La crisis de la industria argentina suma nuevas señales de deterioro. El entramado manufacturero continúa perdiendo empresas, trabajadores y capacidad productiva, así lo refleja el nuevo informe de Industriales Pymes Argentinos (IPA). Desde que asumió Milei desaparecieron más de 4.000 empleadores industriales y más de la mitad de esas bajas se concentraron durante el último año.
El diagnóstico se suma a la advertencia de los empresarios pymes sobre las dificultades que atraviesa el sector para cumplir con el pago del medio aguinaldo de diciembre. La caída de las ventas y el deterioro del mercado interno complican la situación financiera de las fábricas, que llegan al cierre del año con menos actividad y mayores dificultades para sostener sus estructuras.

Según el primer Análisis de Estrés Industrial elaborado por el Observatorio de IPA, entre diciembre de 2023 y julio de 2026 se perdieron 4.424 empleadores manufactureros, de acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). El dato más preocupante es la aceleración de esa tendencia: 2.529 de esas bajas, equivalentes al 57,2% del total, se produjeron durante los últimos doce meses relevados.
En términos mensuales, el ritmo de desaparición de empleadores pasó de un promedio de 100 por mes durante los primeros 19 meses del gobierno de Milei a 211 en el último año. Es decir, la velocidad de destrucción del entramado industrial se multiplicó por 2,1.
El deterioro también se refleja en el mercado laboral. En julio de 2026, la industria manufacturera contabilizó 1.107.092 trabajadores registrados, unos 58.262 menos que en el mismo mes del año anterior. Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada alcanzó los 108.522 puestos de trabajo formales.
La situación financiera de las pequeñas y medianas industrias agrega otro factor de preocupación. Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos, advirtió que será difícil llegar a fin de año y afrontar el pago de los aguinaldos en un contexto de profundización de la depresión del mercado interno.

Menos producción y máquinas paradas
Los indicadores de actividad industrial tampoco muestran señales generalizadas de recuperación. De acuerdo con los datos del INDEC incluidos en el relevamiento de IPA, la producción manufacturera cayó 3,2% interanual en agosto y acumuló una contracción del 2,7% durante los primeros ocho meses de 2026.
El retroceso alcanzó a 12 de las 16 ramas industriales relevadas. Entre los sectores más golpeados se encontraron maquinaria y equipo, con una caída acumulada del 20,9%; productos textiles, con un retroceso del 20,8%; otros equipos y aparatos, con una baja del 19,3%, y prendas de vestir, cuero y calzado, que cayeron 14,4%.

A la contracción de la producción se suma el aumento de la capacidad ociosa. En agosto, las fábricas utilizaron apenas el 58,5% de su capacidad instalada, lo que significa que el 41,5% del potencial productivo permaneció sin utilizar. En el mismo mes de 2023, antes de la llegada de Milei a la Casa Rosada, ese indicador alcanzaba el 67,9%.
El escenario también condiciona las expectativas empresariales. Apenas el 13,2% de los industriales consultados espera incrementar su producción durante el último trimestre del año, mientras que el 19,3% anticipa una caída y el 67,5% prevé un escenario de estancamiento.
Otro indicador que refleja la debilidad de la actividad es la evolución de las importaciones vinculadas con la inversión productiva. En septiembre, las cantidades importadas de bienes de capital retrocedieron 16,6% interanual, mientras que las de piezas y accesorios cayeron 11%.
En este contexto, el modelo económico de Milei enfrenta una contradicción cada vez más visible. Mientras el Gobierno apuesta a la estabilización macroeconómica y a una mayor apertura comercial como motores del crecimiento, buena parte de la industria local atraviesa un proceso de retracción que compromete su continuidad.
RM/EO










