En términos nominales, el salario mínimo vital y móvil (SMVM) aumentó en el último año. En abril de 2025 era de $ 302.600 brutos mensuales, mientras que actualmente asciende a $ 357.800. Sin embargo, esta mejora no logra compensar la inflación, lo que se traduce en una caída sostenida del poder adquisitivo.
Una forma concreta de medir este deterioro es observar cuántos bienes básicos pueden adquirirse con ese ingreso. A partir de precios relevados por el INDEC para marzo de 2025 y marzo de 2026, se evidencia que el salario mínimo alcanza para comprar menos alimentos esenciales que un año atrás.
En el caso del pan francés, el kilo pasó de $ 3.333,96 a $ 4.268,70. Si en 2025 el ingreso mínimo permitía adquirir alrededor de 90 kilos, hoy alcanza para 83, lo que representa una caída cercana al 10% en términos reales.
La pérdida de poder de compra es aún más marcada en otros productos. El litro de aceite, que costaba $ 3.865,08 en marzo de 2025, trepó a $ 6.078,82 un año después. En consecuencia, la cantidad posible de compra se redujo de 78 a 59 litros. Algo similar ocurre con la carne picada común: su precio subió de $ 6.325,93 a $ 10.324 por kilo, lo que redujo la capacidad de compra de 47 a 34 kilos con un ingreso mínimo.
La única excepción dentro de esta canasta es el arroz blanco simple, que registró una baja de precios. El kilo pasó de $1.920 a $1.719,46, lo que permitió que la cantidad accesible aumentara de 157 a 208 kilos.
Más allá de estos casos puntuales, la tendencia general es de deterioro. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, el salario mínimo real acumuló una caída cercana al 39% frente a la inflación.
De cara a los próximos meses, el esquema de actualizaciones prevé incrementos moderados. El SMVM ascenderá a $ 363.000 en mayo, $ 367.800 en junio, $ 372.400 en julio y $ 376.600 en agosto. En términos interanuales, esto implicaría una suba del 16,9% entre agosto de 2025 y agosto de 2026, por debajo de una inflación proyectada en el rango del 25% al 30%.
En este contexto, distintos análisis advierten sobre el rezago acumulado. Un informe de CIFRA, citado por Clarín, señala que, de no haber perdido poder adquisitivo en la última década, el salario mínimo debería ubicarse actualmente por encima de los $ 800.000, más del doble de su valor actual.
La dinámica reciente refleja una constante: los ajustes nominales del salario mínimo resultan insuficientes para seguir el ritmo de los precios, lo que profundiza la pérdida de capacidad de compra en los ingresos más bajos.
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