Diego Santilli cerró este jueves una nueva jornada de reuniones con gobernadores en el marco de la negociación por el Presupuesto 2027 y la reforma electoral. Por la mañana recibió en el Ministerio de Economía, junto a Luis Caputo, al jujeño Carlos Sadir, que calificó el encuentro de «positivo» en sus redes. Por la tarde le tocó el turno a Gustavo Melella, el gobernador de Tierra del Fuego, en Casa Rosada. El encuentro con el chaqueño Leandro Zdero, previsto para la misma jornada, se postergó al 24 de septiembre porque el radical debía encabezar un comité de emergencia por el fenómeno El Niño. Al salir de su reunión, Melella confirmó que acompañará el Presupuesto y el proyecto de Malvinas, y hasta se mostró dispuesto a discutir la eliminación de las PASO, aunque aclaró que esa definición deberá darse dentro de su propio partido, FORJA, y no del PJ.
El acercamiento de Melella a la Casa Rosada no es aislado, sino la consecuencia de un gobernador que fue quedando sin margen de maniobra en su propia provincia: días antes de la reunión con Santilli, el fueguino logró destrabar un paro docente que dejó a Tierra del Fuego sin clases durante 46 días. Antes de eso, había intentado una reforma constitucional que le permitiera aspirar a una re-reelección en 2027, pero el propio texto quedó sin respaldo político y terminó cayendo en su propia Legislatura. A esa debilidad institucional se suma una crisis económica y social que la oposición local atribuye directamente a las políticas del Gobierno nacional. Encima, Milei anunció en cadena nacional la reactivación de la base naval en dicha provincia, y el mandatario provincial no quiere perder la posibilidad de capitalizar políticamente una obra que se enmarca en un fortalecimiento sobre el reclamo por Malvinas. Con todo eso, Melella encontró suficientes motivos para reunirse con el Ejecutivo.

El movimiento lo aleja de la liga de gobernadores peronistas que, como Axel Kicillof, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto o Gildo Insfrán, sostienen una postura de confrontación abierta con la Casa Rosada. Y también lo distancia de la reunión que ese sector mantuvo hace un mes en el hotel Emperador porteño, centrada casi exclusivamente en la defensa de las PASO.
Coparticipación, discapacidad y un lugar en la mesa de Malvinas
Melella puso condiciones concretas para su acompañamiento. Sobre el Presupuesto, adelantó que «en general hay que acompañarlo» aunque advirtió que «hay cosas que hay que revisar», en particular el financiamiento para discapacidad. También reclamó una recomposición de la coparticipación: «Bajó la coparticipación y la recaudación propia; la industria está muy lastimada y eso son menos recursos», planteó. Consultado por Santilli sobre si necesitaba ayuda adicional, el gobernador contó que respondió que no, más allá de los fondos por ATN que ya solicitó y todavía no sabe si llegarán.
El otro frente es Malvinas. Pese a haber celebrado el giro del Gobierno hacia la causa y la reactivación de la Base Naval Integrada en Ushuaia -que espera que traiga empleo a una economía provincial golpeada-, Melella viene reclamando participar de las decisiones sobre esa obra. La semana pasada recibió en la gobernación al canciller Pablo Quirno y al ministro de Defensa Carlos Presti, pero quedó al margen de la organización de la visita a la base.
La incógnita que empieza a instalarse en el Congreso es qué hará con su voto Agustín Tita, el único diputado que le quedó a Melella tras la fractura del espacio fueguino: si acompaña la eliminación de las PASO y el Presupuesto, como todo indica, el gobernador quedará definitivamente del lado de los mandatarios dialoguistas, aunque sin la certeza de que ese gesto se traduzca en algún beneficio político de cara a 2027.
JD/CM










