de seguridad.
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