La utilización de la capacidad instalada en la industria (UCII) registró un 59,9% en abril 2026, según los datos del Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos) y un máximo de seis meses. Sin embargo, continúa por debajo de la línea del 60% desde noviembre de 2025, lo que denota un panorama recesivo en la industria. Asimismo, ocurre al mismo tiempo que el índice de producción industrial manufacturero cayó 2,8% respecto a igual mes de 2025.
Dentro de los bloques sectoriales, cinco rubros superaron el nivel general, mientras que siete operaron más bajo. Los que se ubican debajo del nivel general son Textiles (42,4%), Caucho y plástico (42,4%), Metalmecánica (sin automotriz) (42,7%), Automotriz (46,5%), Productos del tabaco (49,2%), Productos minerales no metálicos (54,8%) y Edición e impresión (58,5%).
Mientras tanto, los otros que superaron al nivel general son Refinación del petróleo (86,8%), Industrias metálicas básicas (73,4%), Sustancias y productos químicos (69,9%), Papel y cartón (67,3%) y Productos alimenticios y bebidas (60,4%).
Entre las ramas que mayor retroceso sufrieron se encuentra la metalmecánica (excluida la automotriz): su tasa de uso se desplomó al 42,7% desde el 49,3% registrado en abril de 2025. La industria automotriz también tuvo una caída marcada respecto del mismo mes del año pasado; de 56,8% a 46,5%.
El indicador de la UCII en la Industria mide la proporción de la capacidad instalada del sector industrial de nuestro país que está siendo actualmente utilizada. Para su cálculo se tiene en cuenta cuál es efectivamente la producción máxima que cada sector puede obtener con la capacidad instalada actual.

En ese sentido, funciona como un termómetro para medir la economía. Al no superar el 60%, las empresas no tienen la posibilidad de invertir en nuevas plantas e intentar crecer. El dato que compartió el Indec vuelve a ratificar que falta incentivo para la expansión industrial en Argentina. En la misma línea, sirve para reflejar las posibilidades de trabajo, ya que la mayor producción suele demandar más mano de obra.
Asimismo, los costos fijos se distribuyen entre menos productos, lo que eleva el costo por unidad y reduce la competitividad. Esto incentiva la destrucción de la producción local y muestra una caída de la demanda interna.
La carne vacuna se aleja de la mesa argentina: el consumo tocó mínimos históricos
La carne vacuna, uno de los alimentos más representativos de la cultura argentina, atraviesa una de sus peores crisis de consumo en más de veinte años. En medio de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, el aumento sostenido de los precios y una economía que no logra recuperar el consumo interno, las ventas volvieron a desplomarse y quedaron en mínimos históricos.
De acuerdo con datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo per cápita cayó a 47,5 kilos por habitante al año, el nivel más bajo de las últimas dos décadas. La cifra representa una caída de 11,1% interanual en los primeros cinco meses de 2026 y confirma una tendencia que se viene profundizando desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
El fenómeno no responde a un cambio voluntario en los hábitos alimentarios sino al encarecimiento de la carne frente a ingresos que continúan rezagados. Según los informes sectoriales, los precios de los cortes vacunos acumularon incrementos muy superiores a los de otros animales, lo que obligó a miles de familias a modificar sus consumos cotidianos.
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