La salida de Manuel Adorni del Gobierno no se limitará solamente a la Jefatura de Gabinete. Además, el exvocero presidencial dejará su cargo como director de YPF en representación del Estado nacional. De esta manera, el investigado por la Justicia por enriquecimiento ilícito pretende desvincularse por completo de la gestión libertaria y retirarse de la actividad pública
Según le informaron fuentes de YPF a Infobae, Adorni le presentará formalmente su renuncia al directorio de la compañía que preside Horacio Marín durante la semana que comienza. Luego, el directorio de YPF deberá tratar su dimisión, de acuerdo con los mecanismos previstos para ese tipo de cargos.
La decisión habría sido tomada por el propio Adorni, ya que pretende alejarse por completo de la actividad pública tras su escándalo de una vida de lujo tras asumir funciones en el Gobierno y que no pudo explicar cómo pudo solventar esos gastos. Entre ellos se encuentran viajes al exterior, la compra de un departamento en el barrio porteño de Caballito por US$200.000 y otros US$300.000 en refacciones en la casa country de Indio Cuá.

De esta manera, la renuncia de Adorni al director de la principal empresa del país completa el proceso de su salida de la gestión libertaria, después de que el sábado por la tarde -poco antes del partido de la Argentina por el Mundial, para amortiguar las repercusiones- le presentara al presidente Javier Milei una carta en la que expresaba su salida del Gobierno. En ese texto, Adorni explicó que el principal motivo de su alejamiento fue el desgaste personal y familiar provocado por la exposición pública y por las denuncias que enfrentó durante los últimos meses.
“No puedo seguir exponiendo a gran parte de la gente que quiero a esta carnicería mediática”, escribió el exfuncionario, al tiempo que rechazó haber cometido hechos de corrupción y sostuvo que fue tratado “de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción” sobre sus espaldas.
En YPF, Adorni integraba el directorio de la petrolera como representante del Estado nacional. Se trataba de un cargo de director Clase A, correspondiente a la participación estatal en la empresa, vinculada a la denominada “acción de oro”, que otorga facultades especiales al Estado dentro de la estructura societaria de la compañía. Una vez que la compañìa acepte la renuncia, el propio Gobierno definirá su reemplazo.
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