Mientras el Senado arrancó el receso invernal sin haber podido darle media sanción a la controversial ley de propiedad privada, sus integrantes sí tienen una certeza para agosto: la dieta subirá a $12.260.000 brutos mensuales. El aumento surge de la nueva paritaria firmada entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos, que llevará el valor del módulo (la unidad con la que se calculan los sueldos del Palacio Legislativo) a $3.065 el mes próximo.
El mecanismo que dispara la suba automática de las dietas es el mismo desde abril de 2024: los senadores votaron a mano alzada «engancharse» a la paritaria de los empleados del Congreso, fijando su ingreso en 4.000 módulos (2.500 de dieta, 1.000 por gastos de representación y 500 por desarraigo), a lo que sumaron una inédita «dieta 13» para compensar el aguinaldo. Aquella resolución, la 8/24, se votó después de que tanto Victoria Villarruel como Martín Menem hubieran dado marcha atrás con un aumento anterior por una queja pública del propio Javier Milei, en la época en que en el oficialismo repetían el «no hay plata» como mantra.
El incremento que impacta ahora es del 6,64% acumulado, que se liquida en tres tramos: 2,4% retroactivo a junio, 2,2% de julio y 1,9% de agosto. Sumado a la suba del 12,5% que ya habían recibido entre marzo y mayo, el año cierra con una mejora del 19,97% para los senadores, por encima del 16,8% de inflación acumulada que midió el INDEC en el primer semestre. Según datos oficiales, apenas ocho gremios de toda la economía (entre ellos encargados de edificios, camioneros y bancarios) lograron superar la inflación en ese mismo período.
La diferencia con Diputados y la donación de los libertarios
El contraste con la Cámara baja vuelve a quedar expuesto: allí no rige el enganche paritario y un diputado cobra actualmente poco más de $6 millones brutos, prácticamente la mitad que un senador. La situación genera roces con Martín Menem, que suele sortear su sueldo en redes sociales como gesto.
Ante la repercusión negativa que genera cada suba, el bloque de senadores de La Libertad Avanza que conduce Patricia Bullrich anunció que, «como ya lo han realizado con anterioridad», donarán la totalidad del aumento a «entidades benéficas, instituciones públicas provinciales o las ya establecidas previamente por el mismo Senado».

La UCR y el PRO también mostraron reparos con aumentos anteriores. Villarruel, por su parte, siempre remarca que la decisión sobre las dietas no depende de ella sino de los propios legisladores: en marzo había impulsado un convenio con la Fundación del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez para canalizar las donaciones, pero la propuesta fue rechazada por la mayoría de los bloques, que prefirieron elegir el destino de sus propias donaciones.
Desde el año pasado, solo el kirchnerismo acepta de manera pública la totalidad de los aumentos. Entre las excepciones actuales están los representantes porteños —Mariano Recalde y los libertarios Patricia Bullrich y Agustín Monteverde— que no cobran el adicional por desarraigo, y la senadora Alicia Kirchner, que directamente no percibe ingreso alguno como legisladora porque optó por cobrar su pensión como exgobernadora de Santa Cruz.
Con el Senado recién en condiciones de volver a sesionar el 6 de agosto, el aumento salarial queda, por ahora, como la única certeza legislativa del receso.
JD/CM










