Desde hace varias semanas, y con más énfasis desde el fracaso de la pobre aprobación de la Ley de Propiedad Privada, en el gobierno hay movimientos tectónicos que anticipan el inicio de una nueva etapa. Enfocada únicamente en consolidar una construcción política que le permita convertir a su hermano en el primer presidente no peronista reelecto desde el retorno de la democracia, Karina Milei se pragmatiza y toma el control de la gestión para unificar los criterios que Javier Milei no logra aunar.
Este martes a las 13 la mesa política se volvió a reunir, como todas las semanas, para analizar el devenir legislativo, político y económico de las próximas semanas de gestión. Ésta fue la primera vez que los nueve integrantes del organismo colegiado se vieron las caras después de la insólita performance que el oficialismo dio el jueves pasado en el Senado, donde debió eliminar dos de los capítulos estrellas de la ley que impulsaron desde el Ministerio de Desregulación, en los que se incluían modificaciones a la reglamentación de acceso de tierras para extranjeros y la Ley de Manejo de fuego.
Los cónclaves políticos que tienen lugar semana tras semana fue una idea promovida por Karina Milei hace más de un año atrás, cuando su interna con el asesor, Santiago Caputo, estaba en su punto más álgido. Desesperada por generar un contrapeso para el poder que el gurú de su hermano había logrado consolidar en poquísimos meses de gestión, la jefa espiritual de La Libertad Avanza creó esta tangente que atravesó importantes cambios de gabinete, como fueron las salidas de Guillermo Francos y Manuel Adorni y el posterior arribo de Diego Santilli a la coordinación ministerial.

Junto a ella, como si fuesen una masa homogénea inseparable, El Jefe sumó a los riojanos Martín y Eduardo “Lule” Menem, a quienes empoderó desde el inicio para confrontar sin tapujos contra el egresado del Manuel Belgrano y su piberío digital. Por su expertise política, Patricia Bullrich fue incluída desde el comienzo y, desde inicio de año y con la intención de dar muestras concretas a los mercados en meses donde la economía no hace más que encender alarmas, se sumó Luis Caputo quien semana a semana lleva números que preocupan, ocupan y, para sorpresa de muchos, pragmatiza.
El titular del Palacio de Hacienda volvió a poner sobre la mesa el estado de las principales variables económicas y los indicadores que sigue de cerca desde su ministerio. Santilli, en tanto, hizo un repaso de sus conversaciones con los gobernadores y llevó a la reunión la agenda federal de los próximos días: este miércoles participará de un encuentro en Misiones en el marco del Consejo del Norte Grande y el viernes viajará junto a Caputo a Catamarca, donde se reunirán con los gobernadores Raúl Jalil y Elías Suárez para poner en marcha la Red de Acueductos y Plantas Potabilizadoras Albigasta.
A ellos se sumaron el ahora vicejefe de gabinete, Ignacio Devitt, quien logró trabar una fluída relación con la hermana presidencial, instancia que le valió su bendición para desembarcar formalmente en el gabinete, y el cada vez más silencioso y omnipresente secretario de Comunicación, Fabián Fernández. El ex macrista bonaerense aprendió con rapidez quién maneja la batuta dentro del corso violeta y se anexó a la figura de la hermana presidencial como un ítem fundamental.
Durante los encuentros, cuentan testigos, los nueve integrantes exponen sobre las circunstancias que están bajo su control (Santilli la relación con los gobernadores, los Menem, Bullrich y Devit en Congreso, Fernández en comunicación y Caputo la estrategia) e intentan, en dos horas de reunión, buscar soluciones mediáticas a conflictos políticos. Un error que pese a las propias advertencias internas que se hicieron en más de una ocasión, El Jefe parecería no querer modificar. La avanzada desregulatoria de Federico Sturzenegger, reconocen con pesar puertas adentro del órgano, fue una muestra gratis de ello.
El oficialismo estableció que la primera iniciativa de desregulación que buscará llevar al Congreso será la vinculada al mercado de capitales. En paralelo, los integrantes del organismo repasaron los proyectos que ya fueron enviados al Parlamento y trabajaron sobre un calendario para ordenar el tratamiento de las iniciativas oficiales.

Desde su llegada a la gestión, el ministro de Desregulación y Transformación del estado se mueve con agenda propia. Enfocado en cumplir con ¿sus? deseos de achicar la burocracia estatal y obnubilado por el visto bueno de Javier Milei para consolidar el modelo motosierra, el ex presidente del Banco Central se encierra en su despacho del primer piso de la Casa Rosada a observar con detalle cada uno de los servicios, organismos, ministerios y prestaciones que garantiza la Nación para deliberar cómo deshuesarlo.
En una de estas entretenidas jornadas, Sturzenegger concretó la redacción del proyecto de Propiedad Privada con el que el gobierno fracasó estrepitosamente en el parlamento, la misma semana que tuvieron un escándalo por la desregulación del servicio de prácticos en los puertos, otra brillante idea que el Coloso puso en marcha semanas atrás sin escuchar las advertencias que desde la Secretaría Legal y Técnica, a cargo de la caputista María Ibarzabal Murphy, le hicieron sobre el tema.
Las dos derrotas al hilo que el ex funcionario de la Alianza metió en apenas tres días enfureció a Karina quien, además de cancelar hasta nuevo aviso el tratamiento en el Congreso de todos los proyectos provenientes del ministerio desregulador, prohibió al ministro volver a hacer uso de su libre albedrío. Desde ahora, aseguran en el gobierno, todas las iniciativas que presente el ministro deberán contar con la validación previa de Diego Santilli y una posterior aprobación mancomunada de la mesa política, donde se evaluará la estrategia a implementar y si los beneficios hacen que los costos valgan la pena.

Con este nuevo esquema, según confirmaron fuentes de la Casa Rosada, Sturzenegger se sumó a la mesa política para dialogar además sobre el proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central, la principal obsesión de Milei además de la Reforma Política con la que pretenden eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del próximo año. Con los números en rebeldía y el calendario corriendo, desde el oficialismo ya dan por descartado que el tratamiento de Propiedad Privada sea una prioridad en Diputados este año.
De esta forma, Karina apunta a reducir al mínimo los daños y errores no forzados después de meses en los que el capricho de la cúpula presidencial de sostener a Manuel Adorni se sintieran como un yunque para un gobierno entumecido. Con esta nueva estrategia, la menor de los Milei buscará salir por la tangente de los conflictos autogenerados y apostará un pleno a renovar por otros cuatro años el alquiler en Olivos.
TS/CM










