En el 12° Latam Economic Forum, un enfervorizado Luis Caputo criticó a los medios que cuestionan el rumbo económico de LLA y plantean que la situación económica del país y de los argentinos no es tan favorable como la presenta el Gobierno. “La realidad son los datos, y los datos muestran esto. No nos dejemos psicopatear más con lo que se escucha y lo que se ve”, aseveró de forma enérgica.
Sin embargo, son los propios datos duros los que plantean el interrogante y muestran que la realidad económica de los ciudadanos es delicada. Según un informe elaborado por la UBA y el Conicet, el salario mínimo, vital y móvil (SMVM) de la Argentina tiene un poder de compra inferior al que tenía en 2001. De hecho, el estudio revela que, entre noviembre de 2023 y abril de 2026, el salario mínimo real acumuló una caída del 39,3%. Su valor actual representa apenas un tercio del máximo histórico registrado en septiembre de 2011.
Cabe señalar que, en abril, el SMVM ascendía a $ 357.800. Tomando ese valor como parámetro, el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana, perteneciente a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), calculó que, para preservar el poder adquisitivo original de la remuneración mínima, ese valor debería oscilar entre $ 1.509.000 y $ 1.838.000.

Si bien el deterioro del salario mínimo no es un fenómeno reciente ni atribuible a una sola gestión, desde diciembre de 2023 se observa una aceleración de la tendencia. En ese sentido, el informe refleja una contracción del indicador del 15% en ese mes y otra del 17% en enero de 2024, a causa de la escalada inflacionaria. En los meses posteriores se observó una leve recuperación, pero esta no alcanzó para revertir el proceso.
Desde julio de 2025, el salario mínimo acumula diez meses consecutivos de pérdida real: julio (-0,5%), agosto (-0,5%), septiembre (-2,0%), octubre (-2,3%), noviembre (-0,5%), diciembre (-0,9%), enero (-1,0%), febrero (-1,2%), marzo (-4,7%) y abril (-1%). La brecha se profundizó especialmente en septiembre y octubre, cuando el SMVM permaneció congelado en $322.200 mientras los precios continuaron subiendo.
La erosión acumulada desde el máximo histórico de la serie, registrado en septiembre de 2011, alcanza el 66%, lo que ubica al salario mínimo real por debajo del valor que tenía en 2001. El informe de la UBA y el Conicet recalca que esta contracción, sumada a la tendencia decreciente de los años anteriores, dejó al indicador en uno de los niveles más bajos de las últimas tres décadas.
La caída del poder adquisitivo afecta a todos
Más allá del salario mínimo, el informe muestra que el deterioro del poder adquisitivo es un fenómeno que afecta a amplios sectores de la población. En ese sentido, el poder de compra del salario del sector privado cayó un 4,8% respecto de noviembre de 2023, mientras que el del sector público retrocedió un 17% en el mismo período. La remuneración promedio de los asalariados registrados del sector privado fue de $ 2.111.085 en marzo de 2026, un valor 14,9% inferior al máximo de la serie, registrado en mayo de 2013.
Por último, el estudio enmarca la delicada situación salarial en un contexto de pérdida de empleo. Según datos de las entidades, el empleo asalariado formal privado acumula una caída de 206.000 puestos de trabajo respecto de noviembre de 2023. La industria y el comercio son los sectores más perjudicados.
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