Para Javier Milei, todas las marchas que estén atravesadas por reclamos sociales son movimientos orquestados por la oposición para desestabilizar su gobierno. La lectura cegada del presidente sobre la realidad que atraviesa su gestión también fue expuesta este miércoles mientras en el Congreso y las plazas de todo el país miles de mujeres se organizaron para marchar en un nuevo aniversario de la convocatoria Ni Una Menos, atravesado por el brutal feminicidio de Agostina Vega en Córdoba.
Desde temprano, desde el entorno del presidente hicieron saber que el gobierno no acompaña este reclamo y, por el contrario, aseguraban que las manifestantes utilizarían “los feminicidios como excusa para pegarle a Milei.” Para un ladero del líder libertario, quien se encargó de defenestrar la gestión de Alberto Fernández en materia de género, el reclamo en las calles de políticas públicas para abordar la violencia machista es “una marcha política de la oposición.”

La línea negacionista, en tanto, fue bajada a todos y cada uno de los escalafones libertarios. La tarde del miércoles, Daniel Parisini, conocido como Gordo Dan, se puso al frente de la cruzada tuitera contra las mujeres que se manifestaron en las calles a quienes tildó de incoherentes y de “defender violadores.” Cabecilla de la batalla cultural digital que lleva adelante el oficialismo, el conductor de La Misa no perdió oportunidad para bajar su discurso ante sus miles de seguidores.

“El mal existe y es una condición inherente al ser humano. Tratar de que simplemente no exista más con algún cursito de género bajado desde el estado o alguna palabrita linda repetida por algún munipa y listo es una solución infantil e inútil. Y es inútil porque el estado no puede meterse en el seno de cada familia a regular la génesis de la maldad, aún cuando el estado fuera inherentemente «bueno». Lo que hay que hacer con el mal que existe es erradicarlo. Y eso se logra, de mínima, encerrando DE POR VIDA a todo violador, pedófilo y asesino confirmado, y en lo posible, detectando las conductas de riesgo desde la adolescencia”, lanzó.
Este posicionamiento de Parisini, en tanto, es el mismo que días atrás expuso la Ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien se refirió al caso de la menor asesinada como un “homicidio”. “Un homicidio, sea cual fuere, no es únicamente lo que sucede durante una hora, durante dos horas, durante tres horas, donde sucede el hecho como tal. Una situación como esa refleja muchos frentes, un historial complejo. Siempre es así”, sostuvo la sucesora de Patricia Bullrich a horas de que la policía forense de Córdoba encontrase los restos de la nena de 14 años brutalmente asesinada por Claudio Barrelier.

Apenas días atrás, mientras la carátula de la causa de Agostina todavía era averiguación de paradero, desde el gobierno hicieron circular con orgullo una estadística que marca un descenso del 12,3% de los femicidios en Argentina. Bullrich, quien no pierde oportunidad para tomar el protagonismo, utilizó su cuenta de Twitter para auto congraciarse. “Mejor que decir, es hacer. Mejor que llenar el Estado de estructuras multimillonarias inútiles, es tener decisión para proteger a las mujeres. No es politiquería barata del feminismo berreta. Es Ley y Orden”, lanzó la senadora quien este jueves en plena sesión volvió a apuntar contra el movimiento de mujeres.
Los datos difundidos por la Corte Suprema de Justicia registraron 200 casos de femicidios entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025. La estadística apunta que una mujer es asesinada cada 31 horas en el país cuyo gobierno nacional fantaseó con la posibilidad de quitar del Código Penal la figura legal del femicidio, tipificado en el artículo 80, inciso 11 de la normativa desde el año 2012.
Según el informe realizado por el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (RNFJA), en promedio, el año pasado hubo 1 víctima directa cada 44 horas, con una tasa de 0,85 víctimas directas cada 100.000 mujeres. Corrientes, La Pampa y San Juan no registraron casos. El 15,5% de las víctimas estuvo desaparecida y se contabilizaron al menos 130 hijos e hijas de las víctimas, de los cuales al menos 45 eran comunes de la víctima y el sujeto activo.
Además, en al menos el 83% de los casos la víctima tenía vínculo previo con el sujeto activo: el 59% eran parejas, ex parejas o tenían otro tipo de relación sexo-afectiva; el 11% eran familiares, y el 13% tenían otro tipo de vínculo. Solo el 7% se desconocían entre sí. Para el 10% restante de los casos, no hay datos registrados. Nada que festejar.

Pese a que los datos los cachetean en la cara, en el oficialismo insisten en que no gestionarán políticas concretas de género para combatir los femicidios. La línea fue reafirmada durante la movilización por la senadora Bullrich, quien la tarde del miércoles pasó por Casa Rosada para reunirse con la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, luego de los chispazos de las últimas horas.

“Un asesino o un violador no debe recibir un curso de género y una palmadita en la espalda, sino saber que hay consecuencias y que su lugar es la cárcel. Nuestro feminismo no encubre ni libera violadores y asesinos. No vota contra la prisión efectiva para ellos ni contra herramientas como el Registro de ADN. No tiene un discurso para afuera y otro para adentro. Y no necesita un Ministerio ideológico con un presupuesto multimillonario y cero logros. Al contrario: nosotros los hacemos pagar”, sostuvo la ex ministra, quien obtuvo el apoyo del presidente a través de sus redes con la imponente aprobación “masterclass” a la que ya nos tiene acostumbrados.
TS/CM





