Los demócratas le arrebataron a Donald Trump el control de las dos cámaras del Congreso en las elecciones de medio término de Estados Unidos, con siete bancas del Senado que estaban en manos republicanas y cinco gobernaciones nuevas, entre ellas la de Texas, un estado que el partido no gobernaba desde 1995.
Al cierre de esta nota, la oposición sumaba 54 bancas en el Senado contra 44 de los republicanos, por encima de las 51 que garantizan la mayoría. El partido llegaba a la elección con 45 bancas propias y dos independientes que votan con su bloque, frente a las 53 del oficialismo.

Las bancas que cambiaron de manos fueron las de Carolina del Norte, Texas, Kansas, Ohio, Iowa, Carolina del Sur y Maine. En Texas, James Talarico derrotó al fiscal general Ken Paxton, el candidato respaldado por Trump, y en Kansas Adam Hamilton se convirtió en el primer demócrata en ganar una banca en el Senado en 94 años.
La ola arrasó con figuras históricas del Partido Republicano. En Maine cayó Susan Collins, senadora desde hace casi tres décadas. En Ohio, Sherrod Brown desplazó al senador Jon Husted, y en Carolina del Sur, Annie Andrews le ganó a la senadora Darline Graham.

Los demócratas, además, no perdieron ninguna de las bancas que defendían en estados disputados. Jon Ossoff retuvo Georgia y Abdul El-Sayed se impuso en Michigan, donde se convirtió en el primer musulmán electo al Senado. Mississippi y Alaska siguen sin definirse, pero ninguno de los dos resultados puede alterar ya el control de la cámara alta.
La elección dejó otras marcas históricas en el Congreso. Peggy Flanagan será la primera senadora nativa americana, tras ganar en Minnesota, y Chris Pappas, que retuvo New Hampshire, el primer senador abiertamente homosexual. Con la victoria de Juliana Stratton en Illinois, además, habrá tres mujeres negras en el Senado.
En la Cámara de Representantes, la diferencia es todavía más amplia. Los demócratas ya tienen asegurada la ya tienen asegurada la mayoría y se encaminan al bloque más grande que tuvieron en casi dos décadas, con victorias en distritos que Trump había ganado con comodidad hace dos años, como los cuatro que perdieron legisladores republicanos en Pensilvania.
El cambio tiene consecuencias directas para los dos años que le quedan a Trump en la Casa Blanca. Con la mayoría, los demócratas presidirán las comisiones de la Cámara, desde donde podrán citar a funcionarios e investigar al gobierno, a la familia presidencial y sus negocios, además de frenar cualquier proyecto que impulse el oficialismo.

La posibilidad de un juicio político también quedó sobre la mesa. “No descartamos nada en lo que respecta a todas las herramientas a nuestro alcance para que las personas rindan cuentas”, había advertido en septiembre Hakeem Jeffries, el jefe del bloque demócrata. Si su designación se confirma en enero, Jeffries será el primer afroamericano en presidir la Cámara de Representantes. Para acusar a Trump alcanza con la mayoría simple del recinto.
En Texas, Gina Hinojosa desplazó a Greg Abbott y será la primera latina en gobernar el estado. En Georgia, Keisha Lance Bottoms se convirtió en la primera mujer negra electa gobernadora en la historia del país, y en Nevada, Aaron Ford le ganó al gobernador Joe Lombardo y será el primer afroamericano al frente de ese estado.
En Nuevo México, la exsecretaria del Interior Deb Haaland arrasó y se convirtió en la primera mujer nativa americana electa gobernadora en Estados Unidos. “Ya me enfrenté a Donald Trump antes y estoy lista para hacerlo otra vez”, lanzó en su discurso de victoria, mientras su rival republicano, Gregg Hull, reconocía la derrota.

Trump, que durante la campaña pidió a sus votantes que actuaran como si él estuviera en la boleta, buscó despegarse del resultado. “Felicitaciones a los demócratas. Hicieron un buen trabajo. Estuvieron buscando esto durante 11 años y finalmente lo consiguieron. Pero no lo veo como un golpe contra mí”, afirmó en declaraciones a Fox News.
La derrota también abre un frente adverso para Javier Milei. El swap de 20.000 millones de dólares que Scott Bessent armó en 2025 salió de un fondo del Tesoro sobre el que tiene jurisdicción la comisión de Bancos del Senado, que ahora pasará a manos demócratas. En febrero, Elizabeth Warren, referente demócrata en esa comisión, ya le había pedido a Bessent que lo rescindiera.
Milei viajó a España, donde lo recibe el canciller Pablo Quirno, y hasta el cierre de esta nota el Gobierno no se había pronunciado sobre el resultado. En Miami, en tanto, María Elvira Salazar, la congresista republicana a la que el Presidente respaldó en campaña, quedó al borde del recuento automático frente al demócrata Eliott Rodríguez.









