Con Pedro Sánchez como anfitrión a pocos metros, Javier Milei usó el plenario de la XXX Cumbre Iberoamericana, en Madrid, como plataforma para volver a equiparar socialismo y fascismo. Lo hizo minutos después de un apretón de manos de segundos con el jefe del Gobierno español, el primer cara a cara entre ambos desde que el libertario lo tildó de “impresentable dictador”.
“El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía. Ambas doctrinas concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política”, disparó el presidente ante los jefes de Estado reunidos en la Galería de las Colecciones Reales.
El mandatario también apuntó contra los “regímenes que invocan los Derechos Humanos mientras se encarcelan disidentes y silencian a la prensa” y elogió a los gobiernos de Chile, Colombia y Perú por encarar una “rebelión democrática contra el paternalismo”. “El espíritu liberal sigue vivo. Argentina demuestra que ese avance es posible”, remató.

Milei no se expidió sobre las elecciones de medio término en Estados Unidos, que dejaron una contundente derrota para Donald Trump: solo compartió en Instagram la frase “El éxito no está en vencer siempre, sino en no desanimarse nunca”. El vocero Adrián Ravier había anticipado el martes: “Nuestra relación con los Estados Unidos no depende de una elección legislativa”.
La escena que anticipó el tono llegó antes de los discursos. Sánchez recibía a las delegaciones junto al rey Felipe VI y al secretario general iberoamericano, Andrés Allamand. Milei se detuvo con el monarca entre sonrisas mutuas; con el presidente del Gobierno, en cambio, el saludo fue fugaz y casi sin cruce de miradas.

Sánchez no nombró a Milei en su intervención, en la que advirtió que “el principal riesgo para el bloque no es pensar distinto, sino dejar de pensar en grande”. El socialista pidió además que la cumbre transmita una apuesta por “el diálogo frente a la imposición, la cooperación frente a la división y la paz frente a la violencia”.
La distancia había empezado el miércoles. Milei aterrizó en la base de Torrejón con margen para llegar a la ceremonia inaugural en el Teatro Real, pero delegó la representación en el canciller Pablo Quirno y tampoco asistió a la cena de gala que los reyes ofrecieron después en el Palacio Real.
Su primera actividad en la capital española fue pasadas las 22.30, cuando recibió al líder de Vox, Santiago Abascal, tras el desplante del español en la visita anterior, cuando decidió concederle apenas una videollamada al libertario. “Esta noche me he reunido con mi amigo y aliado Javier Milei, presidente de la República Argentina, a quien he agradecido su presencia en la Cumbre Iberoamericana”, escribió luego el dirigente español en X.

La Corona ocupa otro capítulo del viaje. Fue Felipe VI quien lo invitó formalmente a la cumbre. En el plenario, Milei le devolvió el gesto: “Gracias a la perseverancia de su majestad, este espacio pudo convertirse en un lugar donde nuestros países pueden trabajar juntos”. Aun así, no habrá audiencia. En la visita de octubre, el monarca le hizo saber que para recibirlo debía llegar en visita de Estado, un formato que el libertario esquivó en todos sus viajes a España.
El cruce viene de arrastre. El 21 de octubre, en un foro de Nueva Economía Fórum en el Real Casino de Madrid, Milei calificó a Sánchez de “impresentable dictador”, lo llamó “ladrón” y “corrupto” y convocó a “sacar a los socialistas a patadas” de cara a las elecciones generales españolas del 29 de noviembre.

Sánchez contestó entonces con “Fanático”, la canción de Lali, y el PSOE le dio la bienvenida en nombre de “los zurdos y las zurdas”. El lunes, en Barcelona, el jefe del Gobierno volvió a la carga: “España se gobierna desde España, no desde Washington, no desde Tel Aviv, por supuesto no desde Moscú o Buenos Aires”.
La cumbre tuvo una convocatoria raleada: solo 10 de los 22 países estuvieron representados por su máxima autoridad, con las ausencias de Luiz Inácio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Delcy Rodríguez. Entre los presentes estuvo el chileno José Antonio Kast, uno de los referentes de la derecha regional.
Milei viajó con su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y con Quirno, en su octava visita a España desde que asumió. Antes del regreso, la agenda incluía un encuentro con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el avión presidencial tiene previsto aterrizar en el país el viernes a las 7.30.
JL/CM










